Opinión de Víctor Raúl Castillo.
Lamentablemente a pesar de las múltiples alertas emitidas por diferentes expertos en el sistema energético del país, el gobierno optó por no tomar las medidas pertinentes para prevenir el racionamiento, una decisión desafortunada en Colombia, donde el 62 % de la energía proviene de fuentes hídricas.
Hace algunos meses, en este espacio y teniendo en cuenta que existía una probabilidad mayor al 90% de que el fenómeno de El Niño se prolongara hasta este año, hablamos de la evidente necesidad de diversificar las fuentes de energía, mejorar la gestión del agua y fortalecer la infraestructura para garantizar la estabilidad y seguridad del suministro eléctrico.
Hoy, estamos muy cerca de vivir una crisis energética anunciada, producto de la ausencia de decisiones políticas y administrativas contundentes. La negativa a proyectos como las granjas solares en la Guajira y otros departamentos y el retraso en la puesta en funcionamiento de las cuatro turbinas restantes de Hidroituango por problemas de gestión de EPM durante la administración del ex alcalde Daniel Quintero, son algunos de los factores que agravan la situación.
Además, la falta de estímulos financieros para la inversión en proyectos de energías renovables, especialmente eólicos y solares, así como la demora en la operatividad al 100% de las generadoras térmicas al inicio del fenómeno de El Niño, que habría podido prevenir el desembalse de las presas y ahorrar el agua. A esto se suma, el impacto significativo que habría tenido la suspensión anticipada de la exportación de energía a Ecuador. La historia sería diferente.
Aunque recientemente se emitieron desde el Ministerio de Minas y Energía algunas medidas tardías para evitar la crisis, el hecho es que esta ya es una realidad en el país y que probablemente nos enfrentaremos a continuos racionamientos. La preocupación es que siguen los debates y las soluciones no abordan las causas subyacentes del problema.
Entre las medidas propuestas se incluye la vigilancia y control del sistema energético nacional con visitas semanales, adaptaciones regulatorias para incorporar nuevas energías, facilitar la disponibilidad del gas natural para cubrir la demanda, entre otros que buscan mitigar los riesgos de racionamiento.
Vale la pena destacar que el país requiere acciones de mayor impacto y sostenibles en el tiempo, que sean coordinadas con los actores involucrados y que nos permitan anticiparnos al futuro. Varios países en el mundo hoy son ejemplo en la producción de energía a partir de otras fuentes: Alemania, solar; China, eólica; Estados Unidos, nuclear; y Canadá de biomasa (recursos como madera y desechos orgánicos).
Sin embargo, entre las soluciones también existe la responsabilidad que como ciudadanos tenemos de cuidar los recursos, incluida la electricidad. De acuerdo con la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, el consumo aumentó un 8.31% en marzo de este año, en comparación con el mismo período en el 2023. Lo que significa que debemos ser conscientes y ayudar.













