domingo 29 de octubre de 2023 - 12:00 AM

“La información del Dane sirve para la toma de decisiones”: directora Piedad Urdinola

Su información es utilizada por el Gobierno, la academia, el sector privado y la sociedad civil para tomar decisiones más acertadas y mejorar las condiciones de vida de los colombianos.
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El Departamento Administrativo Nacional de Estadística, Dane, cumple 70 años en 2023. Durante este tiempo, la entidad ha logrado grandes avances en la producción y difusión de información estadística de calidad, que ha sido fundamental para la toma de decisiones en el país.

Es decir, ha contribuido a que Colombia sea un país más informado y desarrollado.

Además, sigue trabajando para mejorar la calidad y la cobertura de su información estadística. Por lo tanto, con ocasión de estas siete décadas de funcionamiento, Vanguardia conversó con Piedad Urdinola, directora del Dane, quien mostró los logros y retos de la entidad.

Siete décadas produciendo datos

Esta semana el Dane cumplió 70 años, ¿esto qué significa para una entidad que funciona alrededor del dato?

Cumplir 70 años tiene unas grandes implicaciones en la producción de estadísticas oficiales. Primero, la confianza y tranquilidad de todos los colombianos y colombianas de que estas cifras están producidas de la mejor manera posible, con los estándares técnicos más altos y con lineamientos y estándares internacionales.

Colombia, desde el ingreso a la Ocde, incluso antes, había acogido estándares y lineamientos internacionales, y ahora por orden de la Ley 2335 de 2023 la producción será más técnica e independiente, eso nos da más tranquilidad, confianza y seguridad cada vez que entreguemos los datos.

¿Durante estas siete décadas, qué logros puede mencionar, que resuma esta historia estadística?

Pasamos de ser una entidad que producía, como comienzan típicamente las estadísticas oficiales, la actividad económica, una cosa para economistas y eruditos que solo ellos entienden, como el PIB o la inflación, así como la medición de otras cuestiones demográficas, a medir temas sociales y medioambientales, que se relacionan más con la gente.

Las personas ya hablan de cifras o de indicadores nutricionales del país, si la gente comió o no, o los temas de medición en lo microprofesional, las condiciones identitarias, el enfoque de género, en fin, son los temas con los que la gente se acerca mucho más a las cifras para entender mejor nuestro trabajo.

Mirando hacia el futuro, ¿cómo va la preparación del censo económico y la planeación del censo poblacional de Colombia, que ahora se hará cada 10 años?

En efecto, vamos a tener censo económico el próximo año, con recursos del reciente aprobado Presupuesto General de la Nación. Ya se dio la última edición que estábamos necesitando para la fabricación de este censo. No teníamos en Colombia un censo económico desde 1991, de tal manera, que la información económica que teníamos en la estrategia empresarial estaba bastante quedada, y esto nos actualizará la información.

Es importante aclarar que ya hicimos toda la fase previa y qué vamos a poder medir. Una novedad es la medición de la economía popular en este Censo Económico Nacional Urbano. Mediremos esos negocios visibles de la calle, en los garajes de las casas o aquellos que tienen un letrerito de se vende masato, empanadas o comidas rápidas. También los vendedores ambulantes o de calle también serán medidos, y las prácticas ancestrales también serán incorporadas.

¿Tendremos, entonces, información de la economía popular?

Va incluida en la medición. Pero aclaro, el censo es tanto para la economía formal como para la economía popular, porque la popular también puede ser formal. Recordemos que es distinta también la informalidad. Entonces vamos a medir formal, informal y popular. Estas definiciones ya las hemos discutido con muchos actores técnicos, académicos y públicos.

¿Y el censo poblacional?

Hay que recordar que los censos son muy costosos. Las fases previas duran dos o tres años. La gente recuerda solo el operativo de campo, que dura unos meses de un año, luego viene la fase de tratamiento de la información, todo esto incluye mucho dinero. Para hacer esto, el lineamiento internacional es hacer un censo de cada cosa una vez por década.

Y los censos de población, con base en Naciones Unidas, preferiblemente deben realizarse en los años terminados en cero. Esto quiere decir que el próximo Censo Nacional de Población y Vivienda, como quedó estructurado en la Ley de Estadísticas, será en el 2030. Pero en los años terminados en cinco queremos hacer conteos de población.

¿Qué es un conteo de población?

Un conteo, como su nombre lo dice, es contar la población con sus características más básicas. Un censo, en cambio, es el conteo más las características socioeconómicas y demográficas. Entonces, esa es la gran diferencia entre los dos operativos. Estamos planeando un conteo de población para el 2025, si los recursos están dados.

Las preguntas básicas que se hace el Dane como cuántos somos o quiénes somos, por qué les sirve a gobernantes, entidades privadas y organizaciones sociales para planear sus inversiones y hacer sus proyecciones y agendas?

La información que producimos en el Dane sirve para la toma de decisiones, tanto pública como privada. No solamente los alcaldes, los gobernadores, los concejales, los congresistas deben y tienen que conocer las cifras para que puedan tomar las decisiones. Por ejemplo, muchas de ellas están dadas y escritas por la ley, como la repartición del presupuesto mismo, que se da exactamente por unas cifras que producimos en el Dane.

Entonces, ¿quiénes serán nuestros nuevos gobernantes a partir del 2024, deben de tener en cuenta estas cifras?

Ellos tienen que conocer esas leyes y tienen que conocer esas cifras también para sus alcaldías y sus gobernaciones. Y cuando tengamos el censo económico, seguramente, también podrán definir muchas otras normas y otros subsidios, ayudas, así como los focos de inversión que tengan dentro de sus planes de gobierno, ya con la información en la mano. No solamente para políticas sociodemográficas, sino para políticas económicas. Incluso, saber si es una población joven, o si es una población envejecida. Ni hablar de toda la información empresarial y comercial para todo el sector privado, que también tiene que estar revisando la inflación, el crecimiento, las variantes macroeconómicas.

¿Con la nueva ley estadística, qué ganó el Dane? ¿Independencia? ¿Más capacidad técnica o humana?

Primero, independencia técnica, garantizar la alineación con estas buenas prácticas y los estándares internacionales, que tiene que mantenerse a la vanguardia técnica, y para esto hay que hacerlo de la mano de la tecnología, porque la producción estadística requiere una infraestructura tecnológica sofisticada y especial. También nos va a garantizar, sin duda alguna, la mejor calidad en la producción estadística.

Asimismo, el director o directora del Dane seguirá siendo escogido por el presidente, porque la entidad sigue siendo parte del Ejecutivo, pero los pasados directores, con sus capacidades técnicas, habían sido elegidos por las buenas voluntades de los presidentes, pero bien pudieron no haberla tenido y poner a cualquier otro perfil. Con la ley se garantiza que siempre sea un perfil técnico quien esté dirigiendo la entidad para la producción estadística.

Se gana el ciclo de los censos, como quedó consagrado en la ley. Esto hace que los censos no dependan de los vaivenes políticos ni de decisiones gubernamentales, sino que ya técnicamente siguen estos lineamientos y buenas prácticas.

¿Entre los logros está la información desagregada y mayor cobertura?

Es un esfuerzo permanente que estamos haciendo, llegar hasta el último territorio y poder medir con esa granularidad, que así es la palabra técnica, para conocer todas esas poblaciones que son mucho más pequeñas. Esto implica recursos muy grandes para llegar a esos territorios y poder construir esa información. Tenemos una ruta trazada para la medición de nuestra guía de enfoque diferencial e interseccional de género, hombre-mujer, y de las entidades de género. También la estamos expandiendo a todos los temas étnicos y raciales. Esto no solo para territorios pequeños, sino también grupos poblacionales pequeños.

Entre sus logros, directora, trajo a Colombia el Foro Mundial de Datos, ¿qué representa para el país?

Este quinto Foro Mundial de Datos es un gran logro haberlo traído para el país. Literalmente es como haber traído al Mundial de Fútbol, pero en datos. Se va rotando de continente en continente, según las Naciones Unidas. Aplicamos con la ciudad de Medellín y nos ganamos la sede. Esto significa traernos a la gran comunidad de producción de usuarios de datos, no solamente las oficinas productoras de información oficial como los Dane del mundo, sino a toda la industria de la producción de datos, tanto de lo público como de lo privado. Es la gran fiesta de los datos y discutiremos temas como la inteligencia artificial, el aprendizaje de máquinas, el impacto del dato en nuestras vidas.

Siete décadas produciendo datos
Esta semana el Dane cumplió 70 años, ¿esto qué significa para una entidad que funciona alrededor del dato?
Cumplir 70 años tiene unas grandes implicaciones en la producción de estadísticas oficiales. Primero, la confianza y tranquilidad de todos los colombianos y colombianas de que estas cifras están producidas de la mejor manera posible, con los estándares técnicos más altos y con lineamientos y estándares internacionales.
Colombia, desde el ingreso a la Ocde, incluso antes, había acogido estándares y lineamientos internacionales, y ahora por orden de la Ley 2335 de 2023 la producción será más técnica e independiente, eso nos da más tranquilidad, confianza y seguridad cada vez que entreguemos los datos.
¿Durante estas siete décadas, qué logros puede mencionar, que resuma esta historia estadística?
Pasamos de ser una entidad que producía, como comienzan típicamente las estadísticas oficiales, la actividad económica, una cosa para economistas y eruditos que solo ellos entienden, como el PIB o la inflación, así como la medición de otras cuestiones demográficas, a medir temas sociales y medioambientales, que se relacionan más con la gente.
Las personas ya hablan de cifras o de indicadores nutricionales del país, si la gente comió o no, o los temas de medición en lo microprofesional, las condiciones identitarias, el enfoque de género, en fin, son los temas con los que la gente se acerca mucho más a las cifras para entender mejor nuestro trabajo.
Mirando hacia el futuro, ¿cómo va la preparación del censo económico y la planeación del censo poblacional de Colombia, que ahora se hará cada 10 años?
En efecto, vamos a tener censo económico el próximo año, con recursos del reciente aprobado Presupuesto General de la Nación. Ya se dio la última edición que estábamos necesitando para la fabricación de este censo. No teníamos en Colombia un censo económico desde 1991, de tal manera, que la información económica que teníamos en la estrategia empresarial estaba bastante quedada, y esto nos actualizará la información.
Es importante aclarar que ya hicimos toda la fase previa y qué vamos a poder medir. Una novedad es la medición de la economía popular en este Censo Económico Nacional Urbano. Mediremos esos negocios visibles de la calle, en los garajes de las casas o aquellos que tienen un letrerito de se vende masato, empanadas o comidas rápidas. También los vendedores ambulantes o de calle también serán medidos, y las prácticas ancestrales también serán incorporadas.
¿Tendremos, entonces, información de la economía popular?
Va incluida en la medición. Pero aclaro, el censo es tanto para la economía formal como para la economía popular, porque la popular también puede ser formal. Recordemos que es distinta también la informalidad. Entonces vamos a medir formal, informal y popular. Estas definiciones ya las hemos discutido con muchos actores técnicos, académicos y públicos.
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¿Y el censo poblacional?
Hay que recordar que los censos son muy costosos. Las fases previas duran dos o tres años. La gente recuerda solo el operativo de campo, que dura unos meses de un año, luego viene la fase de tratamiento de la información, todo esto incluye mucho dinero. Para hacer esto, el lineamiento internacional es hacer un censo de cada cosa una vez por década.
Y los censos de población, con base en Naciones Unidas, preferiblemente deben realizarse en los años terminados en cero. Esto quiere decir que el próximo Censo Nacional de Población y Vivienda, como quedó estructurado en la Ley de Estadísticas, será en el 2030. Pero en los años terminados en cinco queremos hacer conteos de población.
¿Qué es un conteo de población?
Un conteo, como su nombre lo dice, es contar la población con sus características más básicas. Un censo, en cambio, es el conteo más las características socioeconómicas y demográficas. Entonces, esa es la gran diferencia entre los dos operativos. Estamos planeando un conteo de población para el 2025, si los recursos están dados.
Las preguntas básicas que se hace el Dane como cuántos somos o quiénes somos, por qué les sirve a gobernantes, entidades privadas y organizaciones sociales para planear sus inversiones y hacer sus proyecciones y agendas?
La información que producimos en el Dane sirve para la toma de decisiones, tanto pública como privada. No solamente los alcaldes, los gobernadores, los concejales, los congresistas deben y tienen que conocer las cifras para que puedan tomar las decisiones. Por ejemplo, muchas de ellas están dadas y escritas por la ley, como la repartición del presupuesto mismo, que se da exactamente por unas cifras que producimos en el Dane.
Entonces, ¿quiénes serán nuestros nuevos gobernantes a partir del 2024, deben de tener en cuenta estas cifras?
Ellos tienen que conocer esas leyes y tienen que conocer esas cifras también para sus alcaldías y sus gobernaciones. Y cuando tengamos el censo económico, seguramente, también podrán definir muchas otras normas y otros subsidios, ayudas, así como los focos de inversión que tengan dentro de sus planes de gobierno, ya con la información en la mano. No solamente para políticas sociodemográficas, sino para políticas económicas. Incluso, saber si es una población joven, o si es una población envejecida. Ni hablar de toda la información empresarial y comercial para todo el sector privado, que también tiene que estar revisando la inflación, el crecimiento, las variantes macroeconómicas.
¿Con la nueva ley estadística, qué ganó el Dane? ¿Independencia? ¿Más capacidad técnica o humana?
Primero, independencia técnica, garantizar la alineación con estas buenas prácticas y los estándares internacionales, que tiene que mantenerse a la vanguardia técnica, y para esto hay que hacerlo de la mano de la tecnología, porque la producción estadística requiere una infraestructura tecnológica sofisticada y especial. También nos va a garantizar, sin duda alguna, la mejor calidad en la producción estadística.
Asimismo, el director o directora del Dane seguirá siendo escogido por el presidente, porque la entidad sigue siendo parte del Ejecutivo, pero los pasados directores, con sus capacidades técnicas, habían sido elegidos por las buenas voluntades de los presidentes, pero bien pudieron no haberla tenido y poner a cualquier otro perfil. Con la ley se garantiza que siempre sea un perfil técnico quien esté dirigiendo la entidad para la producción estadística.
Se gana el ciclo de los censos, como quedó consagrado en la ley. Esto hace que los censos no dependan de los vaivenes políticos ni de decisiones gubernamentales, sino que ya técnicamente siguen estos lineamientos y buenas prácticas.
¿Entre los logros está la información desagregada y mayor cobertura?
Es un esfuerzo permanente que estamos haciendo, llegar hasta el último territorio y poder medir con esa granularidad, que así es la palabra técnica, para conocer todas esas poblaciones que son mucho más pequeñas. Esto implica recursos muy grandes para llegar a esos territorios y poder construir esa información. Tenemos una ruta trazada para la medición de nuestra guía de enfoque diferencial e interseccional de género, hombre-mujer, y de las entidades de género. También la estamos expandiendo a todos los temas étnicos y raciales. Esto no solo para territorios pequeños, sino también grupos poblacionales pequeños.
Entre sus logros, directora, trajo a Colombia el Foro Mundial de Datos, ¿qué representa para el país?
Este quinto Foro Mundial de Datos es un gran logro haberlo traído para el país. Literalmente es como haber traído al Mundial de Fútbol, pero en datos. Se va rotando de continente en continente, según las Naciones Unidas. Aplicamos con la ciudad de Medellín y nos ganamos la sede. Esto significa traernos a la gran comunidad de producción de usuarios de datos, no solamente las oficinas productoras de información oficial como los Dane del mundo, sino a toda la industria de la producción de datos, tanto de lo público como de lo privado. Es la gran fiesta de los datos y discutiremos temas como la inteligencia artificial, el aprendizaje de máquinas, el impacto del dato en nuestras vidas.
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Periodista económico en Vanguardia. Ganador del premio Simón Bolívar a mejor reportaje en audio en 2023. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, de la Universidad Pontificia Bolivariana.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

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