Barrancabermeja
Lunes 06 de abril de 2026 - 07:50 AM

Crisis del agua en Barrancabermeja: entre retrasos en la Ptar y la contaminación de sus fuentes hídricas

Los retrasos en la obra de la PTAR San Silvestre, la contaminación en ciénagas, caños y el río Magdalena, y la expansión desordenada de la ciudad son algunos de los problemas identificados en la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander en Barrancabermeja.

Así se encuentra por estos días la Terminal Yuma de Barrancabermeja en el río Magdalena.
Así se encuentra por estos días la Terminal Yuma de Barrancabermeja en el río Magdalena.

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Es irónico que una ciudad como Barrancabermeja, con el amplio ecosistema de humedales que tiene, su conexión al río Magdalena, el más grande e importante del país, y con un bioma envidiable que incluye áreas de protección ambiental y especies únicas como el manatí antillano, tenga tantos problemas con el agua.

La lista es amplia y en múltiples frentes. Abarca desde problemas de saneamiento básico (aguas residuales), hasta en áreas como la conservación de fuentes hídricas, la contaminación de caños y ciénagas, el deterioro del río Magdalena y las dudas frente a la calidad del agua que consumen los habitantes.

Para empezar, las aguas residuales no son tratadas y llegan directamente al complejo cenagoso del DRMI San Silvestre, el mismo donde se capta el agua para el acueducto que abastece a cerca de 300.000 habitantes.

La PTAR San Silvestre, el proyecto que busca solucionar esta problemática, en su momento contó con el cierre financiero gracias al aporte de Ecopetrol, pero el proyecto aún no ha podido llegar a buen término.

Hace unos días, proveedores y trabajadores del proyecto PTAR San Silvestre realizaron una protesta para exigir pagos pendientes y respuestas sobre la continuidad de la obra.
Suministrada / Vanguardia
Hace unos días, proveedores y trabajadores del proyecto PTAR San Silvestre realizaron una protesta para exigir pagos pendientes y respuestas sobre la continuidad de la obra. Suministrada / Vanguardia

A esto se le suma que el índice de agua no contabilizada del acueducto es cercano al 40 % (la comunidad incluso dice que puede ser del 50 %), lo que quiere decir que casi la mitad del agua se pierde, es robada o no es facturada por la empresa Aguas de Barrancabermeja, un estándar muy bajo si se compara, por ejemplo, con Bucaramanga, donde ese indicador es menor al 20 %.

Y finalmente, está la contaminación en algunos cuerpos hídricos. Si bien el impacto de la industria petrolera se ha ido mitigando en los últimos años, gracias a los esfuerzos de Ecopetrol, la realidad es que hay un pasivo ambiental por los derrames de petróleo y los atentados a los oleoductos en el pasado, que ha llevado a que la vida acuática se vea afectada en ciénagas como El Llanito y San Silvestre.

Estas son algunas de las principales conclusiones del encuentro que se realizó en Barrancabermeja en el marco de las mesas técnicas que está haciendo la Agenda Estratégica del Agua de Prosantander en el departamento. En el Puerto Petrolero estuvieron presentes desde veedores ciudadanos hasta líderes comunales, empresarios y representantes de las instituciones oficiales.

Ciénaga El Llanito de Barrancabermeja (Foto: ARCHIVO/VANGUARDIALIBERAL)
Ciénaga El Llanito de Barrancabermeja (Foto: ARCHIVO/VANGUARDIALIBERAL)

Las aguas residuales, la principal preocupación del agua en Barrancabermeja

Uno de los principales puntos de preocupación es el tratamiento de las aguas residuales. En Barrancabermeja persisten los vertimientos directos sin tratamiento hacia cuerpos de agua, una problemática que no solo impacta la calidad ambiental, sino que también pone en riesgo la salud pública.

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Este fenómeno está estrechamente ligado a los retrasos en la construcción y puesta en funcionamiento de la PTAR San Silvestre, considerada una obra clave para el saneamiento básico del municipio.

Aunque el contrato para adelantar la obra se suscribió hace casi 10 años, su culminación sigue pendiente, lo que impide que el sistema de alcantarillado funcione de manera eficiente. A esto se suma la falta de colectores suficientes que permitan conectar toda la red existente a la planta, lo que limita el posible impacto incluso en los sectores donde ya hay cobertura.

Así van las obras de la Ptar San Silvestre de Barrancabermeja (Suministradas o captura de pantalla / VANGUARDIA)
Así van las obras de la Ptar San Silvestre de Barrancabermeja (Suministradas o captura de pantalla / VANGUARDIA)

El último problema que tuvo el proyecto fue la falta de una interventoría, situación que se solventó el año pasado (2025), cuando el Concejo aprobó una designación de $3.000 millones.

La nueva interventoría fue contratada por 14 meses y las obras de la PTAR superan el 65% de ejecución. Se espera que este año finalice la etapa de construcción, para luego empezar la fase de preparación y operación. La meta es que esto se dé en el año 2027.

Luego de esto habría que invertir en la red de colectores, pero la comunidad advierte que los estudios técnicos que soportan el proyecto requieren actualización. Muchos de ellos fueron elaborados hace años y no responden a las condiciones actuales del territorio, lo que dificulta avanzar hacia una solución definitiva.

La Estación de Bombeo hace parte de uno de los colectores de aguas residuales de la Ptar San Silvestre, obra que aún no ha sido culminada
La Estación de Bombeo hace parte de uno de los colectores de aguas residuales de la Ptar San Silvestre, obra que aún no ha sido culminada

Falta de control y problemas en el ordenamiento territorial

Otro factor determinante en la crisis del agua en Barrancabermeja es el comportamiento de los usuarios. Para las personas que participaron en las mesas técnicas, existe una baja conciencia ciudadana frente al uso responsable del recurso y al manejo de los vertimientos.

Aunque los grandes industriales están regulados y vigilados, el problema se concentra en los usuarios comerciales, muchos de los cuales están clasificados como residenciales, lo que dificulta el control y el cobro adecuado por el uso del sistema.

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A esto se suma una cultura de no pago del servicio, que afecta directamente la sostenibilidad financiera de la empresa prestadora. Se estima que el índice de agua no contabilizada está entre el 40% y el 50 %, lo que significa que más de la mitad del agua tratada se pierde por fugas, conexiones ilegales o fallas en la medición.

La ciénaga Miramar es la más contaminada de los siete cuerpos de agua que rodean a Barrancabermeja
La ciénaga Miramar es la más contaminada de los siete cuerpos de agua que rodean a Barrancabermeja

Esta situación genera un círculo vicioso: menos ingresos implican menos capacidad de inversión, lo que a su vez deteriora la infraestructura y agrava las pérdidas.

Además, Barrancabermeja cuenta con un Plan de Ordenamiento Territorial (POT) desactualizado, lo que dificulta definir con claridad las áreas de expansión urbana, las zonas de protección ambiental y los límites del crecimiento.

En la práctica, esto se traduce en asentamientos sin acceso a alcantarillado, construcciones en zonas de riesgo y decisiones que no siempre tienen sustento técnico. El resultado es una ciudad que se expande sin planificación, generando mayores costos y complicaciones para garantizar el acceso al agua y el saneamiento.

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Vista aérea de Barrancabermeja.

Suministrada/Vanguardia
Vista aérea de Barrancabermeja. Suministrada/Vanguardia

Protección de las fuentes hídricas en Barrancabermeja

Es otra de las grandes preocupaciones de la comunidad. Por un lado, porque muchas familias dependen de actividades como la pesca, pero también porque la percepción es que la vida en estos cuerpos hídricos se ha ido perdiendo y especies como el manatí antillano se ha visto afectada.

Preocupa, por ejemplo, que no haya controles más eficientes frente a la expansión urbana y la expansión agrícola. También la posible contaminación por hidrocarburos u otros factores en las ciénagas y caños.

Y en el caso del río Magdalena, los problemas adicionales que han llevado a su degradación y pérdida de navegabilidad. Las épocas en las que se conseguían grandes cantidades de pescados como bocachicos y bagres (y de buen tamaño) parecen ser cada vez menos frecuentes.

Así se encuentra por estos días la Terminal Yuma de Barrancabermeja en el río Magdalena.
Así se encuentra por estos días la Terminal Yuma de Barrancabermeja en el río Magdalena.

Articulación y oportunidades para el acceso al agua en Barrancabermeja

Una de las principales conclusiones de las mesas técnicas es que la solución a la crisis del agua no depende de un solo actor. Las responsabilidades están distribuidas entre entidades gubernamentales, autoridades ambientales, empresas, gremios y la sociedad civil. En ese sentido, la presencia de Ecopetrol ha sido clave para conseguir recursos para proyectos como la Ptar San Silvestre, por ejemplo.

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A pesar del panorama complejo, también existen oportunidades. Barrancabermeja cuenta con una riqueza hídrica significativa, incluyendo acuíferos subterráneos y ecosistemas estratégicos que, si se gestionan adecuadamente, pueden garantizar el abastecimiento a largo plazo.

En ese contexto, explican que en Barrancabermeja no se han mirado otras alternativas para la captación del agua para el acueducto, distintas a la Ciénaga San Silvestre.

Según la CAS, el fenómeno de El Niño por ahora no afecta los manatíes que habitan en la ciénaga de Paredes. (Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)
Según la CAS, el fenómeno de El Niño por ahora no afecta los manatíes que habitan en la ciénaga de Paredes. (Foto: Suministrada/VANGUARDIA LIBERAL)

¿Qué es la Agenda Estratégica del Agua?

La Agenda Estratégica del Agua es una iniciativa de Prosantander que busca articular los esfuerzos de la comunidad, organizaciones privadas, entidades públicas y autoridades locales y regionales, para resolver los problemas del agua en el departamento.

Hernán Clavijo, director del proyecto, ha explicado que ya se adelantaron unas mesas de trabajo en Bucaramanga y ahora es el turno en las diferentes provincias. En el mes pasado se hicieron en Los Santos y Barrancabermeja, y esta semana se harán en Barichara y Vélez.

En estos encuentros, con ayuda de diferentes actores como líderes sociales, representantes de la empresa privada y funcionarios públicos, se analizan los problemas en conservación, tratamiento y uso y aprovechamiento del agua, para luego plantear unos proyectos, priorizarlos y determinar quiénes podrían ser los responsables.

La idea es que con esto se pueden formular unos documentos que servirán de insumo para los entes territoriales y autoridades ambientales.

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