Este domingo 21 de junio, el país acude a las urnas en una de las elecciones presidenciales más polarizadas de su historia reciente. Los complejos escenarios económicos, de orden público y gobernabilidad que enfrentará el nuevo mandatario.

Publicado por: Redacción Política
Colombia se encuentra en las horas previas a una de las definiciones electorales más determinantes de su historia contemporánea. Este domingo 21 de junio, millones de ciudadanos acudirán a las urnas para elegir al próximo presidente de la República en una contienda de segunda vuelta que enfrenta a dos figuras con ideologías, trayectorias y visiones de país diametralmente opuestas: Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
El sucesor de Gustavo Petro asumirá el control de la Casa de Nariño en agosto próximo bajo un panorama de profunda polarización y con retos estructurales que marcarán el rumbo de la nación.
Mientras que una eventual victoria de Cepeda promete la continuidad del modelo progresista, el triunfo de De la Espriella representaría un giro de 180 grados hacia la derecha. Otras noticias: Prohibido tomar fotos al voto: así es la nueva restricción para la segunda vuelta

A la luz del análisis de Jorge Yarce Tamayo, coordinador del Observatorio de Política y Conflicto de la Universidad Central de Bogotá, estos son los escenarios clave que aguardan al país en cada una de las materias más sensibles.
Gobernabilidad y el tablero en el Congreso colombiano
El nuevo Legislativo que asumirá funciones el próximo 20 de julio, 18 días antes que el próximo presidente, estará compuesto por 102 senadores y 183 representantes a la Cámara elegidos en marzo, además de las curules que el Estatuto de la Oposición reserva en cada Cámara para la fórmula presidencial derrotada. Además: Petro contempla vetar el ingreso al país de senador Bernie Moreno para la segunda vuelta
La experiencia del gobierno saliente demostró el alto costo político de no consolidar mayorías estables en el legislativo. Para el nuevo presidente, el Congreso será el primer gran examen de gobernanza.
Bajo una Presidencia de Iván Cepeda, el panorama no variaría mucho respecto al actual. A pesar de contar con las bancadas del Pacto Histórico, Cepeda enfrentaría un bloque de oposición robusto.

“Las agrupaciones políticas se han ido decantando por la otra opción con De la Espriella frente al panorama que deja el actual mandatario”, señala Yarce, advirtiendo que su margen de maniobra dependerá de si conforma un gabinete ministerial amplio o uno radicalizado en la izquierda.
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En cuanto a una eventual Presidencia de Abelardo De la Espriella, el candidato de derecha cuenta con la ventaja de un aparato político tradicional que ha consolidado alianzas estructurales clave a su favor, lo que le facilitaría un arranque con mayor respaldo legislativo para tramitar sus reformas y contrarreformas. Lea: “El país se va a incendiar”: la polémica advertencia de Carlos Carrillo si no gana Iván Cepeda
“Sí tiene un aparato político al cual acudir, que ha logrado consolidar un montón de alianzas estructurales que lo están apoyando, sin que él manifieste públicamente el compromiso”, dice el experto.
Sin embargo, las relaciones con el Congreso dependerán mucho de la conformación del gabinete, de quiénes se rodee y de alguna experiencia en el legislativo para conformar alianzas con otros partidos, principalmente en el caso de Cepeda si nombra ministros más sectarios y radicales de la propia izquierda.

Seguridad y Paz Total: dos estrategias opuestas
El orden público y el control territorial representan los desafíos más urgentes ante la expansión de diversas organizaciones al margen de la ley.
Cepeda mantendría las mesas de diálogo con los grupos armados bajo el enfoque de la Paz Total. No obstante, el analista Yarce advierte que el país ya percibe estos procesos como espacios donde las estructuras criminales se reorganizan y fortalecen en las regiones, lo que mantendría la presión social sobre su estrategia. Más noticias: Once congresistas de EE.UU. piden investigar a De la Espriella por actividades económicas
“Llega con el mismo discurso de querer la paz a través del diálogo, que necesariamente genera unas prebendas para los actores armados. El país entendió que se terminan convirtiendo en espacios para el fortalecimiento y la reorganización de estos grupos en el territorio que generan más inseguridad”, señala el analista.

Por otro lado, la bandera de De la Espriella es suspensión inmediata de los diálogos, el fortalecimiento de la fuerza pública y el retorno de las operaciones militares de alto impacto, como los bombardeos.
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Sin embargo, Yarce advierte que la promesa de pacificación en los primeros 100 días es inviable: “porque no hay las capacidades tácticas porque los anteriores gobiernos desde Santos, Duque y Petro sacaron de sus filas a hombres y mujeres que tenían la experticia del combate y el control en territorio”. Le puede interesar: Segunda vuelta presidencial tendrá el triple de observadores internacionales que en 2022
Recuperar zonas críticas como el Catatumbo, la Cuenca del Pacífico y las fronteras con Venezuela y Ecuador será un proceso de largo aliento.
“Recuperar el control territorial de la Cuenca del Pacifico, de Catatumbo, de la frontera sur de Venezuela y en el sur con el Ecuador no es una situación que se pueda resolver en los primeros cien días. Tampoco tiene tan fácil esa promesa de la pacificación”, agregó.

Cepeda-De la Espriella: Aislamiento diplomático vs. alineación con la Casa Blanca
Las alianzas internacionales de Colombia darán un vuelco drástico dependiendo del resultado del domingo, especialmente en su relación con Washington.
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Ante la postura del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha tomado partido explícito en esta campaña, una administración de Cepeda podría enfrentar un “flanqueo diplomático”. Se recomienda: EE.UU. lanza alerta a sus ciudadanos en Colombia por posibles protestas tras segunda vuelta
“Podemos esperar un flanqueo diplomático que continuaría de la era Petro, con cero accesos a recursos federales de los Estados Unidos, a cooperación militar con solo apoyo a la interdicción y se cerrarían más las puertas en acceso a la banca multilateral”, subraya Yarce.

Según el experto, esto se traduciría en cero acceso a recursos federales de EE.UU., una cooperación militar limitada estrictamente a la interdicción de narcóticos y el cierre de puertas en la banca multilateral. Además, Colombia arriesgaría el aislamiento regional frente a los gobiernos de derecha instalados en Argentina, Ecuador, Perú y la transición política en Venezuela. Lea: Petro denuncia supuesta injerencia de empresarios y EE. UU. en las elecciones
En el caso de un gobierno de De la Espriella, Yarce anticipa una alineación automática con las políticas de Washington y los gobiernos conservadores de la región, restableciendo los canales tradicionales de asistencia militar y financiamiento internacional.
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El fantasma del déficit económico y la inversión privada en Colombia
El mandatario entrante recibirá una economía golpeada por el endeudamiento y un déficit fiscal complejo. El Presupuesto General de la Nación aprobado cuenta con un faltante de financiación de 16,3 billones de pesos, producto del hundimiento de la última ley de financiamiento. Tenga en cuenta: Ley seca por elecciones: arranca este sábado 21 de junio; Gobierno tumba decreto de Galán
El reto de Cepeda será reconstruir la confianza con el sector privado, el cual se ha retraído notablemente debido a la inestabilidad jurídica. Financiar la expansión de sus programas sociales (como Renta Ciudadana o Colombia Mayor) será sumamente difícil sin estresar aún más las finanzas del Estado, un punto ciego que ya ha sido alertado por centros de pensamiento como la Fundación Ideas para la Paz (FIP).
El reto de De la Espriella, aunque goza de plena cercanía con el gremio empresarial —lo que reactivaría la inversión privada—, radicará en el gasto público. Sus propuestas de eliminar o fusionar ministerios para reducir el tamaño del Estado requerirán un balance técnico quirúrgico para no disparar las cifras de desempleo ni desproteger los sectores vulnerables.

Agenda social y el fantasma de la protesta
Los colombianos elegirá este domingo entre De la Espriella, que obtuvo 10,3 millones de votos (43,74 %) y Cepeda, que consiguió 9,7 millones de sufragios (40,90 %) en en la primera vuelta del pasado 31 de mayo, en una segunda vuelta que enfrenta dos proyectos políticos antagónicos y que mantiene al país dividido. Otras noticias: Elecciones 2026: Medidas, ley seca y plan de seguridad en Santander para la segunda vuelta
Quien asuma el poder gobernará sobre una sociedad fracturada en dos mitades exactas. En el caso de De la Espriella, su enfoque centrado en la seguridad y la austeridad fiscal podría activar un panorama de alta conflictividad y movilización social en las calles, similar al vivido en el periodo 2019-2021.
El veredicto final lo darán las urnas. Lo único certero, concluye el análisis de la Universidad Central, es que el ganador “llegará a un país más desfinanciado, que no tiene crédito internacional, no tiene credibilidad en los mercados y cuenta con más actores armados que hace 26 años”.
















