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Miguel Angel Pedraza
Domingo 10 de noviembre de 2024 - 01:04 AM

¡San Gil, cada vez más lejos!

Es lamentable todo lo que sucede con la infraestructura vial del departamento, pero el caso de San Gil ya se torna preocupante y caótico, todo lo cual conspira contra el desarrollo turístico de la zona.

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Esta semana se conoció la noticia de la suspensión de las operaciones áreas por parte de la empresa Pacífica de Aviación desde el aeródromo “Los Pozos” del municipio de San Gil, en las rutas que conectan a esa localidad con la capital Bogotá y la ciudad de Medellín. Una mala noticia, sin duda.

Todo parece indicar que la afluencia de pasajeros no fue lo suficientemente satisfactoria para la empresa de aviación, a tal punto que algunos vuelos se desplazaban apenas con la mitad de los cupos para viajeros. En últimas, la empresa decidió suspender sus operaciones desde San Gil a partir del próximo 15 de noviembre. Un duro golpe para el municipio y también para la actividad comercial y turística de la región.

A pesar de su importancia en la geografía del departamento, cada vez el municipio de San Gil está más aislado, cada día está más lejos, tanto así que transportarse por carretera desde Bucaramanga conlleva una travesía de tres horas o más, dependiendo del tráfico pesado, el estado de la vía y la recurrente accidentalidad. Atrás quedaron esas buenas épocas en donde el trayecto se cubría en dos horas o menos. ¡Tiempos aquellos!

Ya no resulta agradable, es cierto, un viaje por tierra hacia esa localidad, máxime cuando se sabe de casos de hasta cinco o seis horas de duración en una ruta de no más de 100 kilómetros. Inconcebible y absurdo, por demás, siendo un paso obligado para visitar Barichara, por ejemplo, o para llegar hasta la provincia comunera o avanzar hacia Bogotá. Así es muy difícil hablar del famoso “turismo sostenible”.

Y el tema de la variante de San Gil, que supuestamente servirá para descongestionar la ruta, sigue a medias. La obra ya presenta muchos atrasos, apenas reporta un 45% de avance y eso que estaba prevista la culminación del contrato en julio de este año. Todos los cronogramas se han incumplido, y entre imprevistos, suspensiones y adiciones por allá en dos años veremos si la variante es una realidad. ¿Será?

Es lamentable todo lo que sucede con la infraestructura vial del departamento, pero el caso de San Gil ya se torna preocupante y caótico, todo lo cual conspira contra el desarrollo turístico de la zona y la dinámica de su comercio, dejando a la municipalidad sumida en la congestión y el atraso. Y ahora sin el atractivo de los vuelos, la situación causa alarma.

Vale la pena que se revise seriamente todo ese tema de la conectividad de San Gil por parte de las autoridades interesadas, incluida la comunidad. Y además, rogar para que el aeródromo no termine siendo un muelle inservible, entre otras cosas. ¡Ojo avizor!

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