Aunque las fiestas decembrinas ya terminaron, aún nos queda la fecha que cierra este ciclo de celebraciones: la Epifanía o Día de Reyes.

Publicado por: Fernanda Sandoval
¡Hola, vanguarderitos! Bienvenidos a este nuevo año. Para iniciar por todo lo alto, queremos presentarte una función de teatro especial con tres personajes muy peculiares. Aunque las fiestas decembrinas ya terminaron, aún nos queda la fecha que cierra este ciclo de celebraciones: la Epifanía o Día de Reyes. Los católicos romanos celebran el hecho el 6 de enero, mientras que los ortodoxos lo hacen el 19, lo cierto es que, con diferentes tradiciones y rituales, por fin está aquí la celebración de los “sabios del oriente”. ¡Arriba el telón!
Los tres personajes
1. Gaspar: representación de la juventud y de la zona asiática, ¡todo un rey de la india! Era quien llevaba el incienso, de aroma dulce, por la divinidad de Jesús.
2. Melchor: representación de un adulto, con barba larga y blanca. Viajó con Gaspar y Baltasar, desde Persia, para llevar al niño oro por ser el “Rey de los Judíos”. Como dato curioso, fue el primero en ver la estrella.
3. Baltasar, fue quien entregó al Salvador la mirra, sustancia que se utilizaba para embalsamar cadáveres, para simbolizar su humanidad. Era un anciano negro proveniente de África.
¡Los mismos Reyes Magos te contaran la historia! ¡Bienvenidos!
¿Cuál es el origen de la historia?
Empecemos por el principio. En la historia de Navidad somos conocidos como los tres Reyes Magos, quienes recibimos al niños Jesús con regalos, ¡hace varios años! Pero además de llevar regalos tenemos una historia detrás, acá te contamos algunos detalles.
Somos los sabios de Oriente, pero con el tiempo nos han catalogado como reyes. Esto sucedió así por la historia que seguro ya has escuchado, aquella de que una brillante estrella nos guió hacia el lugar en el que se encontraba el pequeño recién nacido, a quien, de rodillas, le ofrecimos incienso, mirra y oro. ¡Todos fueron regalos muy especiales!
La edad en la que vivimos
Nuestro origen, como lo conoces ahora, inició en una larga tradición medieval que nos “bautizó” con los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar.
Nos han contado que en España, gracias a los testimonios escritos y artísticos que se guardan en la Biblioteca Nacional de España, se encuentra una de las piezas más excepcionales de la literatura española del sigo XII, el llamado Auto de los Reyes Magos, una obra fundamental en la historia de la literatura española por ser el texto teatral más antiguo que se conserva en lengua castellana. Lo mejor de la obra es que allí aparecemos nosotros, solo que nos llamaron “reyes”, sino como ‘steleros’, es decir, astrólogos.
Además, fuimos musa de inspiración de Grandes maestros como Masaccio, Fra Angelico, Gozzoli o Botticelli, en Italia; Van der Weyden, Memling, El Bosco y Rubens, en Flandes, y El Greco, Velázquez y otros; todos ellos nos han recreado y volvieron nuestra escena tan famosa. Siempre nos pintaba igual en la tradición cristiana: tres reyes vestidos con áureos trajes y acompañados de exóticos séquitos, arrodillados en un humilde establo de Belén.

¿Quieres saber nuestra profesión?
A pesar de las historias, las tradiciones y los relatos alrededor de nuestras vidas, en los evangelios quedaron consignados muy pocos datos concretos sobre nosotros.
Hemos escuchado que algunos expertos sugieren que la historia sobre los “Magos de Oriente” aparece bien definida en los Evangelios Apócrifos, que son aquellos textos donde se relataba a los primeros cristianos todo tipo de anécdotas de la vida de Cristo y que no fueron incluidos en la versión oficial de los textos sagrados de la vida de Jesús de Nazaret). En nuestra época, cuando se escribieron estos textos, la palabra “mago” se interpretaba como sinónimo de astrólogo, un sabio que podía, a través de la lectura de las estrellas, predecir acontecimientos.
Lo cierto es que no éramos hechiceros, nos llamaban así porque para la época los magos eran hombres sabios y estudiosos.














