Los lunares son partes de nuestra piel a las que pocas veces se les presta atención y que sólo son tenidas en cuenta si resultan incómodas.

Publicado por: REDACCION SALUD
Por ejemplo, Carlos Rojas, notó que algunos de sus lunares le molestaban. "Me quité algunos lunares del rostro hace cinco meses con el método de electro cauterización. Las heridas sanaron rápido pero al caerse las costras aparecieron manchas rojas y obscuras pequeñas, además algunos lunares volvieron a aparecer pero de menor tamaño, quisiera saber si existe algún método que acelere el desvanecimiento o quite estas manchas de manera rápida definitivamente ya que no veo disminución en las manchas".
El dermatólogo Luis del Pozo Carballido le aseguró que los lunares "solamente deben ser eliminados y biopsiados los nevus o lunares que experimentan cambios bruscos en su forma o aspecto exterior (crecimiento rápido, cambios de coloración, irregularidad y asimetría en los bordes, dolor y sangrado".
Pozo explica que extirpar manchas cutáneas por motivos simplemente estéticos es mucho más agresivo que no protegerlos al sol, por lo que no suele ser muy recomendable. Por otra parte, una cicatriz irregular puede ser peor que el propio lunar.
Casi una de cada diez personas tiene por lo menos un lunar inusual (atípico) de aspecto distinto a los lunares comunes. El término médico para estos lunares inusuales es 'nevus displásico'.
Estos lunares pueden tener más probabilidades de desarrollar un melanoma, un tipo de cáncer de piel, que los lunares comunes. Por este motivo, debe ir a que un médico le revise cualquier lunar de aspecto diferente, de mayor crecimiento, que presente cambios de color o de forma.
Síntomas de un lunar peligroso:
Cambio repentino de tamaño, color, forma, textura o sensibilidad al tacto.
Tamaño grande (¼ de pulgada o más de diámetro, más o menos del tamaño de una goma de lápiz).
Muchos melanomas son más pequeños.
Una mezcla de colores, a veces incluso negro.
Bordes irregulares.
Superficie anormal que es áspera, escamosa, tiene secreciones o sangrado y está abierta con una herida que no sana. Tiene un bulto elevado y duro.
Es sensible, produce picazón o dolor.
Tiene piel de color anormal a su alrededor.
Clasificación
A: Asimetría: se debe trazar una línea imaginaria en la mitad del lunar, cuanto mayor asimetría existe entre ambos lados, mayor es el riesgo de melanoma.
B: Bordes: cuanto más irregulares son los bordes, con entradas y salidas o esfumados, mayor control se necesita.
C: Color: los lunares de color uniforme suelen ser benignos, en cambio, aquellos que presentan más de un tono o un color muy oscuro, presentan un mayor riesgo de melanoma.
D: Diámetro: hay mayor riesgo cuando los lunares tienen más de 6 mm de diámetro.
LA VOZ DEL EXPERTO
Zulma Plata Rueda
Dermatóloga
"Los lunares en realidad deben ser valorados por el dermatólogo para ver si se retiran. Depende de la parte clínica del lunar, depende de su forma de crecimiento y de su coloración, de su pigmentación. Muchos lunares son genéticos, hay familias que tienen muchos lunares. Hay lunares que nada tienen que ver con la parte genética y que son gigantes y que son malformaciones. El médico es quien debe decidir si se puede quitar o no un lunar, por estética, pero también el médico tiene que decirle al paciente los riesgos que corre: la cicatriz, la mala cicatrizaciones, las infecciones".
Lunares benignos
Los lunares tienen una ciertas características que deben ser tenidas en cuenta para evaluar su estado:
Son de color marrón oscuro, marrón amarillento o color piel.
De un solo color.
Redondos u ovalados con bordes definidos.
Planos y suaves o abultados, ásperos, con vello o si cambian de color con el tiempo.
Lunares y melanoma
El melanoma es una enfermedad por la cual se forman células malignas (cancerosas) en las células de la piel llamadas melanocitos (células que dan coloración a la piel). Su relación con los lunares se debe a que si éstos son inusuales pueden afectar el riesgo de padecer de melanoma. Los signos posibles de melanoma incluyen un cambio en el aspecto de un lunar o área pigmentada.
Si un lunar cambia de tamaño, forma o color.
Tiene contornos o bordes irregulares, tiene más de un color, es asimétrico (si se divide el lunar por la mitad, las dos mitades son diferentes en tamaño o forma).
Produce picazón.
Supura, sangra o está ulcerado (se forma un hueco en la piel cuando la capa superior de las células se rompe y se puede ver el tejido debajo de la piel).
Lunares satelitales (lunares nuevos que crecen cerca de un lunar existente).
PARA TENER EN CUENTA
Conozca sus lunares y observe si cambian de color, tamaño o textura. Si nota cualquier cambio acuda con su dermatólogo.
Use protector solar todos los días.
Consulte a su dermatólogo por cualquier lunar de tamaño anormal.
Si nota un lunar nuevo después de los 20 años de edad, visite a su dermatólogo.
Si se extirpa un lunar, asegúrese de que haya sido benigno, para descartar problemas.














