El 28 de junio del 2025 se publicó la columna “Defender a Ecopetrol de la destrucción de Petro, Roa y Palma”, la primera que escribí tras recibir la invitación de la entonces directora Melissa García para ser columnista semanal. Un año después, ya son 53 columnas publicadas en Vanguardia, siempre con respeto total por la libertad de expresión y con el apoyo de un competente equipo.
Gracias a este generoso espacio que se ha mantenido con la actual dirección, he expresado mi opinión sobre diferentes temas, procurando mantener el propósito que me tracé al aceptar el reto de escribir con regularidad: levantar la bandera de la soberanía y la defensa del interés nacional de Colombia, que incluye la defensa de Ecopetrol como baluarte de la soberanía energética y motor de desarrollo para los santandereanos.
De las 53 columnas, cuatro han sido sobre Ecopetrol, bastante maltrecha por la política del gobierno saliente. Once columnas han versado sobre luchas sociales y temas locales como las protestas por la implementación del catastro multipropósito, las elecciones atípicas en Bucaramanga o la defensa del páramo de Santurbán. Once textos han sido sobre asuntos internacionales como la guerra en Irán, la intervención de EE. UU. en Venezuela y en especial sobre la verdadera naturaleza de la relación neocolonial que existe entre Colombia y Estados Unidos, cuya decadencia imperial resulta cada vez más evidente.

Cuatro columnas han sido denuncias o análisis sobre casos de corrupción, cinco sobre temas económicos como el mal manejo de la deuda pública y las pérdidas por el pésimo negocio del TLC con EE. UU. La mayoría, 17 de las 53 columnas, corresponden a comentarios sobre la política nacional, reflexiones sobre el sistema político y electoral implantado con la Constitución de 1991 y críticas al Gobierno Petro, en particular sobre su carácter antinacional y progringo, a pesar de su retórica.
Con la llegada del gobierno del presidente electo Abelardo De la Espriella, la defensa de la soberanía nacional seguirá siendo el hilo conductor de esta tribuna de opinión. El gobierno entrante llega arropado por una campaña-espectáculo de “defensores de la patria”, con camisetas de la Selección Colombia como prendas de campaña y la promesa de hacer una “patria milagro”. Sin embargo, estos elementos constituyen una ropaje, una ―forma―, que pretende ocultar un ―fondo―, que no es otro que el de continuar sometiendo a Colombia, ahora con mayor ahínco, a los intereses extranjeros, en particular a los de la elite sionista de EE. UU. e Israel.
Gracias a los lectores que en las diferentes redes sociales comentan y comparten las columnas, sus comentarios son vitales para mantener esta conversación que continuaré con convicción y disciplina todas las semanas.









