La vida en comunidad amerita establecer normas que aseguren la paz y el orden, que sean cumplidas por todos, sin buscar atajos, y tengan como punto focal el bien común, por encima del bien particular. Ejemplos: el respeto a la vida, a las instituciones, a la buena fama, a los bienes particulares y públicos, cumplir la palabra dada y ser veraz. En los últimos días de la contienda electoral en Colombia hemos presenciado hechos que han suscitado controversia y cuestionamientos como: ¿aquello es ético?, ¿eso es inmoral?, ¿eso es legal?, ¿hay relación entre estos términos?, ¿en qué se diferencian? La ética, la moral y la ley están presentes en todas las conductas humanas, cualifican el desempeño social, son ámbitos vitales de la vida misma, son existenciales, necesarios en la formación de la conciencia y orientadores de la perfección humana. Por esta razón es indispensable clarificar y comprender su significado.
La ética es la disciplina filosófica encargada de estudiar y reflexionar sobre el comportamiento moral de los seres humanos en la sociedad. El objeto de estudio de la ética como ciencia es la moral, que se manifiesta en las normas y reglas establecidas por las personas, en búsqueda del bien común. La ética y la moral están íntimamente relacionadas: la primera reflexiona, analiza y estudia a la segunda, empleando para ello principios universales como los de justicia, beneficencia, no maleficencia y autonomía, recomendados por Beauchamp y Childress: ¿Lo que hacemos es justo?, ¿trae beneficios?, ¿hace daño?, ¿respeta a los demás? Kant decía: “Trata a las personas siempre como un fin, nunca como un medio”.
La ley es una norma general y obligatoria que dicta el Estado para regular la conducta de todos, y su incumplimiento genera sanciones del poder público, como multas, cárcel, embargos, etc. También está en íntima relación con la ética y la moral porque a todas les preocupa el comportamiento humano. Sin embargo, algo puede ser legal pero inmoral, como la esclavitud en el siglo XIX; algo puede ser ilegal pero ético, como esconder judíos en tiempos de la Alemania nazi; y algo puede ser moral pero no estar consagrado en la ley, como ceder el puesto en el bus a una embarazada.
Entonces, preguntémonos si es ético, legal y moralmente aceptable que el presidente y su gabinete hagan campaña política descaradamente; que se contraten por CPS miles de personas, supuestamente para desempeñar cargos públicos, pero que en realidad sea para hacer proselitismo político; o que se destinen grandes cantidades de dinero para dar subsidios a los más pobres, comprometiendo sus votos y sin contar con respaldo presupuestal. ¿Es eso honesto, responsable y justo?
Por: Martha Lucía Flórez de Jaimes












