Cada generación le reclama algo a la generación que le precede. Incluso las actuales generaciones vaticinan sus demandas sobre un futuro que, anticipadamente, asumen que no les ha de satisfacer. La frustración parece compactar lo que no tiene principio ni final, como en el caso de conocer la evolución cultural que experimenta una ciudad. Es aquí donde cada generación parece encontrarse con otra para, en el peor de los casos, sentirse ajena y obligada a replantear su propia relación con el entorno y con los demás.
Es imposible tener claridad sobre cuándo termina un periodo de la historia colectiva, cuando la atención está puesta exclusivamente en los afanes que cada uno lleva a diario. Sin embargo, la atención vuelve a ser colectiva cuando se trata de reclamar algo que muchos conciben como una deuda que la ciudad, o cualquier generación, se ha encargado de sostener al pasar por alto ciertos intereses; es claro que hay situaciones sociales económicas y políticas que merecen ser atendidas de inmediato. Entonces, la pregunta por la evolución cultural de una ciudad da una respuesta tan incierta como al pedirle a un transeúnte que nos oriente sobre alguna dirección que estamos buscando, pues cada quien anda en sus propios afanes. O porque hay muchas personas que desconocen dónde queda cierto barrio, en cuál calle estamos… como se suele decir coloquialmente “no saben dónde están parados”.
Combinar de falta de interés colectivo, de desconocimiento de cada lugar e incluso de la existencia de ese lugar, frena la evolución cultural. Y no vale la pena buscar responsables por una tarea que definitivamente es un asunto que cada uno debe asumir: despertar por sí mismos el interés en descubrir esa urbe e imaginar en qué se podría transformar con el sólo acto de contar con nuestra presencia.
Bucaramanga abre nuevamente sus salas como desde hace trece años, recibiendo a cualquier visitante para que recorra lugares claves y paradójicamente invisibles en el tema del desarrollo cultural. El circuito de arte, cultura y patrimonio -Las salas abiertas-, brinda la posibilidad de participar en actividades artísticas y culturales que propician una sinergia entre instituciones, artistas y formas de ver la vida que, en medio de la diversidad de intereses generacionales, colectivos e individuales, dan la sensación de hallar, por algunos días el dónde, y el cómo es posible demostrar una pequeña parte de la evolución cultural de Bucaramanga. El por qué y para qué corresponde ser hallado por cada visitante del circuito Salas abiertas, y usted aún puede enterarse de los lugares donde se presentan estas exposiciones y sus horarios, consultando en salasabiertas.com la programación de este evento, de entrada gratuita, que finaliza mañana 18 de septiembre.












