Una de las secciones que durante muchos años atrapó a nuestros lectores fue ‘Cinco minutos con...’ Hoy, al cumplir 107 años, Vanguardia revive este tipo de entrevistas hablando con la santandereana Ella Cecilia Escandón Palacios, quien fuera la Señorita Colombia 1973-1974. Veamos:

Ella Cecilia Escandón Palacios pasó de las aulas de la Universidad Industrial de Santander, UIS, a convertirse, casi sin proponérselo, en la Señorita Colombia 1973-1974. La joven bumanguesa estudiaba la carrera de Ingeniería de Sistemas y su participación en el Reinado de Santander surgió de manera inesperada, durante una de las huelgas que atravesaba ese centro de educación superior.

Una semana después de inscribirse en el certamen departamental ya estaba en Cartagena, compitiendo por la corona nacional. Lo que comenzó como una experiencia pasajera terminó cambiando el rumbo de su vida.
Su triunfo le devolvió a Santander el título de Señorita Colombia después de 18 años y la convirtió en una de las reinas más recordadas de su época. Meses después representó al país en Miss Universo 1974, en Manila, Filipinas, donde obtuvo el título de tercera finalista, uno de los resultados más destacados de Colombia hasta entonces.

Más de cinco décadas después de aquella noche de noviembre de 1973 y en la sección ‘5 minutos con...’ Ella Cecilia recuerda con serenidad los días de su reinado, su paso por las pasarelas y las decisiones que tomó después de la corona. También reivindica una manera de entender la belleza y los reinados que, en su opinión, estaba marcada por la naturalidad y el servicio a la comunidad.

¿Cómo llegó a participar en el Reinado de Santander?
Yo estudiaba Ingeniería de Sistemas y, debido a una huelga en la UIS, decidí participar. Todo ocurrió muy rápido y, en menos de nada, ya estaba en Cartagena.
¿Qué pensaba mientras se preparaba para competir por la corona?
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Realmente no pensaba en ganar. Mi prioridad era regresar a la universidad y continuar con mi carrera.

¿Qué fue lo primero que sintió cuando supo que era Señorita Colombia?
Fue una mezcla de sorpresa y emoción. Todo ocurrió tan rápido que casi no tuve tiempo de asimilarlo.

¿Qué recuerda de aquella noche de coronación?
De repente, todos los fotógrafos, periodistas y locutores corrieron hacia mí. Solo alcancé a decir: “¡Dios mío!”.
¿Qué significó para Santander recuperar, en ese entonces, la corona después de 18 años?
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Fue una gran alegría. Santander llevaba muchos años esperando volver a tener una Señorita Colombia y fue emocionante traer nuevamente la corona al departamento.

¿Cómo cambió su vida?
Cambió completamente. Pasé de ser una estudiante a tener muchas responsabilidades, viajes y compromisos. Fue una experiencia que me permitió conocer otras realidades.
¿Qué fue lo más difícil de convertirse, de un momento a otro, en una figura pública?
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Todo era nuevo para mí y tuve que aprender rápidamente a desenvolverme en un mundo que no conocía.

Quedó de tercera finalista en Miss Universo 1974. ¿Qué significó ese resultado?
Fue muy importante. Hasta ese momento era uno de los mejores resultados que había conseguido el país, después de Luz Marina Zuluaga, Miss Universo 1958.
Ese año ocurrió una situación particular: Amparo Muñoz, Miss Universo 1974, renunció y la virreina fue destituida posteriormente. Como tercera finalista, usted pudo haber recibido la corona mundial. ¿Cree que se la merecía?
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Las cosas ocurren como Dios las dispone.
Insisto, ¿alguna vez se quedó pensando en lo que pudo haber ocurrido?
No. La vida tomó su propio camino y estoy agradecida por todo lo que me ha dado.
¿Qué aprendió de su experiencia como reina?
Aprendí a conocer personas, a asumir responsabilidades y, sobre todo, a entender que una reina debe estar cerca de la gente.
¿Qué diferencia encuentra entre las reinas de antes y las de hoy?
Cada época tiene su estilo, pero los reinados de mi tiempo eran más populares.
Después de 53 años de su coronación, conserva una gran belleza. ¿Se ha realizado alguna cirugía estética?
Nunca. Respeto a las reinas que lo hacen, pero yo creo más en lo natural.

¿Qué cree que hace verdaderamente bella a una mujer?
Su autenticidad, su inteligencia y su capacidad de servir a los demás.
¿Qué le enseñó el mundo de los reinados?
Me enseñó que la belleza también está en trascender con las causas sociales.
¿Qué pasó con sus estudios después de la corona?
Tuve la oportunidad de estudiar en Inglaterra, especializarme en inglés y formarme en otras áreas. Siempre he tenido interés por seguir aprendiendo.
Pasó de reina a empresaria, política y hasta columnista de Vanguardia. ¿Cómo se dio todo esos?
Ser reina no es solo una cara bonita. Trabajé como empresaria, participé en política y desarrollé diferentes actividades sociales porque, en esencia, uno sigue creciendo en la vida. La juventud pasa y no me podía quedar en una pasarela.

¿Qué siente cuando recuerda a aquella joven de 19 años que portó la corona más importante del país?
Era una joven que no estaba buscando una corona, pero la vida le tenía preparado ese camino.
Si pudiera hablar con la Ella Cecilia de antes, ¿qué le diría?
Le diría que disfrute cada momento y que confíe en Dios.

¿Volvería a participar en un reinado de belleza?
Ese ya es un tema de las jóvenes. A mis 72 años no creo que tenga mucho chance.
¿Qué consejo les daría a las jóvenes que participan hoy en estos certámenes?
Que sean auténticas, que se preparen y que nunca olviden que la belleza es mucho más que una apariencia.
Santander ha tenido varias Señoritas Colombia. ¿A quiénes recuerda especialmente?
A todas. Cada una de ellas fue grande y dejó su propia huella.

Vanguardia hoy cumple 107 años. ¿Cómo recuerda el cubrimiento periodístico que, en ese entonces, hicieron nuestros periodistas de la época?
Fue apoteósico. El que es para mí el diario más importante de Santander siempre ha escrito en letras de molde la verdadera misión que cumple una reina. Siempre he vivido agradecida con esta gran casa periodística.
















