Opinión de Johanna Cárdenas | Directora BMCV
En mis columnas anteriores, he subrayado la importancia de incluir indicadores de resultado e impacto en los planes de desarrollo municipal; al ser estos aquellos que nos permiten evaluar si las estrategias y programas implementados realmente mejorarán la calidad de vida de los ciudadanos en los próximos cuatro años.
Al revisar el borrador de Plan de Desarrollo de Bucaramanga, encontré 51 metas de resultado. Cuando las leí por primera vez, consideré que eran pocas para la cantidad de desafíos que presenta la capital del departamento, que algunas de las más importantes no habían sido incluidas, mientras que otras podrían haber sido más ambiciosas. Pensé compartir este análisis detallado en una columna, pero también deseaba examinar la situación en todos los municipios del área metropolitana.
Al hacerlo, la sorpresa fue desalentadora: FLORIDABLANCA Y PIEDECUESTA NO TIENEN METAS DE RESULTADO, mientras que el municipio de GIRÓN SOLO CUENTA CON TRES. Me disculpo por las mayúsculas que en el lenguaje escrito pueden parecer gritos, aquí las uso para destacar la gravedad de esta situación.
Sin metas de resultado, claras y alcanzables, estos planes de desarrollo se convierten en meras declaraciones de intenciones, carentes de sustancia y compromiso. ¿En cuánto aportarán estos municipios a reducir la pobreza en el área metropolitana? ¿Cuál será su contribución en la reducción de los hurtos y homicidios? ¿Por qué no tienen metas relacionadas con aumentar las coberturas en vacunación que vienen en descenso en los últimos años? ¿No consideran importante estos municipios comprometerse con disminuir la mortalidad materna, reducir la violencia sexual y con ello la fecundidad en niñas de 10 y 14 años?
Las preguntas se acumulan: ¿Cuál es el compromiso de Floridablanca en deserción escolar, dado que presenta la tasa más alta en el AMB en el sector oficial? ¿Cuál es la responsabilidad que asumen Girón y Piedecuesta con mejorar el puntaje global promedio en las pruebas saber 11, cuando los datos muestran que son sus estudiantes quienes tienen el resultado más bajo del área metropolitana? ¿Cómo planean Girón y Floridablanca pasar de 1 y 1,4 metros cuadrados de espacio público efectivo por habitante respectivamente, a los 15 metros cuadrados que recomienda la política nacional de espacio público?
Estos interrogantes son solo el principio. Sin metas de resultado, la capacidad de estos municipios para abordar sus desafíos más apremiantes queda seriamente comprometida. Floridablanca, Piedecuesta y Girón no pueden permitirse seguir adelante sin metas concretas para guiar su progreso. Es urgente que los líderes municipales y la sociedad en su conjunto exijan la inclusión de metas claras y ambiciosas en estos planes de desarrollo; estamos a tiempo.
Por: Johanna Cárdenas Acevedo | Directora Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos













