Una cosa es lo que piensa el pueblo y otra la que piensan quienes hemos investido de poder.
Publicado por: Luis Alberto Parra Tibaná
Así tenemos a la famosa locomotora minero energética que está atornillando el Dr. Santos y que ya venía impulsada desde el gobierno del Dr. Pastrana, al aprobar el famoso Código Minero del año 2001 en el que se legaliza la entrega de licencias para explorar y explotar recursos naturales del suelo y subsuelo de valor estratégico y que continuaría el Dr. Uribe, quien además estableció una reforma tributaria con el objetivo noble de rebajarle los impuestos a las multinacionales para ofrecerles la llamada “Confianza Inversionista”.
Nuestros patrióticos gobernantes siempre amigos de la Maquiavélica costumbre de que el fin justifica los medios y en que sus determinaciones deben estar por encima de los intereses y clamores del pueblo aprueban desde el pasado y en el presente tratados, convenios, acuerdos, leyes y códigos que a corto y largo plazo; aparecerán perjudicando intereses y condiciones vitales, ambientales, económicas, culturales, de pueblos y comunidades hasta en su soberanía nacional.
En su ruta, estas locomotoras aspiran a cambiar el curso del Rio Ranchería en La Guajira, cambiar la ubicación del pueblo de Marmato en Caldas, cambiar el curso de las aguas de las arroceras del Tolima, devastar las famosas reservas de Flora y Fauna en el Chocó, entregar 17’000.000 de hectáreas de bosques de la Amazonía-Orinoquía, y dejar sin agua a más de 2 millones de santandereanos cuando estas famosas “Locomotoras de la desolación” exploten todo el oro de los páramos de Santurban y Almorzadero, y nos condenan eternamente a morir de sed, a seres humanos, plantas y animales, gracias a estas tan estudiadas determinaciones, tan geniales de nuestros queridos genios de la gobernabilidad.










