Las Santandereanas
Lunes 10 de noviembre de 2025 - 12:15 PM

“Ciudades sostenibles necesitan más mujeres en la ciencia”: Sonia Mangones, la bumanguesa ganadora del Premio L’Oréal-Unesco

Sonia Mangones creció entre tableros de física y hoy es referente en movilidad sostenible. Su investigación con inteligencia artificial acaba de ser reconocida con el Premio L’Oréal-Unesco “Para las Mujeres en la Ciencia” 2025.

L’Oréal Groupe y la UNESCO anunciaron a las ganadoras del Premio Regional “Para las Mujeres en la Ciencia” 2025 para Centroamérica y la Región Andina. Entre ellas se destaca la colombiana Sonia Cecilia Mangones Matos, reconocida por su proyecto “Movilidad que transforma: inteligencia artificial al servicio del empoderamiento técnico y la acción local por ciudades seguras y sostenibles”. Foto suministrada/VANGUARDIA
L’Oréal Groupe y la UNESCO anunciaron a las ganadoras del Premio Regional “Para las Mujeres en la Ciencia” 2025 para Centroamérica y la Región Andina. Entre ellas se destaca la colombiana Sonia Cecilia Mangones Matos, reconocida por su proyecto “Movilidad que transforma: inteligencia artificial al servicio del empoderamiento técnico y la acción local por ciudades seguras y sostenibles”. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

En la infancia de Sonia Mangones cabía una universidad entera: su madre fue profesora de física de la Universidad Industrial de Santander (UIS) durante más de treinta años. Y claro, su mundo estaba hecho de patios, tableros, clases de mecánica y tardes enteras en los laboratorios. Sonia creció sentada en un aula, viendo a su mamá dictar clases de electromagnetismo: “nos recogía de nuestras actividades extracurriculares y nos llevaba a su clase. Nos sentábamos a escuchar. Y aunque en ese momento no lo entendiera del todo, algo se sembró. En retrospectiva veo que ese fue el origen: nunca se me ocurrió que, por ser mujer, no podía ser científica o ingeniera”.

Ese es el punto de partida de una carrera que acaba de ser reconocida a nivel internacional. Sonia acaba de recibir el Premio Regional L’Oréal-Unesco “Para las Mujeres en la Ciencia” 2025, que distingue a investigadoras destacadas en América Latina. Lo recibe como profesora de la Universidad Nacional de Colombia, donde lidera el proyecto “Movilidad que transforma”, una iniciativa que busca aplicar inteligencia artificial para que los municipios colombianos, especialmente los intermedios o con baja capacidad institucional, puedan tomar mejores decisiones en movilidad urbana y transporte.

“La movilidad está en el centro de la calidad de vida. No es solo cómo llegamos al trabajo o al colegio. Es también cómo respiramos, cuánto tiempo perdemos, cuánto riesgo asumimos al movernos. Y las mujeres, por nuestras responsabilidades de cuidado, solemos movernos más, con más cargas, en condiciones más precarias”.

Ese tipo de lecturas son las que Sonia ha ido incorporando a una disciplina que históricamente ha sido dominada por hombres. La ingeniería del transporte, como muchas otras áreas Steam, ha excluido a las mujeres de sus debates, sus liderazgos y sus diseños. “Yo me muevo en un campo muy masculino. Donde más veo mujeres es cuando se intersecta con lo ambiental o lo social. Por eso es clave visibilizar referentes, pero también transformar las condiciones estructurales que impiden que muchas niñas y adolescentes siquiera se imaginen en estos espacios”.

En su caso, haber crecido entre científicas marcó una diferencia: su madre, sus tías, sus profesoras en la UIS le mostraron que era posible. Pero también reconoce que ese entorno es excepcional. “Una especie no florece si no tiene luz, agua y tierra adecuada. Con las niñas y la ciencia pasa igual. Necesitamos condiciones sistémicas, no solo talentos individuales”.

Antes de dedicarse a la investigación, Sonia fue ingeniera de campo. Trabajó en consultorías, fue asesora de la Secretaría de Movilidad, y conoció de cerca cómo funcionan, o fallan, las decisiones técnicas en las ciudades. Luego vino su doctorado en Carnegie Mellon, que cursó con su hija pequeña, acompañada por sus padres: “ese fue uno de los retos más grandes. Mudarse, aprender en otro idioma, adaptarse como madre y como investigadora. Pero también fue una transformación vital. Mi forma de pensar los problemas cambió”.

Desde su regreso al país, ha enfocado su energía en reducir la brecha entre el conocimiento técnico y las necesidades reales del territorio: “muchos municipios no tienen equipos técnicos robustos. No es que no quieran planificar bien, es que no tienen cómo. Ahí entra la inteligencia artificial como una herramienta democratizadora”.

El proyecto que le valió el premio propone una plataforma de IA que sirva como sistema de apoyo a decisiones para alcaldías, secretarías de movilidad y equipos locales. La idea no es reemplazar a las personas, sino ofrecerles acompañamiento: diagnósticos más certeros, visualización de datos, alternativas de solución integradas.

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“Queremos que cualquier secretario de movilidad pueda consultar escenarios, entender qué pasa en su municipio y tomar decisiones más informadas. Porque muchas veces las soluciones se reducen a: ‘pavimentemos más’. Pero hay otras formas de movernos: caminar, usar bicicleta, integrar modos, priorizar zonas. Y eso requiere pensar distinto”.

Sonia Mangones es clara al señalar tres urgencias que, desde su visión, deben asumir ciudades como Bucaramanga si quieren avanzar hacia una movilidad más justa y sostenible. La primera es recuperar el transporte público, que considera esencial para garantizar equidad: “No podemos dejar morir el transporte público. Es costoso, sí, pero no tenerlo es mucho más costoso: más siniestros, más contaminación, más desigualdad. Las mujeres somos de las más afectadas cuando esto falla”.

En segundo lugar, advierte sobre el crecimiento descontrolado de las motocicletas, cuyo impacto va más allá de lo vial: “Entiendo su rol laboral, pero hay una invasión del espacio público que está haciendo inviables nuestras ciudades. La siniestralidad, el ruido, la contaminación… necesitamos un equilibrio”.

Dennisse Cinthya Ruelas, científica ganadora de Perú y Ana Cecilia Villa Parra, científica ganadora de Ecuador con la bamanguesa Sonia Mangones.  Foto suministrada/VANGUARDIA
Dennisse Cinthya Ruelas, científica ganadora de Perú y Ana Cecilia Villa Parra, científica ganadora de Ecuador con la bamanguesa Sonia Mangones. Foto suministrada/VANGUARDIA

Finalmente, hace un llamado a redistribuir el espacio vial, pensando en todos los actores que habitan la ciudad y no solo en quienes conducen: “Todos tenemos derecho a la ciudad: peatones, ciclistas, transporte de carga, buses. No podemos seguir diseñando para los carros particulares únicamente”.

Aunque su trabajo ya empieza a tener eco internacional, Sonia tiene claro que su apuesta sigue anclada en lo local: “este premio me abre puertas, me permite entrar en redes, iniciar nuevas líneas de investigación. Pero lo más importante es que me permite seguir investigando desde Colombia, para las ciudades que conozco, para las personas que están fuera del radar de los grandes centros de poder”.

Cuando se le pregunta cómo sueña las ciudades del futuro, no habla de autos eléctricos ni de grandes autopistas. Habla de ciudades a escala humana: “Espacios donde puedas empujar el coche del bebé sin miedo, donde los niños jueguen seguros, donde los tranvías convivan con los ciclistas. Lugares pensados para quienes caminan, no solo para quienes manejan”.

Sonia sabe que su historia tiene un valor simbólico: “Lo más valioso de esta visibilidad es que una niña de colegio público pueda decir ‘yo también puedo ser científica’. Que vea que hay caminos posibles desde Santander”.

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Se trata de entender que su historia revela todo lo que sí es posible cuando se combinan universidad pública, políticas de igualdad, redes familiares, referentes femeninos y decisión institucional.

“La ciencia necesita más mujeres. No por cuota. Sino porque sin nosotras, las soluciones son parciales. No tenernos en los espacios de decisión es un error, no solo una injusticia”.

Sonia quiere ser parte de una generación que transforme la ciencia para que, algún día, historias como la suya no sean noticia, sino norma. Una ciencia donde las niñas no tengan que imaginarse el futuro solas. Una movilidad que no sea privilegio, sino derecho.

La santandereana que abre camino a las mujeres en la ciencia. Foto suministrada/VANGUARDIA
La santandereana que abre camino a las mujeres en la ciencia. Foto suministrada/VANGUARDIA

Un reconocimiento internacional que conecta ciencia, territorio y equidad

El Premio Regional “Para las Mujeres en la Ciencia” 2025, entregado por L’Oréal Groupe y la Unesco, fue otorgado a la ingeniera santandereana Sonia Cecilia Mangones Matos, en reconocimiento a su proyecto “Movilidad que transforma: inteligencia artificial al servicio del empoderamiento técnico y la acción local por ciudades seguras y sostenibles”. La iniciativa busca fortalecer la capacidad de planeación de los gobiernos locales en materia de movilidad, a través de herramientas accesibles y éticas de inteligencia artificial.

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“Es un reconocimiento a una trayectoria donde he buscado articular la investigación de alta calidad con la solución de problemas públicos y sociales. La ciencia del Sur Global también puede ser rigurosa y transformadora”, afirmó Sonia.

El proyecto, liderado desde la Universidad Nacional de Colombia, prioriza municipios con capacidades institucionales limitadas y pone el foco en mejorar la movilidad desde una perspectiva de género, sostenibilidad y justicia territorial. Se espera que beneficie directamente a más de 250 municipios en Colombia y tenga proyección para toda América Latina.

Mangones es ingeniera civil y magíster en transporte por la Universidad Nacional, y Ph.D. en Ingeniería – Transporte por la Universidad Carnegie Mellon (EE.UU.). Actualmente, se desempeña como profesora asociada y lidera el grupo de investigación Translogyt y el semillero Simun, desde donde combina la investigación, la docencia y la asistencia técnica a gobiernos.

Durante la ceremonia, Eduardo Gotuzzo, presidente de L’Oréal Groupe para Centroamérica y Región Andina, subrayó el impacto del proyecto:

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“Nos llena de orgullo reconocer el trabajo de Sonia, quien representa la excelencia científica y el compromiso social que buscamos destacar con este premio”.

Además del reconocimiento simbólico, el premio incluye un subsidio de USD $10.000 para impulsar la investigación y ampliar su impacto. A la fecha, el programa “Para las Mujeres en la Ciencia”, creado en 1998, ha premiado a más de 4.400 mujeres en más de 140 países. En su edición más reciente, L’Oréal e Ipsos también presentaron un estudio regional que revela las persistentes brechas de género en el acceso, permanencia y crecimiento profesional de las mujeres en STEM, especialmente en Colombia, Perú y Panamá.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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