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Isaí Fuentes Galván
Miércoles 27 de marzo de 2019 - 12:00 AM

El club mesiánico

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Publicado por: Isaí Fuentes Galván

Mientras los partidos tradicionales, las empresas electorales, las casas y los clanes políticos son capaces de dejar atrás sus egos, diferencias y viejas rencillas buscando la unidad con el propósito de asegurar su triunfo en las próximas elecciones regionales, los partidos, movimientos y sectores alternativos se destrozan entre ellos y hablan ya de exc luir en vez de incluir y sumar.

Empezaron mal. Porque no puede llamarse alternativo a quien comienza por excluir sin más argumento que su intuición.

Quienes conocen de elecciones saben que la máxima electoral es sumar, no restar y mucho menos dividir.

Les queda muy mal a los autodenominados “alternativos” comportarse como una especie de “club mesiánico” en el que mientras ellos discuten quién clasifica como “Mesías” y quién no, sus contrarios se unen en torno a intereses, compromisos y repartijas.

Con ese escenario, la posibilidad de que Bucaramanga consiga transitar hacia una auténtica renovación de su dirigencia política se hace cada vez menos probable.

“El club mesiánico” se caracteriza por convocar y atraer inteligencias superiores, académicos, intelectuales, artistas, expertos en identificar y analizar problemas, en criticar y hacer oposición, pero rara vez en ganar elecciones, administrar, gestionar y construir consensos y ciudadanía que es en lo que final y esencialmente considero consiste el arte de hacer la política. Para la muestra “el rey filósofo”.

De nada sirve tener reunidos a un grupo de excelentes filósofos de la política, pródigos en buenas ideas e intenciones sobre lo que “debe ser” esta, sino son capaces siquiera de ponerse de acuerdo en un proyecto de unidad incluyente que les permita designar un solo candidato que haga “lo que es” la política, no solo pensarla y debatirla.

Urge que los “alternativos” dejen a un lado todos esos egos mesiánicos que allí confluyen y se pongan de acuerdo en un proyecto incluyente, para ver si de una vez por todas dejan de estar haciendo eterna oposición y tienen por primera vez la oportunidad de gobernar. Les repito: no importa el color del gato, lo importante es que cace ratones.

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