Las Santandereanas
Lunes 19 de octubre de 2026 - 04:02 PM

Doris Mesa: Enseñar matemáticas para descubrir el proyecto de vida

Doris Mesa Mesa busca que sus estudiantes descubran que las matemáticas van más allá de los cuadernos, que sirven para resolver problemas cotidianos y que, sobre todo, pueden ayudarlos a reconocer sus talentos y encontrar sus pasiones.

Con 26 años de experiencia, esta docente de Bucaramanga convirtió las dificultades que vivió como estudiante en una motivación para enseñar de otra manera. Hoy busca que sus alumnos descubran sus talentos, se enamoren del conocimiento y encuentren su proyecto de vida.
Con 26 años de experiencia, esta docente de Bucaramanga convirtió las dificultades que vivió como estudiante en una motivación para enseñar de otra manera. Hoy busca que sus alumnos descubran sus talentos, se enamoren del conocimiento y encuentren su proyecto de vida.

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Publicado por: John Arias

“Bienvenidos a la mejor materia y vamos a tener una hermosa clase de matemáticas”: así recibe Doris Mesa Mesa a sus estudiantes del colegio Centro Piloto Simón Bolívar de Bucaramanga. Con entusiasmo, creatividad y una convicción que ha fortalecido durante más de dos décadas de experiencia, esta profesora santandereana procura que sus alumnos se acerquen a los números sin miedo y descubran que aquello que alguna vez les pareció difícil puede convertirse en una herramienta para comprender el mundo.

Su propósito va más allá de enseñar fórmulas, resolver ecuaciones o explicar las propiedades de un triángulo. Para esta mujer oriunda de Málaga, Santander, la verdadera tarea de una educadora consiste en despertar la curiosidad, motivar a los jóvenes a explorar sus capacidades y ayudarlos a identificar qué quieren hacer con sus vidas.

“Me encanta ser profesora. Me gusta ir más allá e inspirar a los estudiantes a que hagan cosas diferentes”, afirma.

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Ese propósito la ha llevado a sacar las matemáticas del aula y convertirlas en una experiencia práctica. A través de proyectos como la creación de dinosaurios a gran escala, ejercicios aplicados y actividades que invitan a experimentar, Doris procura que sus estudiantes comprendan que esta área del conocimiento está presente en la cocina, las construcciones, las compras y hasta en las decisiones cotidianas.

La idea es que no se limiten a memorizar conceptos, sino que aprendan a utilizarlos para solucionar problemas. Cuando los jóvenes descubren esa conexión, también empiezan a confiar más en lo que saben y en sus propias capacidades.

Recuerda, por ejemplo, la satisfacción de un estudiante que le expresó cuánto le había gustado una actividad porque, por primera vez, había podido salir de los ejercicios tradicionales del cuaderno. Para ella, esos momentos confirman que cambiar la manera de enseñar puede transformar también la forma de aprender.

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“Los estudiantes motivados sí trabajan. Se ponen la camiseta y dan lo mejor de sí”, sostiene.

Doris Mesa Mesa sabe lo que significa no entender una materia y sentirse lejos de ella. Por eso, desde hace 26 años trabaja para que sus estudiantes aprendan sin miedo, descubran sus capacidades y encuentren en la educación herramientas para cumplir sus sueños.
Doris Mesa Mesa sabe lo que significa no entender una materia y sentirse lejos de ella. Por eso, desde hace 26 años trabaja para que sus estudiantes aprendan sin miedo, descubran sus capacidades y encuentren en la educación herramientas para cumplir sus sueños.

Una dificultad que se convirtió en propósito

La vocación de Doris por las matemáticas tiene una historia particular. Aunque hoy prepara sus clases con dedicación y habla de esta materia con evidente entusiasmo, durante su etapa escolar no siempre tuvo una relación fácil con los números.

En noveno grado perdió matemáticas y tuvo que presentar una habilitación para aprobar la asignatura. Sin embargo, en décimo y undécimo descubrió temas que despertaron su interés, especialmente la trigonometría y el cálculo.

El triángulo rectángulo, las funciones trigonométricas y los ejercicios que antes podían parecer complicados empezaron a fascinarla. Cada vez que comprendía un concepto, sentía que se abría una puerta hacia un mundo que hasta entonces no había logrado descubrir.

Esa experiencia terminó marcando su manera de enseñar. Doris sabe lo que significa enfrentarse a una materia sin entenderla y experimentar la frustración que puede surgir cuando las explicaciones no consiguen despertar el interés.

Por eso, hoy procura que sus alumnos encuentren otras formas de acercarse al conocimiento. No quiere que se queden con la idea de que las matemáticas son difíciles, aburridas o ajenas a sus intereses.

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“Yo no quiero que a mis estudiantes les pase lo que me pasó a mí, que a veces no entendía. Cuando un estudiante no comprende los conceptos, se aburre en clase y deja de prestar atención”, explica.

Su historia demuestra que una dificultad académica no tiene por qué convertirse en una barrera definitiva. A veces, aquello que parece un obstáculo termina revelando una vocación inesperada.

Para esta profesora santandereana, educar significa mucho más que explicar una lección. A través de proyectos prácticos y del acompañamiento cercano, motiva a los jóvenes a reconocer sus pasiones, aprovechar la tecnología y tomar decisiones sobre su futuro.
Para esta profesora santandereana, educar significa mucho más que explicar una lección. A través de proyectos prácticos y del acompañamiento cercano, motiva a los jóvenes a reconocer sus pasiones, aprovechar la tecnología y tomar decisiones sobre su futuro.

Enseñar para descubrir talentos

Doris estudió ingeniería informática y comenzó su trayectoria laboral como profesora de sistemas. Sin embargo, una situación inesperada cambió el rumbo de su carrera: un día, en el colegio donde trabajaba, faltó el docente de matemáticas y la rectora le pidió que lo reemplazara durante una hora.

La respuesta de los estudiantes fue decisiva. Después de la clase, algunos se acercaron a la rectora para decirle que habían entendido las explicaciones de Doris. Desde entonces, las matemáticas se convirtieron en el centro de su vida profesional.

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Han pasado 26 años desde aquel episodio y la profesora ha trabajado tanto en instituciones privadas como públicas de Bucaramanga. En ese recorrido ha acumulado experiencias, aprendizajes y encuentros con antiguos alumnos que todavía la reconocen y la saludan cuando se cruzan con ella.

Uno de los aspectos que más la entusiasman de su labor es comprobar que sus enseñanzas pueden acompañar a los jóvenes mucho después de terminar el colegio.

Por ejemplo, tres de sus estudiantes cursan ingeniería de sistemas en la Universidad Industrial de Santander (UIS), otro estudia diseño industrial y un exalumno adelanta estudios de enfermería en la Universidad Cooperativa de Colombia (UCC). Para Doris, estos caminos son una muestra de que la motivación y el acompañamiento pueden ayudar a los jóvenes a reconocer sus intereses y dar pasos hacia sus metas.

Su papel no consiste en decidir por ellos. En los proyectos que propone son los estudiantes quienes asumen el trabajo principal, mientras ella orienta, acompaña y les ofrece herramientas para desarrollar sus ideas.

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Así, el aprendizaje se convierte también en una oportunidad para ejercitar la autonomía, asumir responsabilidades y descubrir de qué son capaces.

Doris Mesa Mesa, la profesora que enseña matemáticas para transformar vidas en el colegio Centro Piloto Simón Bolívar de Bucaramanga.
Doris Mesa Mesa, la profesora que enseña matemáticas para transformar vidas en el colegio Centro Piloto Simón Bolívar de Bucaramanga.

El proyecto de vida comienza por conocerse

Para Doris, uno de los mayores retos de la educación consiste en evitar que los jóvenes lleguen a grado undécimo sin tener una idea de lo que quieren estudiar o de las actividades que realmente los apasionan.

Por eso, insiste en la importancia de ayudarlos a explorar sus intereses antes de terminar la secundaria. Conocer distintas áreas, experimentar, investigar y participar en proyectos puede darles pistas sobre el camino que desean seguir.

Su apuesta también incluye reconocer las herramientas con las que crecen las nuevas generaciones. Lejos de rechazar los celulares o la inteligencia artificial, considera que pueden convertirse en aliados del aprendizaje cuando se utilizan con un propósito definido.

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Si un estudiante quiere ser mecánico, por ejemplo, puede aprovechar la tecnología para consultar videos, leer sobre motores y aprender cómo funcionan. Si siente interés por la cocina, puede investigar técnicas, recetas y procesos para perfeccionar sus habilidades.

Lo importante, explica, es que los jóvenes aprendan a orientar esos recursos hacia sus metas, con curiosidad, disciplina y humildad.

Doris cree que los estudiantes de hoy tienen grandes capacidades, pero necesitan adultos dispuestos a escucharlos, comprender sus intereses y mostrarles posibilidades. En ese acompañamiento, la escuela puede convertirse en un espacio para descubrir no solo qué les gusta, sino también qué pueden aportar a la sociedad.

Doris Mesa enseña matamáticas para que cada estudiante encuentre su propio camino.
Doris Mesa enseña matamáticas para que cada estudiante encuentre su propio camino.

La pasión de enseñar

Doris conserva la emoción de quien encuentra sentido en lo que hace. Cada clase representa una oportunidad para despertar una inquietud, ayudar a superar una dificultad o sembrar una idea que quizá acompañará a un estudiante durante muchos años.

Su historia también recuerda que la vocación no siempre aparece desde el principio. A veces se descubre al superar una dificultad, encontrar una manera distinta de explicar algo o comprobar cómo el conocimiento transforma la experiencia de otra persona.

Por eso, cuando habla de su profesión, vuelve a la misma convicción: enseñar requiere pasión, creatividad y disposición para comprender a quienes están aprendiendo.

Doris quiere que sus estudiantes se lleven mucho más que una nota o la capacidad de resolver un ejercicio. Aspira a que aprendan a confiar en sí mismos, a reconocer sus talentos y a comprender que pueden construir un futuro a partir de aquello que les gusta y los mueve.

Porque, para esta profesora, las matemáticas no son solamente números y operaciones. Son una manera de aprender a resolver problemas y una oportunidad para descubrir que el conocimiento cobra verdadero sentido cuando ayuda a cada estudiante a encontrar su propio camino.

Publicado por: John Arias

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