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Miércoles 02 de julio de 2025 - 01:00 AM

El cuidado paliativo: una nueva forma de entender la vida y la muerte

El cuidado paliativo es esa rama de la medicina dedicada al acompañamiento cariñoso y compasivo de los pacientes en la etapa final de la vida. Su objetivo es encontrar luz incluso en medio de las situaciones más sombrías.

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He dedicado los últimos 30 años a atender pacientes con cuadros dolorosos crónicos o de difícil manejo, muchos de ellos con enfermedades terminales como el cáncer. Con frecuencia escucho hablar de “muerte digna”, pero curiosamente, cuando pregunto por el significado detrás de esas palabras, noto que suelen confundirse con la eutanasia u otros conceptos. ¿Qué es realmente la muerte digna? ¿Cuál es el verdadero significado de la dignidad?

Al plantear esta pregunta a mis estudiantes de medicina, suelen remitirse a la definición del diccionario, que describe la dignidad como el reconocimiento del valor intrínseco de cada persona, permitiéndole vivir y morir en condiciones que respeten su integridad y valores personales. Yo prefiero explicarlo así: la columna vertebral de la dignidad es el respeto a los deseos propios de cada individuo.

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿cuán respetuosos somos con la dignidad de nuestros pacientes y familiares? La respuesta, lamentablemente, suele ser desalentadora. Por ejemplo en encuestas sobre el lugar en el que las personas desearían morir, un altísimo porcentaje —más del 90 %— expresa el deseo de fallecer en casa, rodeado de sus seres queridos. Sin embargo, la realidad es otra: según cifras del DANE, cerca del 70 % de las muertes en Colombia ocurren en instituciones de salud.

Si bien existen múltiples causas, considero que la principal es la medicalización de la muerte en nuestra sociedad moderna, lo que con frecuencia conduce a fallecimientos que no podríamos calificar como dignos.

Hay otros factores que influyen en la dignidad del proceso de morir, y suelo agruparlos en dos categorías. La primera, y la que más temor genera, es el control de los síntomas físicos molestos que produce la enfermedad, como el dolor, la fatiga o las náuseas. Afortunadamente, la mayoría son aliviables en un alto porcentaje de casos, y cuando no lo son, existen herramientas como la sedación paliativa, cuyo objetivo es evitar que el paciente sea consciente de su padecimiento.

La segunda categoría corresponde a los síntomas emocionales, mucho más difíciles de controlar y, en mi experiencia, con frecuencia más devastadores que los físicos.

El cuidado paliativo es esa rama de la medicina dedicada al acompañamiento cariñoso y compasivo de los pacientes en la etapa final de la vida. Su objetivo es encontrar luz incluso en medio de las situaciones más sombrías.

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