No cabe duda de que las mujeres migrantes venezolanas en Santander son un ejemplo de superación y hacen una contribución valiosa a la sociedad. Su presencia enriquece el tejido social y económico, y subraya la necesidad de políticas públicas que les den un apoyo efectivo y oportunidades laborales.
Publicado por: Editorial
En Santander, la migración venezolana ha dejado una marca significativa en la sociedad, no solo por la magnitud de su presencia, sino por el valioso aporte que, además de los hombres, las mujeres migrantes han realizado tanto en el ámbito social como en el sector productivo.
Según cifras de los investigadores en estas materias, el 52 % de los 116.630 inmigrantes venezolanos registrados en Santander son mujeres, lo que representa un pilar fundamental en la búsqueda de oportunidades y en su integración a la región.
Estas mujeres, en su mayoría jóvenes de entre 18 y 39 años, han llegado en una etapa de su vida caracterizada por la productividad, lo cual ha permitido que no solo se integren al mercado laboral, sino que también contribuyan a la estabilidad y al progreso de sus familias y comunidades, como lo definen quienes trabajan con ellas y aseguran que la migración ha evolucionado y muchas mujeres jóvenes ahora buscan mejores oportunidades para ellas y sus seres queridos.
Ahora bien, la participación de las mujeres migrantes en el mercado laboral muestra perfiles importantes, como que hoy ocupan plazas en el sector de servicios y ventas, en el administrativo y en el profesional, científico e intelectual, y aunque la mayoría desempeña trabajos de menor nivel y remuneración, la presencia de otras en sectores profesionales indica un significativo aporte de talento cualificado y resalta el potencial que tienen estas mujeres.
Por otra parte, el hecho de que la gran mayoría de estas mujeres migrantes es bastante joven, le ha dado a su presencia entre nosotros una característica principalmente productiva, dadas sus capacidades y la intención de progreso que caracteriza sus acciones. Su presencia en distintas instituciones de educación formal y no formal, así como en fundaciones y organizaciones para el emprendimiento, está dejando la mejor idea de su capacidad y futuro entre nosotros.
Sin embargo, las mujeres migrantes enfrentan desafíos significativos, especialmente en términos de condiciones de vida y acceso a servicios básicos, pues muchas de ellas viven en hacinamiento crítico y carecen de acceso a agua tratada, saneamiento adecuado y servicios de salud, lo cual afecta negativamente su calidad de vida. Además, la informalidad laboral, el escaso acceso a la educación y el desempleo son barreras adicionales que estas mujeres deben superar.
Además, también está la violencia basada en género, pues en 2023 el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila) reportó 97 casos de violencia contra mujeres migrantes en Bucaramanga, con un aumento alarmante en los incidentes de violencia física y sexual. La vulnerabilidad de estas mujeres ante tales situaciones demanda acciones urgentes de prevención y protección.
No cabe duda de que las mujeres migrantes venezolanas en Santander son un ejemplo de superación y hacen una contribución valiosa a la sociedad. Su presencia enriquece el tejido social y económico, y subraya la necesidad de políticas públicas que les den un apoyo efectivo y oportunidades laborales. La integración total de estas mujeres fortalece la comunidad en su conjunto y promueve un futuro más inclusivo y próspero para la región.












