Bucaramanga
Viernes 08 de septiembre de 2023 - 09:20 AM

Hospital San Camilo: los 70 años de una entidad que vela por la salud mental de nuestra gente

El Hospital Psiquiátrico San Camilo cumplió 70 años de funcionamiento en Bucaramanga.

El Hospital Psiquiátrico San Camilo funciona en la Calle 45 con carrera 8 de Bucaramanga. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)
El Hospital Psiquiátrico San Camilo funciona en la Calle 45 con carrera 8 de Bucaramanga. (Foto: Marco Valencia / VANGUARDIA)

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

Hablar de ese lugar producía escozor; es más, llegar allí era algo terrible. Pero, más allá de la expresión despectiva con la que tildaban al ‘manicomio’, la gente decía de manera fría que se trataba de un lugar para ‘quitar’ de las calles a personas con enfermedades mentales. Si se analiza, como se veía antes, este sitio era un presidio y el solo nombre, de manera literal, ‘trastornaba’ a muchos.

Los ‘familiares dolientes’ se resignaban a llorar con los enfermos y, sin saberlo, multiplicaban esa tendencia de los pacientes de refugiarse en sus emociones negativas hasta llegar al desquicio; cuando de lo que se trataba era de ser cálidos y brindarles esperanzas a tantas personas que perdían el rumbo de sus mentes.

En Bucaramanga, por allá en los años 50, la gente definía a la vía en donde empezó a funcionar el San Camilo como ‘la calle del miedo’. Sí, así tildaban a la hoy ‘Avenida 45’, pues por estos lados también se construyeron los cementerios Universal y Central, la cárcel Modelo, el Hospital San Juan de Dios, la tienda ‘La Última Lágrima’ y también la morgue. Todos esos lugares hicieron parte de una serie de construcciones institucionales y de terrenos en donde, según los historiadores, yacían los huesos de los valientes de la Guerra de los Mil Días, un tesoro cultural que quedó sepultado en las páginas, pero no en la memoria de quienes vivieron para contar sus anécdotas alrededor de esta singular calle.

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Por fortuna, en Bucaramanga, esa fría mentalidad de tratar a los pacientes como ‘locos’ cambió con la historia que empezó a escribir, en 1953, la hoy ESE Hospital Psiquiátrico San Camilo, una institución que es una remembranza de evolución y adaptación a lo largo de todo ese tiempo. En las fotografías del ayer que se conservan con mucho sigilo en la entidad, se muestra cómo los pacientes en esa época estaban ‘libres’, cumpliendo diferentes tareas en el lugar, como parte de sus tratamientos. Estaba la granja, en donde se hacían labores de ordeño, cuidados de galpones y más, entre otras actividades que se realizaban para sobrellevar los días de tratamiento. De igual forma, fueron famosos los talleres de costura, de manualidades, de cocina y de otras especialidades que eran parte del ‘día a día’ en el que ni la tecnología ni el afán de las tendencias de hoy existían, ni se sospechaba de las increíbles ventajas en los tratamientos que hoy la medicina actual ofrece para quienes sufren una patología mental.

La historia del Hospital Psiquiátrico San Camilo, en Bucaramanga y en Santander, es un trayecto de evolución y adaptación, pero también de compromiso y dedicación por la salud mental de la población.

Desde su fundación, cuando el San Camilo era una entidad que hacía parte de la Junta de Asistencia Social del Departamento, hasta su transformación en la Empresa Social del Estado en 1993, la entidad ha pasado por numerosos cambios que han contribuido a la atención integral para la salud mental de miles de personas.

A lo largo de estas siete décadas, ella ha sido una de las instituciones prestadoras de salud mental más antiguas e importantes de Colombia. Es más, el lema de hoy, que habla de un ‘nuevo comienzo’, retrata cómo la entidad evolucionó con el fin de ofrecer una atención más humanizada y segura para los pacientes, con estancias de hospitalización más efectivas y con un proceso ambulatorio de control y fármacos. Dentro de ello, se implementaron nuevos programas y servicios, como el taller OME para los pacientes fármacos.

El San Camilo también tuvo que adaptarse a los cambios en el sistema de salud (Ley 100), entre otras, lo que generó un profundo rompimiento con la forma en la que se venían prestando los servicios de salud mental en el pasado.

Hoy, uno de los grandes desafíos que aún no cesa por causa de la pandemia, ha sido el crecimiento desbordante de consultas posterior a este fenómeno, que afectó en gran parte la salud mental de nuestra niñez y adolescencia. Eso es algo en lo que se está trabajando en las tres sedes en Bucaramanga, Barrancabermeja y Piedecuesta, así como con la adherencia de un servicio humanizado con el apoyo de un ecosistema digital que permite asignar citas de inmediato.

Pero, más allá de la tecnología y de los desafíos, hoy muchas personas comprenden que hay que ponerle énfasis a la necesidad de aceptar estas experiencias de estrés, ansiedad y depresión para resaltar la importancia de renacer, en vez de compadecer a quienes pasan por problemas mentales o culpabilizarlos de lo ‘malo’ que les ocurre.

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

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