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Victor Castillo
Sábado 07 de junio de 2025 - 01:00 AM

El futuro no se improvisa: se planifica con visión

La dinámica internacional avanza hacia un nuevo orden basado en la planificación estratégica, la autosuficiencia y la conquista de las tecnologías del futuro. En este contexto, China representa un caso ejemplar.

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¿En qué lugar se encuentra Colombia en medio de la transformación global? ¿Estamos proyectando el país hacia el futuro o simplemente resolviendo el día a día? Y lo más importante: ¿tenemos la voluntad de replantear nuestra visión de desarrollo o seguiremos repitiendo un modelo de dependencia? Estas preguntas resultan clave en un momento en que el mundo redefine su estructura económica y nuestro país parece seguir atrapado en debates que no conducen a nada.

La dinámica internacional avanza hacia un nuevo orden basado en la planificación estratégica, la autosuficiencia y la conquista de las tecnologías del futuro. En este contexto, China representa un caso ejemplar. No solo erradicó gran parte de la pobreza, sino que transformó su estructura productiva en una fuente de crecimiento sostenido y sofisticación tecnológica.

Desde hace más de dos décadas, el gigante asiático mantiene una ruta clara con objetivos definidos, incluso hasta 2049, año del centenario de la República Popular. Esta proyección le ha permitido consolidar sectores clave, asegurar posiciones en mercados estratégicos y ubicarse a la vanguardia en áreas como inteligencia artificial, movilidad eléctrica y automatización.

El contraste es contundente. Mientras Occidente duda y se fragmenta, China consolida su modelo. Empresas como BYD ya superan a gigantes como Tesla en producción y ventas de autos eléctricos, gracias a un ecosistema diseñado para liderar ese sector. Su inversión en educación tecnológica, en infraestructura de investigación y en subsidios industriales no responde a una lógica defensiva, sino una apuesta por el liderazgo del siglo XXI.

Estos logros han sido el resultado de una combinación de reformas profundas, inversión en conocimiento y una relación efectiva entre el gobierno y el sector productivo. No se trata de improvisaciones ni regulaciones impulsivas, sino de planificación y creación de marcos estables que favorecen la productividad y el progreso.

Es también una muestra de que la riqueza es el camino más sostenible para superar la pobreza. Pero para lograrlo, se requiere planear, generar condiciones adecuadas y evitar cambios normativos constantes que desincentivan la inversión. En Colombia, esta situación ha debilitado la confianza de los empresarios y emprendedores.

La Iniciativa de la Franja y la Ruta, conocida como la Nueva Ruta de la Seda, que desde 2013 ha vinculado a más de 140 países y 30 organizaciones internacionales, y a la que recientemente se sumó Colombia, refleja esa visión estratégica de China. Es un mecanismo para conectar regiones, fortalecer alianzas comerciales, garantizar el abastecimiento y potenciar su influencia económica, todo bajo una lógica coherente y orientada por intereses a largo plazo.

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