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Domingo 19 de julio de 2026 - 01:00 AM

Cabecera merece una estrategia distinta

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La problemática de Cabecera no mejora, prueba de esto es la información que a diario se maneja en el grupo de WhatsApp del cuadrante de seguridad del sector, el cual cumple una función valiosa: reportar oportunamente situaciones de inseguridad, alertar sobre emergencias y solicitar la presencia inmediata de la policía. Es un ejemplo de cómo la tecnología puede fortalecer la comunicación entre ciudadanos y autoridades. Sin embargo también se ha convertido en el registro diario de un problema que la ciudad todavía no logra resolver.

La escena es tan repetitiva que ya resulta predecible. Cerca de la noche comienzan los mensajes: ruido excesivo, consumo de alcohol y drogas en vía pública, riñas, motocicletas invadiendo el espacio público, inseguridad y alteraciones a la convivencia. La ubicación casi siempre es la misma: calle 51 entre carreras 36 y 37 y sus alrededores.

Los vecinos solicitan apoyo, la policía llega, interviene, controla momentáneamente la situación y el lugar parece recuperar la calma. Cinco minutos después, todo vuelve a comenzar.

Como si nada hubiera pasado, regresa al desorden y el ruido y reaparecen las conductas que afectan el descanso y la tranquilidad de quienes viven en el sector. La pregunta inevitable ¿realmente se está solucionando el problema o simplemente se está pausando por unos minutos?

Sería injusto desconocer el trabajo de los uniformados que atienden una y otra vez los llamados ciudadanos. El problema no es la ausencia de respuesta, el problema es que la respuesta no está haciendo suficiente para generar un efecto permanente.

Cuando un mismo punto requiere varias intervenciones en una sola noche, el asunto deja de ser un incidente aislado y se convierte en un patrón de orden público de convivencia. Y si el patrón persiste durante semanas y meses la responsabilidad ya no recae únicamente en quienes generan el desorden. ¿Qué están haciendo las autoridades municipales y las entidades encargadas de vigilar los establecimientos de comercio que reiteradamente terminan asociados a estas alteraciones?

No basta con dispersar una aglomeración si a los pocos minutos vuelve a formarse. No basta con atender el llamado si el problema se reproduce noche tras noche en el mismo lugar. ¡Cabecera merece una estrategia distinta!

¿Podría ubicarse un CAI móvil en las noches más criticas?, ¿se requieren operativos permanentes?, ¿Se están aplicando todas las herramientas que permiten que las normas de convivencia se hagan efectiva?. Hace falta un control mas estricto sobre la venta de licor y el uso de espacio público.

Cuando una ciudad puede predecir el desorden con tanta precisión, el problema dejó de ser indisciplina de unos pocos. El verdadero problema es que la administración y las autoridades todavía no han logrado que la historia cada día.

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