Visionarios
Lunes 14 de abril de 2025 - 09:00 AM

La fortuna de crear un hogar: Gerardo Dávila, visionario del sector inmobiliario de Bucaramanga

El mercado inmobiliario de Bucaramanga y el área tiene un protagonista cuya palabra ‘pesa’: se trata de Gerardo Dávila Ruiz, un visionario del sector de los arriendos e inmuebles en la ciudad desde los años 70.

Orgulloso de sus raíces, Gerardo Dávila Ruiz se ufana de su familia, tres hijos y seis nietos que siempre han rodeado las decisiones empresariales y familiares.  | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
Orgulloso de sus raíces, Gerardo Dávila Ruiz se ufana de su familia, tres hijos y seis nietos que siempre han rodeado las decisiones empresariales y familiares. | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

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Heredó el negocio cafetero y cacaotero de su padre. Fue dueño de la cafetería que existía en la Unab. Montó una de las primeras ventas de perros calientes en puestos callejeros en la ciudad. Fue distribuidor de licor en Santander, y a la par de todas esas apuestas forjó empresas inmobiliarias que resuenan en el área metropolitana de Bucaramanga y el país.

A sus 80 años, Gerardo Dávila Ruiz puede decir con orgullo que lo ha intentado todo en el mundo empresarial, con algunos éxitos y otros desaciertos de los que tomó nota.

Conoce como pocos el mercado inmobiliario en Bucaramanga y el área, segmento en el que se especializó. Puede interesarle: Óscar Pinzón: un visionario tras bambalinas

Dueño y socio de varias inmobiliarias de la ciudad, Dávila Ruiz es un santandereano de carácter templado y palabra para los negocios.

Orgulloso de sus raíces, Gerardo Dávila Ruiz se ufana de su familia, tres hijos y seis nietos que siempre han rodeado las decisiones empresariales y familiares.  | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
Orgulloso de sus raíces, Gerardo Dávila Ruiz se ufana de su familia, tres hijos y seis nietos que siempre han rodeado las decisiones empresariales y familiares. | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

Con tono serio y humor para cualquier momento de la vida, él reconoce que su familia es el bastión esencial para el triunfo empresarial. Aprendió de la mano de Armando Puyana Puyana, el gran visionario del desarrollo urbano del área.

Por años, Dávila Ruiz fue jefe de ventas de la Constructora Urbanas. Desde los años 80 empezó el camino junto a su familia para centrarse en la comercialización de casas y edificios de varias zonas de la ciudad. Fue uno de los fundadores de Alianza Inmobiliaria. Lea también: Eduardo Pilonieta Pinilla, el abogado patronalista de Santander

Una historia de ‘primera’

El 21 de junio de 1969, Gerardo Dávila Ruiz y Azucena Pereira se casaron tras un par de años de noviazgo. Fue el primer matrimonio en los registros oficiales de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, levantada por la comunidad jesuita. Para Gerardo, la primera decisión que iluminó el camino familiar y empresarial. Fruto de esa unión, nacieron tres hijos: Jimena, Claudia y Gerardo Iván, el gerente de Dávila Inmobiliarios.

Este último ha seguido los pasos de su padre. Recuerda que durante los fines de semana su papá lo llevaba a las salas de venta de los seis o siete proyectos inmobiliarios que tenía a su cargo como jefe de ventas. Aunque no estaba al mando de su propia compañía, el empeño y el compromiso eran notorios. Ya se esbozaba el camino promisorio como empresario del sector. Puede interesarle: El pulso de la experiencia: la historia de Pastor Julio Delgado Hernández, un visionario del comercio

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Gerardo Dávila Ruiz y Azucena Pereira, reunidos en las instalaciones de la empresa familiar que formaron hace 32 años. | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
Gerardo Dávila Ruiz y Azucena Pereira, reunidos en las instalaciones de la empresa familiar que formaron hace 32 años. | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

“A mí me encantaba porque no hay nada más bonito que una sala de ventas de un proyecto: hay juegos infantiles, la sala de ventas es bonita. Mi papá trabajaba y yo jugaba”, recuerda Gerardo Iván sobre su infancia.

Allí se sembró esa conexión con los negocios y la vocación por estar pendientes de los detalles. Padre e hijo saben que, tanto en el hogar, como en los negocios, se debe estar siempre al frente de ellos.

De izquierda a derecha, Gerardo Iván Dávila y su padre Gerardo Dávila Ruiz, en las instalaciones de Dávila Inmobiliarios.  | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
De izquierda a derecha, Gerardo Iván Dávila y su padre Gerardo Dávila Ruiz, en las instalaciones de Dávila Inmobiliarios. | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

Una doble formación

Gerardo Dávila Ruiz estudió en la Escuela de Administración y Finanzas, Edaf. Hizo parte de la primera generación de egresados de Administración de Empresas de lo que años después se convertiría en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Unab. De su experiencia en ese centro educativo, evoca especialmente el momento en el que compraron la cafetería. Era su primer empresa en compañía de Azucena. Puede interesarle: El aroma que mueve una región: Oswaldo Acevedo, desarrollador de Café Mesa de los Santos

Con algo de gracia, recuerda el día en el que adquirió la pequeña caseta de lata. Su padre le había prestado $1.500 para hacer el negocio. El día pactado preguntó por el precio y de entrada le dijeron que valía $700. Con un apretón de manos rápido cerró el negocio.

Eran principios de los años 70, y se encontraba en su etapa de prácticas remuneradas. Aunque la cafetería le producía 15 veces más que su sueldo, Dávila Ruiz nunca pensó en abandonar sus estudios. Con Azucena, dedicaban parte del fin de semana a hacer inventarios y acomodar mercancía. El trajín entre semana no lo permitía, pues el lugar permanecía lleno.

Gerardo Dávila Ruiz trabajó por años al lado de Armando Puyana Puyana en el negocio inmobiliario de la ciudad | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
Gerardo Dávila Ruiz trabajó por años al lado de Armando Puyana Puyana en el negocio inmobiliario de la ciudad | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

De la experiencias fallidas, Gerardo recuerda la venta de perros calientes en la calle. Si bien el negocio prometía y picaba en punta, había elegido mal el horario: sacaba el carro en horas de la tarde, cuando la venta se concentraba en la noche.

De ahí pasó a inversiones más grandes, que nunca lo distrajeron de su foco: el sector inmobiliario, en el que trabajó como empleado desde mediados de los años 70. En 1974 se graduó y recibió el título de manos de don Armando Puyana, quien le cumplió su promesa y le aumentó el sueldo con el pago por comisiones.

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Cuando le llegó su cuenta, Dávila Ruiz dijo: “Aquí se equivocó”. La respuesta de Puyana fue contundente: “Yo se lo prometí”.

Luego de varias asociaciones y proyectos en conjunto, en 1993, consolidó su empresa en solitario con vocación familiar. Azucena, quien es educadora preescolar y trabajó por años en Telecom, asumió como jefe de arriendos de Dávila Inmobiliarios. Gerardo Iván arrancó como asesor de ventas. Puede interesarle: El ‘reflejo’ del compromiso empresarial: la historia de Andrés Novoa, presidente de Ventanar

32 años después, reunidos en la oficina de la compañía, Gerardo, Azucena y Gerardo Iván repasan las minutas de la vida familiar y empresarial. Con buen tino han navegado los oleajes más difíciles, en las crisis han salido a flote con disciplina y esmero.

Gerardo Iván Dávila Pereira heredó de su padre la vena por los negocios inmobiliarios en la ciudad.  | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
Gerardo Iván Dávila Pereira heredó de su padre la vena por los negocios inmobiliarios en la ciudad. | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

Los consejos de un Visionario

1. Dedicarse al negocio: para quienes deseen emprender y hacer empresa es muy importante hacer un estudio y análisis previo a abrir un negocio. Una vez lo consiga, esté pendiente todos los días y manténgase al frente del mismo.

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2. Estar pendiente de la competencia: no se trata de quitar negocios o irse en contra de ellos. Se debe mantener cautela frente a lo que hace y aprender cómo venden.

Gerardo Dávila Ruiz es oriundo de Rionegro, Santander  | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA
Gerardo Dávila Ruiz es oriundo de Rionegro, Santander | Foto Wilmer Niño / VANGUARDIA

3. La familia: nunca se aleje de sus allegados porque estarán en los momentos más complejos.

4. Tiempos difíciles y felices: en la vida hay varias etapas y momentos que se deben afrontar.

5. Hay que enfocarse: tanto en la vida como en los negocios hay que tener metas claras y trabajar por ellas sin perder el norte.

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