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Columnistas
Sábado 27 de junio de 2026 - 01:00 AM

Después de las urnas

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La democracia colombiana superó una de las pruebas más difíciles de su historia reciente. Poco más de 250 mil votos separaron a Abelardo de la Espriella de Iván Cepeda; una diferencia menor al 1 % que confirmó lo dividido que está el país.

Precisamente por eso merece reconocimiento la actitud de Iván Cepeda al aceptar los resultados y hacer un llamado a la tranquilidad. En medio de la incertidumbre y del temor de muchos colombianos a que el país terminara incendiado, reconocer el resultado alivió las tensiones y permitió concluir el escrutinio en calma.

Pero las elecciones ya pasaron; ahora comienza el verdadero reto: sacar adelante un país que el gobierno Petro deja en una situación especialmente compleja.

La primera urgencia será rescatar el sistema de salud. Los colombianos necesitan volver a recibir oportunamente sus medicamentos, recuperar la atención especializada y lograr que miles de procedimientos y cirugías dejen de aplazarse indefinidamente.

El segundo reto será evitar una crisis energética. Colombia debe volver a explorar y producir hidrocarburos para recuperar su autonomía; además, enfrenta un déficit cercano al 2,6 % de la energía eléctrica que requiere. El más reciente boletín del operador del mercado XM advierte del riesgo altamente probable de un apagón; todo por la combinación del fenómeno de El Niño, el aumento de la demanda y la falta de nuevos proyectos de generación, situación que se agrava con la escasez de gas para las termoeléctricas.

El tercer desafío será recuperar la seguridad. La fracasada Paz Total de Petro dejó grupos armados fortalecidos y amplias zonas bajo su influencia, fruto de jugar “a los congelados” con los bandidos; por ello, será indispensable respaldar sin titubeos a nuestras Fuerzas Militares y de Policía para recuperar la autoridad del Estado y, ojalá, reincorporar, como lo prometió Abelardo, a muchos de los altos oficiales retirados por Petro para poner nuevamente su experiencia al servicio de la seguridad de los colombianos.

El cuarto consiste en reconstruir la institucionalidad. La Presidencia debe recuperar la majestad del cargo, gobernar para todos los colombianos y restablecer la coordinación con alcaldes y gobernadores para que el Estado vuelva a funcionar y la inversión regrese a las regiones.

Finalmente, nada de esto será posible sin ordenar las finanzas públicas. El nuevo gobierno recibe un déficit proyectado del 5,3 % del PIB, unos $106 billones, aunque expertos advierten que podría acercarse al 7,5 %; además de una deuda de $1.169,4 billones, equivalente al 60,6 % del PIB. Recuperar el rigor fiscal, reducir el gasto, reestructurar la deuda y combatir la evasión serán condiciones indispensables para sanear las finanzas públicas.

Optimismo hay, entusiasmo también, pero el desafío es inmenso. Que Dios bendiga al presidente Abelardo de la Espriella y a todo su equipo; que les conceda la sabiduría para sacar a Colombia del difícil momento que hoy atraviesa.

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