martes 29 de octubre de 2019 - 4:50 PM

La lucha de dos hombres trans por su identidad

Diego Silva y Felipe Leyva nunca se sintieron cómodos siendo niñas. Aunque nacieron con genitales femeninos, lo suyo ha sido lo masculino.
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No se quedaron de brazos cruzados y empezaron a buscar su libertad, no querían ser prisioneros dentro de su propio ser. Pese a los prejuicios que podrían enfrentar en una ciudad conservadora como Bucaramanga, luchando contracorriente, decidieron empezar su tránsito de mujer a hombre.

Diego Silva recuerda que fue en medio de una noche de copas el momento en que descubrió lo qué era realmente. Cuando departía con un grupo de amigas, le preguntaron que si le gustaría ser hombre. Sin dudarlo, respondió afirmativamente. Seguidamente, alguien le hizo caer en la cuenta de que era un ‘chico trans’, algo que nunca antes había escuchado.

Tras entender qué significaba ser un hombre trans, justo en ese instante, empezó a surgir el joven que siempre estuvo en su interior. "Hola, mucho gusto, Diego...", así se presentó nuevamente ante sus amigas esa misma noche en aquel bar.

Cuatro meses después llegó uno de los más grandes retos, contarle a su familia que él en realidad se identificaba como hombre. En un principio le prestaron poca atención, de seguro pensaron que se trataba de una broma o de que 'solo una etapa'.

Pero cuando se percataron que la cosa iba en serio, que Diego empezaba a usar prendas masculinas y a tomar medicinas para cambiar su apariencia, el mundo se le vino encima. "No queremos que absolutamente nadie se dé cuenta", le recriminaron sus familiares.

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Diego sufrió cuando sus familiares empezaron a reforzarle lo femenino. Por ejemplo, le regalaban faldas y accesorios para el cabello. Incluso su padre le felicitó el Día de la Mujer, algo que nunca había hecho antes. "No entendía tanto rechazo, me decían que iba a matar a mi abuela. Ella siempre ha sido la mujer más importante de mi vida, cuando me amenazaron con eso, me asusté completamente".

Ante esta situación, el joven sufrió una etapa de resignación. Pero en la marcha del Orgullo de 2016 conoció a Vanessa Durán, quien le ofreció asesoría psicológica. "Necesitaba hablar con alguien que me diera una dirección".

La lucha de dos hombres trans por su identidad

La relación se fortaleció y Vanessa se convirtió en un apoyo emocional para Diego, mientras en su casa solo encontraba problemas, la psicóloga le abrió las puertas de su hogar. "Mi mamá me insultaba porque me veía el pecho fajado, el pelo corto. Me decía que me fuera, que no me quería ver en la casa. Como no tenía a donde más ir, yo llamaba a Vanessa", recuerda.

En medio de las discusiones, ocurrió uno de los momentos más tristes para el estudiante de veterinaria. Su abuela murió. El día antes de su deceso, la anciana y su nieto tuvieron una conmovedora charla. La mujer lamentó que Diego se haya dejado invadir de temores y que hubiese pensado que no le iba a comprender.

- "Solo le voy a decir que por favor sea el caballero que siempre crié", le aconsejó la mujer.

Tras escuchar estas palabras, a Diego se le desmoronó el alma. Odió haberse alejado de la persona que más le amó en el mundo, por el simple hecho de obedecer a comentarios malintencionados.

Tras este hecho, en la vivienda de la psicóloga, Diego encontró un refugio. Vanessa Durán cuenta que empezó a estar más pendiente de Diego, le permitía quedarse en su casa y charlaban hasta altas horas de la madrugada.

"Un día hablando, Diego me dijo: 'es que tú eres como mi mamá'", confesó Vanessa. Desde entonces son una familia. Su relación es de madre e hijo, así no tengan documentos formales que lo demuestren ante la ley.

"Tenía miedo hasta de mí mismo"

Una historia similar vivió Felipe Leyva, quien en su preadolescencia notó que le llamaba más la atención actuar como los muchachos. Uno de sus pasatiempos favoritos era montar tabla, para lo cual usaba ropa inusual para las señoritas.

Cuenta que al acompañar a su familia a la iglesia a la que asistían, sentía que era rechazado por su vestimenta, incluso era cuestionado por no maquillarse.

No obstante, poco a poco el joven fue incorporando pequeños cambios que fueron grandes pasos para su tránsito de mujer a hombre, como cortarse el cabello. "Mi primo me regala ropa de hombre por primera vez, me veo mucho mejor".

Felipe recuerda que en alguna ocasión su mamá solicitó una cita con un sexólogo, pero él rechazaba la invitación. "Tenía miedo hasta de mí mismo". Finalmente, aceptó ir a la terapia en la que el experto le pidió pararse frente al espejo.

La lucha de dos hombres trans por su identidad

- "Yo me veo bien así como estoy, no sé por qué la gente me tiene que juzgar y estar hablando de mí", expresó Felipe en aquella ocasión.

Tras desahogarse, el sexólogo le preguntó a su paciente que si alguna vez había pensado en usar un nombre masculino. En ese instante el joven retomó el nombre Felipe. Lo retomó, porque cuando su madre estaba en embarazo, el ginecólogo le aseguró que se trataba de un niño. Ilusionada, ella quiso llamarle Felipe, pero no fue así. Contrario al pronóstico, nació una niña.

La madre de Felipe, Ingrid Aldana, reconoce que veía en su hijo algo diferente. "No era la niña que se veía, sentía que era lesbiana...".

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Aldana aseguró que en un principio era una situación complicada, pues temía al 'qué dirán' en su iglesia. "Tuve que tomar una decisión, debía seguir allá o apoyar a mi hijo".

Actualmente, Felipe lleva una vida normal. Le emociona contar con un padre comprensivo. "Él mismo me presenta. Me llama 'Pipe'. Son cosas que no decía antes. "Cambié físicamente, pero mi personalidad y esencia siempre van a ser las mismas", recalca.

¿Qué es ser transgénero?

El término ‘Transgénero’ hace referencia a las personas que tienen una identidad de género diferente a la que se les asignó al nacer: es decir, usted puede haber nacido como una mujer, pero en su interior se siente hombre y su deseo es que su cuerpo se acerque lo más posible a esa forma en la que usted se ve internamente.

Este es el caso de Diego y Felipe, quienes nacieron como mujeres, pero a lo largo de su niñez y adolescencia empezaron a sentirse mucho más como hombres y están haciendo su tránsito hacia este género.

Las personas trans (transgénero y transexuales) no necesariamente tienen una orientación sexual diversa, ya que la identidad de género no está directamente relacionada con el gusto sexual, es decir, usted puede ser una persona trans a la que le gusten las mujeres, los hombres o los dos.

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A lo largo de la Historia, las personas transgénero son quienes más han sufrido discriminación: como la expresión de su identidad no se ajusta a los estereotipos establecidos por la sociedad están expuestos a un rechazo social mucho mayor.

En Bucaramanga, por ejemplo, gran parte de las mujeres transgénero deben dedicarse al trabajo sexual ya que, a pesar de los avances legales, aun les cuesta trabajo acceder a la educación y al trabajo. Además, según la Onu, la expectativa de vida de las personas trasngénero es de apenas 35 años debido a la gran vulnerabilidad que viven y al alto grado de violencia a la que están expuestos por la discriminación.

Identidad de género

Los Principios de Yogyakarta, que definen a nivel internacional cómo se aplica la legislación de derechos huma-nos a las cuestiones de género, definen la identidad de género como la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual puede corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo, que podría o no involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de tratamientos médicos, quirúrgicos, hormonales o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida. También incluye otras expresiones del género, como la vestimenta, el modo de hablar y los modales.

Cisgénero: es la palabra que define a las personas cuya identidad de género y sexo asignado al nacer coinciden.

Trans: se refiere a personas cuyo sexo asignado al nacer fue considerado social y biológicamente como hombre o masculino mientras que su identidad de género es de mujer o femenina o a aquellas personas cuyo sexo asignado al nacer es considerado social y biológicamente como mujer o femenino mientras que su identidad de género es de hombre o masculina.

Transexual: se refiere a las personas que se sienten y se conciben a sí mismas como pertenecientes a un género diferente al que social y culturalmente se asigna a su sexo biológico y que optan por una intervención médica —hormonal, quirúrgica o ambas— para adecuar su apariencia física-biológica a su realidad psíquica, espiritual y social.

Travesti: Se refiere a las personas que gustan de presentar un aspecto, mediante la utilización de prendas de vestir y actitudes, considerados socialmente como propios de un género diferente al suyo. Ello puede incluir la modificación o no de su cuerpo o sus características sexuales, de forma permanente. El travestismo no implica ser homosexual ni viceversa.

Un poco de historia

Las personas transgénero y transexuales han estado presentes desde el principio de la historia de la humanidad y en algunas culturas, como en la caso de los indígenas del norte de América, el hecho de sentirse de un género diferente al asignado al nacer estaba relacionado con la espiritualidad.

Sin embargo, durante muchos años, en otras culturas, su existencia no fue visible y es hasta ahora que las personas transgénero empiezan a ser reconocidas como sujetos de derechos humanos.

Podemos encontrar referencias de lo transgénero en la mitología griega y romana y uno de los primeros casos de los que se tiene referencia es el de Hatshepsut, la faraona egipcia que se hizo pasar por hombre para acceder al trono.

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Pero es en el medioevo aparece Juana de Arco, una de las primeras personas en expresar públicamente en las altas esferas de poder, una expresión de género diferente a la asignada al nacer. De hecho, Juana de Arco fue ejecutada por la inquisición debido a que vestía ropa de hombre y participaba en batallas, cosa prohibida para las mujeres de la época.

Otros casos conocidos fueron el de la pintora Lili Elbe, quien se sometió a una cirugía de reasignación de sexo a principio de siglo XX, pero falleció y cuya vida se hizo visible gracias a la película La chica Danesa.

Un caso exitoso fue el de Christine Jorgensen, la primera mujer transexual en recibir una cirugía de reasignación de sexo exitosa en Estados Unidos.

Sin embargo, la legislación siempre había sido dura y es a partir de los años 60 que las mujeres transgénero lideran una lucha por los derechos humanos de las personas Lgbt que se verá reflejada en los disturbios de Stonewall: Marsha P. Johnson, por ejemplo, una mujer transgénero y negra, fue una de las líderes de este famoso 28 de junio de 1969.

Los derechos de las personas transgénero

En 2006, con los Principios de Yogyakarta, se recopilaron e hicieron explícitas las obligaciones en materia de derechos humanos contraídas por los Estados en relación con la orientación sexual y la identidad de género en tratados internacionales.

A partir de allí, en cada país los defensores de derechos humanos de la población de lesbianas, gays, bisexuales y trans han luchado para que las personas transgénero puedan acceder a sus tratamientos de reasignación de sexo u hormonales, a cambiar su nombre en la cédula y su componente de género en el registro civil.

La Corte Constitucional estableció en las sentencias T-063 de 2015, T-918 de 2012 y T-231 de 2013 el derecho de las personas transgénero a la entidad sexual al reconocer que tienen derecho a modificar su sexo.

En las sentencias T-876 de 2012 y T-918 de 2012 se ordenó la cirugía de reasignación de sexo para que las personas trans y en la sentencia T-771 de 2013 se garantizó su derecho al libre desarrollo de la personalidad, a la vida en condiciones dignas, a la integridad física y a la salud.

En la sentencia T-476 de 2014 se determinó que a una mujer transgénero no se le debe exigir libreta militar.

Por: Paola Esteban | John Freddy Arias | Alexandra Franco.

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