Publicado por: Isaí Fuentes Galván
La ciudadanía de Bucaramanga, sigue embelesada con el título de “ciudad sostenible” que le dio no se sabe quién, y que la administración del Alcalde Bohórquez se ha empeñado en resaltar, como logro suyo, pero que irónicamente –y hay que reconocerlo- fue una idea del destituido ex-alcalde Vargas quien lo gestionó y consiguió con sus ya conocidos amigos ambientalistas canadienses.
Y toca decirlo así, porque, ni el tercer carril, ni la movilidad, ni las casas y el internet sociales tan anunciados y prometidos en las vallas de la campaña “Lucho Alcalde” se ven en la realidad pos electoral. El único “logro” –que hasta mi aplauso provocó- fue el “boom” publicitario del despeje del espacio público que hoy por hoy, ya no es ni “boom”, ni despeje. Los invasores poco a poco han ido volviendo a sus parcelas.
Igual podría estar ocurriendo con las favorables cifras de la economía local de las que hoy se ufana la administración sacando pecho y que motivan entrevistas de algunos periodistas capitalinos despitados, y de otros interesados, que con indisimulada lambonería le preguntan al alcalde ¿Qué como hizo? ¿Qué cual es el secreto?
El secreto no es ningún secreto. Esas cifras podrían deberse al buen momento que la economía nacional está pasando y que nada tienen que ver con las políticas municipales. También podrían deberse a que Bucaramanga es un “escampadero” de nuevos capitales - eso tiene otro nombre, pero mejor no lo digo- y de nuevos ricos que repletos de dinero –que entre otras, no se sabe, de donde sacaron- vienen a vivir a esta ciudad, algunos hacen empresa, otros consumen, y los más avisados invierten en campañas políticas. Otra posible causa, es que Bohórquez esté recogiendo los frutos de la visión que tuvo el merecidamente destituido ex – alcalde Vargas, que con sus rondas de negocios, y su tema ambiental, orientó a la ciudad hacia esa realidad, así fuera virtual.
El título de “ciudad sostenible” se parece a los que venden en esas universidades de garaje que hay en nuestra ciudad. No se lo cree nadie. Como puede ser sostenible una ciudad que no sabe cómo ni donde va disponer de sus basuras?
Entre más grande la mentira, más gente la creerá.
Twitter: @isafuga










