El área alcanza 1,3 millones de habitantes, con crecimiento lento, menos niños y más adultos mayores. Predomina la población urbana y crece la clase media, mientras disminuyen la pobreza y los nacimientos.

De acuerdo con los datos del más reciente Informe de Calidad de Vida, elaborado por el Programa Cómo Vamos, el área metropolitana de Bucaramanga, AMB, alcanza este año 2026 una población de 1.304.153 habitantes. De ese total, el 52 % son mujeres y el 48 % hombres.
Aunque la población continúa creciendo, lo hace a un ritmo cada vez más lento. Frente al último año, el aumento fue de apenas 0,3 %, mientras que en comparación con 2018 el crecimiento acumulado alcanza el 8,3 %.
Uno de los principales cambios que muestra el informe es el envejecimiento de la población. Entre 2018 y 2026, el número de personas entre 0 y 14 años disminuyó 4 %, mientras que la población de 65 años o más aumentó 29%. En otras palabras, hay menos niños y una mayor presencia de adultos mayores, una tendencia relacionada con la reducción de los nacimientos y que está transformando la estructura demográfica del territorio.
Una población cada vez más urbana
La distribución territorial se ha mantenido prácticamente estable. En 2026, el 94,02 % de los habitantes del AMB vive en zonas urbanas, una proporción muy similar a la registrada en 2025 (94,01 %) y en 2018 (93,94 %).
Por su parte, el 5,98 % de la población vive en zonas rurales, sin cambios significativos frente a los años anteriores. Esto confirma el carácter predominantemente urbano del área metropolitana.
La reducción de la natalidad es otro de los datos destacados del informe. En 2025, el AMB registró una tasa bruta de natalidad de 7,8 nacimientos por cada 1.000 habitantes, la cifra más baja de su historia.
Ese año se registraron 306 nacimientos menos que en 2024 y 7.089 menos que en 2016. La disminución se presentó en todos los municipios del área metropolitana de Bucaramanga, con una excepción: Piedecuesta, donde la tasa aumentó de 8,12 a 8,36 nacimientos por cada 1.000 habitantes.
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Esta tendencia significa que el crecimiento de la población es cada vez más lento y plantea nuevos retos para la planificación del territorio y la distribución de los recursos, especialmente en áreas como educación, salud y atención a la primera infancia.
Un análisis ‘mayor’
El envejecimiento también se refleja en el índice de envejecimiento. En 2026, el AMB alcanzó su máximo histórico: 58 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años.
Entre los municipios del área metropolitana, Bucaramanga registra el índice más alto, con 67 personas mayores por cada 100 menores, seguida de Floridablanca, con 61; Piedecuesta, con 45; y Girón, con 43. (Le puede interesar: ¿Cómo vamos en Bucaramanga y el área? Pésima movilidad, más homicidios y más rebusque)
El aumento de la población mayor implica una creciente demanda de servicios de salud, cuidado y protección social, además de nuevos desafíos para la planificación de las políticas públicas.
¿Qué significa este cambio demográfico?
La razón de dependencia en 2026 fue de 45,6. Esto quiere decir que por cada 100 personas en edad productiva hay aproximadamente 46 personas que son muy dependientes, considerando a los menores de 15 años y a los mayores de 65.
Desde 2020, la población en edad productiva aumentó 2 %, mientras que la población de 65 años o más creció 3 %. En contraste, la población entre 0 y 14 años disminuyó 4 %.
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En conjunto, los datos muestran una transformación clara del AMB: hay menos población infantil, más adultos mayores y un crecimiento demográfico más lento. Estos cambios no solo describen cómo está compuesta actualmente la población, sino que también señalan nuevos retos para la ciudad y sus municipios en la planificación de servicios, infraestructura, salud, educación y sistemas de cuidado.
Las clases sociales
En 2025, en el AMB, la mayoría de la población pertenecía a la clase media (52,5 %), con ingresos mensuales entre $943.791 y $5.081.953. Le siguió la población en condición de pobreza (26,7 %), con ingresos inferiores a $670.169. Por otro lado, el 16,7 % estaba en condición de vulnerabilidad, con ingresos entre $670.169 y $943.791, y el 4,1 % pertenecía a la clase alta, con ingresos superiores a $5.081.953.
En comparación con 2024, en 2025 hubo una disminución de 3,8 puntos porcentuales en la población en condición de pobreza y un aumento de 3,3 puntos porcentuales en la clase media.
Además, la clase alta alcanzó nuevamente su participación más alta, con 4,1 % de la población, después de haber disminuido en 2024.
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Nota de la Redacción: El programa BMCV cuenta con los respaldos de Prosantander, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, la UIS, la UNAB, Vanti, ARIS Mining, la Fundación Corona y Vanguardia. Además, este año se sumó la FOSCAL.

















