La Cámara de Comercio de Bucaramanga invita a la exposición de la obra del pintor Saturnino Ramírez, como un homenaje del programa Nuevos Talentos durante el mes de julio a la memoria de este gran artista socorrano.

Publicado por: PUNO ARDILA
Saturnino Ramírez León nació el 18 de marzo de 1946 en la Ciudad del Socorro. Hijo de José Vicente Ramírez y Jovita León, fue el menor de sus hermanos Guillermo, Arturo, Vicente, José Antonio, Gerardo, Tulia y Pedro. Fue Bachiller del Colegio Nacional Universitario del Socorro y luego se graduó como maestro en Bellas Artes de la Universidad Nacional. En 1971 participó por primera vez en un salón Nacional de Artistas y más tarde en 1972 realizó su primera exposición individual en la galería La Oficina de Medellín. En ese mismo año participó en la misma ciudad en la Tercera Bienal de Arte. En 1973 participó en la Tercera Bienal de Artes Gráficas en el Museo La Tertulia de Cali, y volvió a participar en el XXIV salón Nacional de Artistas y expuso individualmente por segunda vez en la galería El Callejón de Bogotá. En 1974 se instaló en París durante quince años. Participó en la exposición de artistas colombianos en la Casa de las Américas en la Habana, Cuba. En 1976 y 1977 expuso en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. En 1980 inauguró simultáneamente exposiciones en Bogotá en la galería Garcés Velásquez, y en París con los artistas jóvenes latinoamericanos. En el siguiente año participó en la feria internacional de arte contemporáneo FIA en la capital francesa, en donde una de sus pinturas fue elevada a afiche. En esa misma década expuso en el Museo de Arte Moderno de Medellín en 1984 y en el XXX Salón de Artes Visuales en 1986. Regresó a su país en 1989 luego de su permanencia en París y expuso en la Cámara de Comercio de Cali en 1990 para adentrarse en la década de los 90. Participó en la Feria internacional de arte en Bogotá en 1991 y Arte Dos Gráfico publicó en edición de lujo el libro 'En este pueblo no hay ladrones', del nobel colombiano Gabriel García Márquez en 1993, con doce grabados de Saturnino Ramírez.
La Gobernación de Santander lo declaró ciudadano emérito en 1995, y viajó a Cuba el siguiente año. En 1997 realizó el tríptico en homenaje a Rafael Uribe Uribe en el Capitolio Nacional y participó en el calendario Propal del año 1998. En 2001 participó en el proyecto 'Arborizarte' y trabajó en su última obra, 'Omnipresencia' que quedó inconclusa ante su muerte el 6 de junio de 2002. Sus restos reposan en su ciudad natal.
Comentarios
"Su obra representa un verdadero logro del arte latinoamericano porque, partiendo de experiencias personales, ha logrado unas imágenes originales y sugestivas cuyo contenido goza de vigencia y receptividad en cualquier lugar del mundo". Eduardo Serrano.
"Saturnino está haciendo algo que aconsejaba Van Goh y es dibujar directamente con el color; a veces, con el tubo mismo. El resultado se traduce en una pintura de más materia y mayor vitalidad en sus tonalidades de verdes, sepias, rojos y azules que conforman su paleta". Gloria Valencia Diago.
"Esta temática decanta a fuerza de trabajarla con una insistencia de alfarero. Es el fruto maduro de un artista que ha sentido en sus entrañas la necesidad de comunicar su visión del mundo en esos espacios cerrados, muchas veces lúgubres, en donde habitan jugadores de billar, hombres sin trabajo, prostitutas y perros callejeros. Se palpa en su obra una inequívoca sensación de soledad fundamentada en figuras aisladas y silenciosas que ocupan un sólido lugar en el espacio pictórico". Eduardo Márceles Daconte.
"Saturnino en el tema de los billares encontró un pequeño universo donde cabe todo: un espacio sacralizado por un ritual riguroso, por los movimientos de unos oficiantes que describen en el aire una especial caligrafía. La verde superficie es ya una metáfora". Darío Ruiz Gómez
"Lo recuerdo en su estudio de París enfrentado a cuatro obras simultáneas, descomunales a primera vista, con el trazo certero y el color que desde un principio sabía necesario y oportuno, aunque después puliera y repuliera, pero sin caer en lo relamido o meloso". Manuel Mejía Vallejo.
"Además de lo que representa en el plano cultural, es el suyo un universo plástico que eligió una luz determinada (la iluminación artificial que, en este caso, hace perder la noción de día o de noche), un espacio sin ventanas netamente citadino colmado de elementos geométricos, en donde unos cuerpos siempre en movimiento alrededor de una mesa de billar asumen actitudes que podrían aparecer como manieristas, si no fuera porque su postura obedece y está justificada por una acción concreta". Carmen María Jaramillo.
"Manuel Mejía Vallejo, uno de sus mejores amigos y contertulios hasta que le duró la parla, aseguraba
- Saturnino goza de la vida porque la pinta y porque la espanta.
Cristine Julian, su ángel de la guarda, una bella francesa que lo amó y a quien él correspondía a su manera, en aquellos tiempos de la Champelle de Lombards, se quedaba mirándolo y decía contenta:
- ¡Saturnino es de fuego! -Y todos quienes tuvimos el privilegio de conocerlo y de quererlo estamos de acuerdo". Ignacio Ramirez.















