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Jairo Puente Bruges
Miércoles 27 de marzo de 2019 - 12:00 AM

Crisis del agua en Colombia

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Según el último Estudio Nacional del Agua (ENA, 2018), el 75 % del territorio nacional podría padecer racionamientos de agua durante temporadas secas; serían 391 municipios los afectados. Una causa importante de la escasez de agua es la deforestación, que aumenta cada año que pasa. 260.000 hectáreas de vegetación desaparecieron en el año 2018 en Colombia; un área equivalente a casi 300.000 canchas de futbol. Un aumento de casi un 20% con relación al 2017. Lo anterior a pesar de que durante la Cumbre Climática de Paris (2015) este país se comprometió a llegar a cero deforestación en 2020. La proliferación de incendios forestales es otro factor que destruye la vegetación y además genera emisiones de gases de invernadero; hechos que -a su vez- agravan el calentamiento global. Este calentamiento -por su parte- está llevando a la desaparición de los nevados en las montañas. Fenómeno que recrudece la escasez de agua durante periodos secos.

Aparte de la reducción de la oferta de agua, también existen problemas relacionados con la calidad del líquido. El ENA 2018 advierte que en las estaciones instaladas para monitorear las corrientes hídricas: “Ninguna muestra un indicador en la categoría buena”. Grave, pero este resultado no sorprende, pues se sabe que la mayoría de los vertimientos urbanos, agrícolas, industriales y mineros de aguas residuales en Colombia son descargados sin tratamiento o reciben un tratamiento muy deficiente. Para completar, se informa que en el 2016 se descargaron cerca de 183 toneladas de mercurio al suelo y al agua, como resultado de actividades mineras. En columnas anteriores he citado informes del Acueducto de Bucaramanga que reportan la presencia de mercurio y arsénico en la quebrada La Baja y el río Vetas, que cae al río Suratá.

En el ENA 2018, Bucaramanga aparece en la lista de “cabeceras municipales susceptibles al desabastecimiento en temporada seca”. En el anterior ENA (2014) Bucaramanga ya estaba en una categoría en la que “la demanda es muy alta con respecto a la oferta disponible”. Aunque Colombia ha sido tradicionalmente considerado como uno de los países más ricos en recursos hídricos, el manejo torpe y corrupto de este y de los demás recursos naturales nos está llevando a una crisis socio-ambiental generalizada que fue anunciada hace varias décadas.

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