Columna de opinión Alberto Enrique Pacheco
Barefoot walking, como es conocida, es una práctica de conexión con la naturaleza -césped, arena o tierra- que tiene potenciales beneficios en la salud por la sensación de bienestar y reducción del estrés, además de contribuir en el desarrollo físico.
Al realizarlo, permite que los músculos del pie y del tobillo trabajen de manera más eficiente, lo que mejora la postura fisiológica y el equilibrio.
Al no tener el soporte de un calzado, los pies se ven obligados a adaptarse constantemente a las irregularidades del terreno, lo que fortalece los músculos estabilizadores; fuera de mejorar la propiocepción -o conciencia del cuerpo en el espacio-; todo ello sin descontar la activación de todas las terminaciones nerviosas que se encuentran en la planta del pie.
Aunado a ello, al activarse varios músculos en el pie y la pierna se favorece la circulación sanguínea, lo que lo hace beneficioso para quienes sufren de problemas circulatorios o hinchazón en las extremidades inferiores; sumado a que, con la falta de soporte externo se obliga a los músculos del pie, incluyendo los arcos, a trabajar más intensamente, previniendo el debilitamiento de los músculos y con ello lesiones como la fascitis plantar.
Ahora bien, aunque tomar esta práctica redunda en el bienestar corporal, es necesario realizar un abordaje gradual, con precaución, permitiendo acostumbrar o adaptar los músculos y tendones del pie a las nuevas demandas, ello significa iniciar con sesiones cortas, evitando superficies ásperas, rocosas o con escombros para prevenir lesiones como cortes, raspaduras o esguinces.
Recuerden que el cuerpo ha estado utilizando calzado durante la mayor parte de la vida. En caso de lesiones, es crucial mantener una buena higiene para evitar infecciones.
Para el anterior fin, debe tenerse presente que al comienzo es normal experimentar dolor o incomodidad en los músculos de los pies, ya que están trabajando más de lo habitual, por lo tanto, es fundamental escuchar al cuerpo y no forzarlo. Si el dolor persiste, es aconsejable consultar a un profesional de la salud.
Para aquellos que desean los beneficios de caminar descalzo, pero necesitan protección adicional, existen zapatos minimalistas que imitan la sensación de andar descalzo, pero con una capa protectora contra los elementos externos.
Finalmente, existe una corriente que refiere los efectos benéficos de la conexión a tierra del cuerpo humano, en tanto restablecen el equilibrio energético del cuerpo humano, favoreciendo la reducción de la inflamación, la mejora del sueño y la reducción del estrés que promueve la calidad de vida.
No en vano, somos seres bioeléctricos, en el que nuestras células transmiten múltiples frecuencias que corren por el organismo.












