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Domingo 08 de diciembre de 2024 - 04:03 AM

“Condecoraciones” de pura lambonería

Todos saben que la condena contra el exalcalde y sus compinches obedece hasta ahora a un fallo de primera instancia, razón por la cual la condecoración al fiscal resultaba a todas luces inadecuada. ¡Muy mal!

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En las últimas semanas tuvimos conocimiento de unas condecoraciones promovidas desde el Concejo de Bucaramanga, las cuales resultaron bastante cuestionadas y muy censuradas por su oportunismo y zalamería.

Cabalmente el miércoles de esta semana el columnista Manuel de Jesús Rodríguez, con pluma crítica, se refirió al tema aunque fue demasiado generoso tildando esas condecoraciones de “ajadas y deslucidas”, cuando en realidad se trató de actos de pura lambonería vergonzante y con un marcado tinte oportunista.

Pretender que desde el cabildo se condecore al fiscal que llevó el caso contra el exalcalde Luis Francisco Bohórquez, recién condenado por corrupción, no deja de ser una rastrera actitud de revanchismo, que además no horma con las bases misionales del sistema judicial. El fiscal Andrés Cornelio Rodríguez cumplió con su trabajo y punto, acusando a los infractores ante el juez, y por esa labor ni él ni ningún fiscal debe recibir una condecoración en este país.

Además, todos saben que la condena contra el exalcalde y sus compinches obedece hasta ahora a un fallo de primera instancia, razón por la cual la condecoración al fiscal resultaba a todas luces inadecuada. ¡Muy mal!

Y luego vino la condecoración al señor Ovidio Claros Polanco, actual presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Bogotá, un personaje del que desconoce su arraigo y pertenencia para con esta ciudad. La propuesta para esa condecoración provino del concejal Yesid Bello, en una muestra de inmadurez y lagartería que nadie entendió, siendo Bello además el actual presidente del cabildo.

Del señor Ovidio Claros se sabe que fue representante a la cámara por Bogotá, que luego se quemó cuando aspiró al Senado, que fue un magistrado controvertido a su paso por el Consejo Superior de la Judicatura y que últimamente aterrizó en la presidencia de la Cámara de Comercio de Bogotá con el apoyo del “petrismo”. Que se sepa, no se conoce una conexión estrecha del señor Claros Polanco con nuestra ciudad, ni tampoco sus ejecutorias provechosas desde la Cámara de Comercio de Bogotá relacionadas con el desarrollo de Bucaramanga.

Se nota de lejos que fue acto de mera adulación promovido por el joven Yesid Bello, acolitado hipócritamente por la mayoría de la corporación. Condecoraciones que por eso mismo se vuelven insulsas y que carecen de mérito y valor.

En el concejo de la ciudad todavía no han entendido que eso de las condecoraciones ya pasó de moda. Actos protocolarios con oropeles y pergaminos en donde el condecorado después termina en la cárcel o huyendo de la justicia. Basta recordar la penosa condecoración que le hiciera la Rama Judicial al magistrado José Leonidas Bustos, después convertido en el cabecilla del corrupto “cartel de la toga”. ¡Patético!

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