Cartagena acogió esta semana el Congreso Nacional de Camacol, con el Gobierno de Abelardo de la Espriella como invitado y una conclusión: CONFIANZA. Contrastó con los últimos tres congresos, cuando Camacol pedía acompañamiento para reactivar el sector y recibía el silencio sepulcral de Gustavo Petro.
¿Se mide el éxito gubernamental por subsidios anunciados? Sin confianza para invertir, resultan insuficientes. Petro entregó subsidios y dejó al país fiscalmente destrozado. La diferencia es total: puede haber subsidios, pero, si no existe confianza para invertir, el resultado es peor. La construcción necesita mucho más que anuncios para que los colombianos puedan acceder efectivamente a una vivienda propia.
Entre 2022 y 2025, su gobierno atendió hogares mediante programas de vivienda, pero el ritmo anual cayó 78,8%. Según Camacol, las ventas bajaron 34,4% y las iniciaciones 40% frente a 2022. El déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del PIB. Según el DANE, hoy el 40,8% de los hogares vive en arriendo, frente al 38,1% con vivienda propia.
Según Camacol, Mi Casa Ya pasó de más de 65.000 subsidios anuales a 250 en 2026; Fonvivienda recibió su menor presupuesto desde 2011. El sector quedó desolado. El ministro de Vivienda reconoció que no solo rasparon la olla: se la llevaron.
Los subsidios son necesarios: el 61% de los hogares gana menos de dos salarios mínimos. Pero convertirlos en propietarios exige cambios estructurales: planes de ordenamiento territorial actualizados; adquisición y habilitación de suelo; renovación urbana; predial y plusvalías para financiar infraestructura; alianzas público-privadas; instrumentos de financiación reglamentados; normatividad ambiental eficiente; transporte masivo; servicios públicos; créditos complementarios; tasas de interés; tecnología en trámites; seguridad jurídica y reglas claras. Medir la eficiencia gubernamental únicamente por subsidios desconoce esa realidad: Petro los entregó, dejando al país quebrado y muchos colombianos sin casa.
Tras el terremoto, la confianza tomó forma con el Fondo Milagro y los decretos legislativos 1413 y 1422 de 2026. El primero establece renta base del 20% durante 2026 y 2027 para proyectos de inversión calificados en zonas afectadas, reducción adicional por generación de empleo, depreciación acelerada y exención de IVA en ciertas importaciones.
El segundo flexibiliza subsidios para hogares damnificados, priorizando ingresos inferiores a cuatro salarios mínimos; permite sumar subsidios de distintas fuentes hasta cubrir toda la solución habitacional y facilita suelo y tiempo para construir. Autoriza a los municipios, durante cuatro años, a ajustar excepcionalmente sus planes de ordenamiento sin concertación ordinaria, reconocer mayor edificabilidad al reconstruir predios ya desarrollados, tramitar renovación urbana mediante licenciamiento directo sin plan parcial previo y no cobrar plusvalía por esos ajustes.
El hueco fiscal se cura con un gobierno que cree en los empresarios y empresarios que creen en Colombia. Reconstruir juntos exige llevar esa confianza a todas las familias. ¿Subsidios y/o confianza? Por ahora, confianza, recuperación fiscal, subsidios y alianza público-privada para lograr la Casa Milagro.












