Publicado por: Isaí Fuentes Galván
Siempre pensé que lo era. Lo ha demostrado con creces. Le quedó grande la ciudad, no pudo, es un incapaz. Un inepto.
Lo habíamos advertido: es muy diferente administrar lo público que lo privado. No tiene ninguna experiencia ni criterio para resolver problemas públicos tan complejos como la seguridad de una ciudad. Tampoco tiene la capacidad y el liderazgo político para tomar decisiones en momentos de crisis. ¡Gracias Rodolfo, que paquetazo!
Muy bueno para hacer maromas acrobáticas con copas de aguardiente y bailar cumbias, pésimo para gobernar.
Su administración funciona por simple inercia burocrática, en gran parte por la iniciativa de algunos excelentes subalternos que tiene, pero sin poder decisorio.
“Bucaramanga inteligente, transparente y educada” su slogan de gobierno. Olvidó un “pequeño” objetivo:... ¡segura carajo!... ¡Segura!
Fue necesario el asesinato de una niña de 15 años para llamar la atención sobre lo que desde hace mucho tiempo venimos reclamando algunos líderes políticos y de opinión de la ciudad acerca de la necesidad de adoptar medidas de choque para declararle la guerra a la delincuencia en Bucaramanga. Estaba advertido y no hizo nada nuevo para prevenirlo.
¿Seguirá insistiendo en que solo es una percepción? ¿Persistirá en atender controles políticos y realizar consejos de seguridad que está demostrado, no sirven para nada, mientras la ciudadanía indefensa sigue siendo víctima inerme de la delincuencia? ¡Parece que sí!
Mientras tanto algunos politiqueros oportunistas salieron a los medios y redes sociales indignadísimos a rechazar el vil crimen y a convocar plantones con evidente interés electoral cuando antes no hicieron nada para prevenir y solucionar esta ola de violencia e inseguridad que azota a nuestra ciudad. ¿Qué hicieron antes de...? ¿Qué propuestas hicieron para prevenir situaciones como esta?
¿Cree acaso el inepto que una recompensa tardía, capturillas de jíbaros y ladrones de celulares de poca monta, es decir; seguir haciendo lo mismo que no ha dado resultados, o que llamar “desgraciado” al confeso asesino disuadirá a la delincuencia de continuar asesinándonos y robándonos? No se trata solo de sancionar, sino de prevenir el delito, y si los retenes y demás operativos no han funcionado hay que probar medidas nuevas, diferentes.
¿Logrará una condena de cincuenta años o cadena perpetua devolverle la vida a la pequeña Nickol?
La ciudad debe declararle ya la guerra a la delincuencia pero no tenemos quien se la declare.
¡Que el Concejo tome la iniciativa porque esta ciudad sin Dios ni Ley pareciera no tener alcalde!











