Expertos advierten que la seguidilla de crímenes refleja una creciente degradación social y una preocupante normalización de la violencia en el departamento.

Publicado por: Redacción Judicial
En tan solo seis días, cuatro mujeres fueron asesinadas en Santander. Las víctimas fueron atacadas con armas de fuego y objetos contundentes. Incluso, dos de ellas fueron ultimadas al interior de sus viviendas, frente a sus familiares. Pese a la gravedad de estos casos, en ninguno se ha capturado a los responsables.
En Floridablanca
Esta violenta y preocupante racha criminal comenzó la noche del martes 16 de junio en los municipios de Floridablanca y El Carmen de Chucurí. En el primero, dos sicarios acabaron con la vida de Jennifer Julieth Duarte Rincón tras dispararle cuando se encontraba en la calle 60 con carrera 16 del barrio La Trinidad, en compañía de otra mujer y un hombre.
Jennifer Julieth, presuntamente, habría sido víctima de una trágica equivocación. Según las autoridades, el ataque iba dirigido contra el hombre que la acompañaba, quien resultó herido durante la acción sicarial. Puede leer: ¿Una equivocación? Nueva hipótesis toma fuerza en el asesinato de ‘Jenni’ Duarte en Floridablanca

El crimen que rompió la tranquilidad de El Carmen de Chucurí
Esa misma noche, de manera paradójica, el sector conocido como El Silencio, en la vereda La Fortuna —ubicada a hora y media del casco urbano de El Carmen de Chucurí—, se convirtió en el escenario de un brutal ataque que acabó con la vida de Nubia Peñaloza Cuervo, de 53 años.
De forma sorpresiva y fuertemente armados, dos hombres habrían llegado hasta la vivienda de Nubia. Los sujetos, presuntamente, pretendían cometer un hurto; sin embargo, en medio de su accionar criminal, acabaron con la vida de la mujer y dejaron herido a su esposo, al parecer tras una confrontación.
Luego del ataque, un silencio sepulcral volvió a apoderarse de la vereda. Solo hasta la mañana siguiente todo quedó al descubierto. Familiares de Nubia hallaron el cuerpo sin vida en la vivienda y alertaron a las autoridades. Su esposo fue trasladado a un centro asistencial para recibir atención médica. Lea además: Mujer fue asesinada dentro de su vivienda en Santander: su esposo quedó herido

Trágica pelea en Bucaramanga
Cinco días después, el domingo 21 de junio, el sonido de las balas volvió a romper la tranquilidad de Santander. Esta vez ocurrió en el barrio Estoraques de Bucaramanga. En la carrera 42W con calle 57A, un sujeto conocido con el alias de ‘Patas’ disparó contra Luz Mery Sánchez, de 58 años, y Robinson Ibarra Correa. Ella murió en el lugar, mientras que él resultó gravemente herido.
Eran las 3:49 de la madrugada cuando se desató la tragedia al interior de una vivienda. Al parecer, alias ‘Patas’ llegó al inmueble y sostuvo una discusión con su pareja. El altercado escaló rápidamente a las agresiones físicas. Posteriormente, el sujeto abandonó la casa y, minutos después, regresó armado. Fue entonces cuando le disparó a Luz Mery y le quitó la vida. Le sugerimos leer: Adulta mayor murió y hombre resultó herido tras ataque a bala en el barrio Estoraques de Bucaramanga
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Ataque sicarial en Barrancabermeja
Horas más tarde, ese mismo domingo, pero en Barrancabermeja, un sicario irrumpió en la vivienda de Nikol Fernanda Núñez Cobos, una joven de 21 años, y la acribilló frente a su familia. El atroz crimen ocurrió hacia las 7:40 p. m. en el barrio 22 de Marzo, ubicado en la comuna tres.
Tras asegurarse de que la joven estaba sin vida, los pistoleros abandonaron la vivienda y huyeron con rumbo desconocido, dejando tras de sí una escena marcada por la sangre, el dolor y la desesperación de sus seres queridos.
Hasta el momento, en ninguno de estos cuatro casos los homicidas han sido capturados.

El doloroso panorama que golpea a Santander
De acuerdo con Julio Acelas, director del Observatorio Ciudadano de Santander, estos hechos de sangre dejan una vez más en evidencia la profunda degradación moral que está afectando el tejido social en el departamento y contribuye a normalizar conductas violentas tanto en los agresores como en las comunidades. Según explicó, este fenómeno impacta los principios del respeto, la igualdad y los derechos fundamentales, manifestándose en distintos niveles de la estructura social. Le puede interesar: Sicarios entraron a una vivienda y asesinaron a una joven frente a su familia en Santander
“Antes había una comprensión cultural de respetar a las mujeres. Ya no. Esa contención, en términos generales, se ha ido perdiendo. Está ligada a una degradación moral de la sociedad, que cada vez pierde más los límites. Eso no es otra cosa que la falta de autorregulación”, explicó Acelas.
En ciudades como Bucaramanga y Barrancabermeja, añadió el experto, “no todo el mundo es autorregulado. Entonces aparece un segundo eslabón, que es la regulación social, ejercida por las comunidades, los vecinos y las personas del entorno. Cuando alguien le dice a otro: ‘Oiga, no haga eso’. Esa regulación también está fallando. Y la última regulación es la ley. Hoy vemos que esos tres niveles de regulación, que garantizan la convivencia, los límites y el respeto por las normas, se han venido degradando”.

Frente a este panorama, la Corporación Compromiso advierte que persiste un subregistro de los casos de violencia basada en género, no solo en Santander, sino también a nivel nacional.
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“Es una cifra preocupante que atraviesa la vida de hijas, madres, hermanas, amigas y compañeras en los territorios de Santander”, asevera la organización.
Además del subregistro, otros colectivos de la región alertan sobre las barreras que aún enfrentan las mujeres para acceder a mecanismos de protección y justicia. En ese mismo sentido, la Corporación Compromiso insiste en que se requieren mayores acciones y medidas por parte de las autoridades para prevenir y atender este tipo de violencias.
















