Un empresario santandereano que, por azar de la vida, resultó en el mundo del entretenimiento y la organización de conciertos. Con algo de premura, ya superó los 500 eventos bajo su tutela. Esta es su historia.

Publicado por: Redacción L R
Óscar Pinzón Estévez aún recuerda con precisión la noche del 8 de abril de 1996. Su vida como empresario cambió por completo.
Tras un fracaso en el negocio de la avicultura por la llegada de pollo desde Estados Unidos y Venezuela, a este empresario bumangués le ‘pintaron’ la posibilidad de participar en la organización de un concierto de Vilma Palma e Vampiros en Bucaramanga. Como fiel amante de la música, Pinzón aceptó. Lejos estaba de imaginar que esa noche empezaba una carrera prolífica en el mundo del entretenimiento.
El velódromo Alfonso Flórez Ortiz estaba a reventar. Más de 12.000 almas, sin contar los colados, esperaban con ansias a la agrupación argentina de rock. Ya era la hora del espectáculo y los artistas no podían llegar a la ciudad porque el aeropuerto estaba cerrado por mal tiempo.

Las autoridades municipales tuvieron que intervenir para que un vuelo más pequeño pudiera traer a los integrantes de la banda musical. En un fokker 50 llegaron los músicos a la ciudad. Puede interesarle: El dulce sabor de una tradición: la historia de Sergio Morales Padilla

Todo el montaje que traían quedó en Bogotá porque no cabía en la pequeña aeronave. Con equipos locales, hicieron la puesta en escena para que el concierto se realizara.
Luego de seis horas de espera, la agrupación salió al escenario y el miedo se disipó. Era la primera vez de esa banda en Bucaramanga y Pinzón tiene los mejores recuerdos del primer concierto que organizó.
“El show fue un éxito”, recuerda Pinzón sobre aquel evento. Lea también: El pulso de la experiencia: la historia de Pastor Julio Delgado Hernández, un visionario del comercio
El crecimiento
Lo que empezó como una casualidad, se convirtió en el despunte de una carrera en la que ha organizado conciertos de artistas como Bad Bunny, Karol G, Vicente Fernández, Maluma, Juan Luis Guerra, Rebelde, Daddy Yankee, Don Omar, Marc Anthony, Silvestre Dangond, Carlos Vives, entre otros, con su compañía Stage Eventos y Producciones.
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Luego del primer ‘hit’, Pinzón siguió ligado a la industria del entretenimiento. Caminó y recorrió la mayoría de municipios de Santander en la organización de pequeños eventos, ferias y conciertos. Recorrió las trochas de diferentes provincias para llegar al montaje de los eventos.
“Agradezco mucho a Santander y a sus municipios porque aprendí de este negocio”, asiente Pinzón. Antes de llegar al reconocimiento nacional con Stage, aprendió a cargar vallas y cumplir labores de logística.
Con el paso de los días, se dio cuenta que el mercado de Bucaramanga se le estaba quedando pequeño. Desde entonces diversificó su apuesta a Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, entre otras ciudades. También ha incursionado en EE.UU., Panamá, Ecuador y Costa Rica. Puede interesarle: El aroma que mueve una región: Oswaldo Acevedo, desarrollador de Café Mesa de los Santos


A pesar de una carrera consolidada, admite que no se las sabe todas. En cada evento es uno de los primeros en llegar y de los últimos en irse. Como empresario, defiende el valor de la palabra. Cree que es indispensable para el mundo de los negocios y la confianza.
Por ello palabras como seriedad, responsabilidad y honorabilidad siempre están en su repertorio de valores. Aunque dice que es necesario ser “perfeccionista”, Pinzón tiene claro que es imposible alcanzar ese nivel. Sabe que esa pretensión solo deriva en frustración.
Para él aún hay varios retos en su carrera empresarial. Pese a su éxito en el mercado nacional y los buenos resultados en el extranjero, este empresario santandereano quiere pisar con fuerza en el mercado estadounidense, que es dominado por una multinacional. En esa lista de pendientes, tiene la realización de más eventos con artistas y bandas de géneros anglo, rock y pop. Lea también: El ‘reflejo’ del compromiso empresarial: la historia de Andrés Novoa, presidente de Ventanar
Entre sus recuerdos también está el momento en el que puso a sonar vallenato en un castillo de Escocia. Aunque han pasado 15 años, esboza una sonrisa con la que evoca aquella jornada en la que se tomaron de ‘ruana’ una cava subterránea del lugar para impregnar el sello colombiano de la música.
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Cuenta a sus amigos con los dedos de la mano. Prefiere mantener cercano únicamente a su círculo para concentrar sus energías. Es un apasionado por el campo.
Aunque su industria tenga altos decibeles en los escenarios, prefiere la tranquilidad y paz que le transmite el campo. A fin de cuentas, es el ambiente en el que creció. Puede interesarle: El ‘arte’ de los números todo lo envuelve: la historia de Efraín Saavedra Hernández, gerente de Maicito
Consejos de un visionario
1. Viajar: hay que abrirse al mundo, el conocimiento y la cultura generan más oportunidades de éxito.
2. Aprender nuevos idiomas: aunque el inglés es el más importante, es necesario aprender varios idiomas.
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3. Salir de la ciudad: Bucaramanga es nuestra casa. Hagamos dinero por fuera, traigamos inversión y ayudamos a la ciudad. Todo el que quiera hacer una carrera exitosa y grande debe expandirse e ir más allá de la ciudad.
4. Hacer empresa: es un camino difícil en el que habrán tropiezos. “Se van a estrellar, se van a caer y tienen que volverse a levantar”.
5. Vivir las etapas: Primero hay que hacer todo lo que uno quiere hacer. Pero en algún momento ya tiene que parar. La estabilidad da tranquilidad y más progreso.












