sábado 13 de marzo de 2021 - 12:00 AM

Sara Everard, mujer, sola y de noche

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Columna de
Diva Criado

Este 8 de marzo fue atípico por donde se mire. Hay escenarios que no cambian ni disminuyen, la violencia, la intimidación y misoginia que sufren diariamente las mujeres y las niñas, no paran en ninguna parte.

Seguí por televisión el debate del Parlamento británico el Día Internacional de la Mujer, la diputada laborista, Jess Phillips, mencionó a cada una de las mujeres asesinadas (118), por violencia machista durante la pandemia. Terminó su intervención confiando en que apareciera sana y salva, Sara Everard, sin rastro desde hacía varios días.

Según Phillips, los datos mencionados los dio a conocer, gracias a iniciativas de ONG y entidades privadas que llevan los esquemas de mujeres asesinadas. Me sorprendió cuando dijo que, no había estadísticas oficiales que indicaran el número de víctimas asesinadas por violencia machista.

Londres es una ciudad, que goza de una aparente seguridad, es extremadamente raro que en este país una mujer sea secuestrada en plena calle. A menudo se ven mujeres solas andando tranquilas a cualquier hora de la noche. Eso seguramente pensaba Sara Everard, una joven de 33 años, aquella noche maldita del pasado tres de marzo, cuando decidió caminar a las nueve y media de la noche, hasta su casa en Brixton Hill, después de visitar a una amiga en Clapham. El cálculo de 50 minutos que duraría el trayecto, no le alcanzaron para llegar. Un depravado y misógino policía se atravesó en su camino y decidió secuestrarla y asesinarla.

Después de varios días en que el rostro de Sara circuló por todos los medios de comunicación, carteles por toda la ciudad y en redes sociales, la Policía Metropolitana detuvo el martes al agente Wayne Couzens, de 48 años como principal sospechoso, hoy al cierre de esta columna, se supo que los restos encontrados en un parque en Kent, una ciudad a dos horas de Londres y residencia del susodicho, eran de Sara Everard.

El caso ha provocado desconcierto entre los miembros de la Policía Metropolitana, porque después de reclutar a cientos de oficiales para que ayudaran en la búsqueda de Sara, en el sur de Londres y en Kent; cientos de personas interrogadas, cámaras de seguridad revisadas y horas de grabación, resultó que era uno de los suyos.

Varias preguntas me rondan, cómo es, que, este agente de Scotland Yard, continuaba prestando sus servicios en la unidad destinada a proteger edificios oficiales. En el Parlamento, Downing Street y embajadas diplomáticas en Londres, después de que, hacía apenas, unos días, finalizando febrero, había sido acusado de exhibicionismo en un local de comida rápida al sur de la ciudad.

La rabia y la conmoción en todo el país, no es para menos, sobre todo porque las mujeres comparten sus propias experiencias con miedo y frustración y se sienten inseguras. Lo ocurrido a Sara Everard, golpea a todas las mujeres que se sienten amenazadas en las calles. Todas hacemos los mismos cálculos que ella, tomamos el camino más iluminado y preferimos ignorar el miedo.

Pero este no es el único motivo de la impotencia y la rabia, lo sucedido es un patrón que sigue siendo habitual y se repite en todo el mundo. Las advertencias de no andar solas por la noche, causa indignación y desánimo porque perpetúan mitos dañinos sobre los peligros que acechan a las mujeres.

Autor
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
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