La inestabilidad institucional que deja la posible salida del alcalde Jaime Andrés Beltrán, pone a la ciudad y al Concejo en modo elecciones atípicas.

La semana pasada estuvo bastante movida en Bucaramanga. A la negativa del Gobierno Nacional de entregar recursos al moribundo ente gestor Metrolínea y la promesa quimérica del tranvía, hay que sumar el rechazo del Consejo de Estado a las pretensiones dentro del proceso de doble militancia que enfrenta el burgomaestre de Bucaramanga; y además la radicación de 115.350 recursos de reconsideración contra el incremento del impuesto predial para la vigencia 2025; y también el anuncio de presentación ante el Concejo de las “mega obras” que requerirán un empréstito a cargo de la ciudad por más de $360 mil millones. Aunque pueden parecer temas aislados, deben ser analizados en conjunto desde diferentes áreas del conocimiento como son el político, urbanístico y financiero, por el bien de la ciudad.
Si bien hay un acuerdo unánime frente a la necesidad de inversión del Estado en la promoción de proyectos de infraestructura que estimulen el desarrollo económico, las mega obras presentadas por la Alcaldía de Bucaramanga deberán cumplir con principios básicos metropolitanos y su evaluación de pertinencia contemplará conceptos como la demanda inducida y la articulación con el Sistema Integrado de Movilidad, incluyendo bicicletas y Metrolínea, así como otros aspectos de tipo técnico. Sin embargo, no es la ingeniería el principal escollo que enfrentará la viabilidad del proyecto.
Como primer punto, la inestabilidad institucional que deja la posible salida del alcalde Jaime Andrés Beltrán, pone a la ciudad y al Concejo en modo elecciones atípicas con la alta probabilidad que, quien llegue al Palacio Municipal, tenga otras prioridades para la ciudad y se repita la historia del empréstito de 80 mil millones de pesos con Findeter, el cual después de más de un año no se ha utilizado. A su vez, la negativa del Ministerio de Transporte al aporte de recursos para Metrolínea, modificará las prioridades de inversión; independiente que sea una realidad el tranvía, a Metrolínea como sistema, no como ente gestor, hay que recuperarlo.
Sin embargo, la parte más compleja es la inseguridad jurídica que enfrentan las finanzas del municipio con la presentación de los recursos de reconsideración que tendrán como plazo de ratificación el próximo seis de julio. A las reclamaciones hay que sumar que tanto el Área Metropolitana de Bucaramanga como la Secretaría de Hacienda omitieron la Resolución 06 de 2019 del IGAC, la última y vigente base catastral del municipio que deja sin efectos la Resolución 052 de 2018, base jurídica con la que han recaudado miles de millones de pesos en 2024 y 2025 de manera irregular.
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿los concejales deberían aprobar el millonario empréstito?










