Las Santandereanas
Martes 26 de noviembre de 2024 - 03:44 PM

Carmen Cecilia Pérez Gómez: la mujer que transformó a Floridablanca con pasión y compromiso

Carmen Cecilia Pérez Gómez, exalcaldesa de Floridablanca, es un referente de liderazgo femenino en la política regional. Su pasión por el servicio público y su compromiso con el desarrollo de la comunidad marcaron una época en la que, como mujer, rompió barreras y contribuyó significativamente al progreso de su municipio.

El 7 de noviembre, día en que recibió la condecoración la Orden Calos Gutiérrez Gómez. Foto suministrada/VANGUARDIA
El 7 de noviembre, día en que recibió la condecoración la Orden Calos Gutiérrez Gómez. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Paola Esteban

A veces, la vida nos lleva por caminos inesperados: Carmen Cecilia Pérez Gómez, exalcaldesa de Floridablanca, nunca imaginó que la semilla del interés por la política, sembrada en su niñez, florecería de una manera tan significativa. Hoy, al evocar su historia, se encuentran en sus palabras ecos de un tiempo que, aunque distante, permanece vivo en el corazón de quienes la conocieron y de aquellos que aún caminan por las calles de la ciudad que ella contribuyó a transformar. Lea también: María Cristina Plata de Jaimes: un legado de enseñanza y fe para Bucaramanga

“Recuerdo que a nuestra casa llegaban toda clase de publicaciones”, dice Carmen en una entrevista desde Bogotá. “Mis padres eran apasionados lectores, siempre interesados en mantenerse informados sobre el diario acontecer”. En su hogar, la política no era un tema ajeno, sino una conversación cotidiana. Ella, como la niña que observa el mundo desde su ventana, fue absorbida por ese ambiente de análisis y reflexión. Fue ahí, entre esas páginas llenas de tinta y palabras, donde germinó su amor por la política, un amor que la llevaría a ocupar un lugar en los anales de la historia local.

Con su guía favorito, Carlos Lleras Restrepo. Foto suministrada/VANGUARDIA
Con su guía favorito, Carlos Lleras Restrepo. Foto suministrada/VANGUARDIA

“Mi papá era magistrado del Tribunal y, en varias ocasiones, fue presidente de dicho tribunal, lo que le impedía participar directamente en la política. Sin embargo, mi mamá era voluntaria vitalicia del Partido Liberal, lo que la mantenía muy activa en este ámbito. En varias ocasiones, mi papá tuvo que intervenir en la tarea de posesionar a los gobernadores. Para mí, todo esto me parecía como una especie de magia, una fascinante mezcla de poder y estrategia que marcaba el destino de nuestra región”.

El eco de esos años infantiles se vuelve más fuerte cuando recuerda un hecho que marcó su curiosidad. “Recuerdo claramente el día en que Alberto Lleras Camargo llegó a Bucaramanga”, dice con nostalgia. La ciudad, en aquel entonces, se inundó de gente que aguardaba ver al hombre que se convertiría en presidente. “Verlo en persona fue una experiencia inolvidable. Fue como presenciar la magia del liderazgo, cómo una figura tan importante lograba movilizar a las masas”.

Esa imagen quedó grabada en su memoria: más adelante creería con la responsabilidad de saber que la política no era un juego de poder, sino un espacio donde las ideas son acciones para bien de la comunidad.

Con el exgobernador de Santander, Alberto Montoya Puyana. Foto suministrada/VANGUARDIA
Con el exgobernador de Santander, Alberto Montoya Puyana. Foto suministrada/VANGUARDIA

Su oportunidad llegó en 1977, cuando fue nombrada alcaldesa de Floridablanca por el entonces gobernador Alberto Montoya Puyana. Fue una decisión histórica, en un contexto en el que pocas mujeres ocupaban cargos tan altos. “Nunca imaginé que mi nombre estaría asociado a la Alcaldía, pero lo recibí como un desafío y una oportunidad”, dice y reconoce que ser mujer en un espacio de poder en ese momento no era una tarea sencilla.

En su mente, el primer reto fue evidente: Floridablanca no tenía bandera. Un símbolo que representara su esencia y su identidad. “Me pregunté, ¿por qué no izar la bandera de nuestro municipio junto al Pabellón Nacional?”, recuerda. Y así, entre preguntas y búsquedas, nació la idea de diseñar los símbolos que hoy representan a la ciudad. Carmen trabajó codo a codo con la Academia de Historia para crear la bandera y el escudo, proyectos que hoy, muchos años después, son parte fundamental de la identidad de Floridablanca.

Con su mentor, Alejandro Galvis Galvis. Carmen fue columnista de Vanguardia varios años. Foto suministrada/VANGUARDIA
Con su mentor, Alejandro Galvis Galvis. Carmen fue columnista de Vanguardia varios años. Foto suministrada/VANGUARDIA

Pero su labor como alcaldesa no se limitó a los símbolos. En una época en la que el país se encontraba en plena transformación, Carmen se enfrentó a los desafíos de equilibrar el desarrollo urbano con las necesidades de las zonas rurales, esas que siempre parecían quedarse en las sombras.

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“Fue un reto constante”, confiesa. “Lograr que todos los sectores se sintieran representados y beneficiados fue una tarea difícil, pero al final, la satisfacción de ver los cambios fue enorme”. Carmen no solo dejó un legado en infraestructura y servicios públicos; dejó una huella de compromiso con su comunidad.

Con el gobernador Oscar Martínez Salazar, quien la nombró Secretaria de Educación Departamental Foto suministrada/VANGUARDIA
Con el gobernador Oscar Martínez Salazar, quien la nombró Secretaria de Educación Departamental Foto suministrada/VANGUARDIA

Su vida política, marcada por el trabajo con las juntas de acción comunal y el uso de la metodología de investigación acción participativa, es testimonio de su vocación de servicio. Sin embargo, la lucha por el reconocimiento de las mujeres en la política nunca fue fácil. En un país donde los espacios de poder han estado históricamente dominados por hombres, Carmen rompió barreras. Y su esfuerzo fue la base de un camino que más tarde recorrerían otras mujeres, como la actual concejala Claudia Hernández, quien, al investigar sobre las alcaldesas previas, descubrió el trabajo pionero de Carmen y otras mujeres en el municipio.

Claudia, al igual que muchas otras, no olvida el ejemplo de Carmen. “Fue un avance significativo que se haya considerado el nombre de dos mujeres para ocupar el cargo de alcaldesa”, dice Claudia con admiración y esperanza. La lucha continúa, y aunque aún no ha llegado una alcaldesa elegida por voto popular, las semillas plantadas por Carmen y por tantas otras mujeres están comenzando a dar frutos.

Con la concejala Claudia Hernández, quien lideró la iniciativa para reconocer a Carmen. Foto suministrada/VANGUARDIA
Con la concejala Claudia Hernández, quien lideró la iniciativa para reconocer a Carmen. Foto suministrada/VANGUARDIA

Y para reconocer ese trabajo, el Concejo de Floridablanca, a solicitud de la concejala Claudia Hernández, aprobó concederle la Orden Carlos Gutiérrez Gómez como una de las dos únicas mujeres que han sido alcaldesas de la ciudad.

Hoy, Carmen Cecilia Pérez Gómez mira atrás con una sensación de satisfacción. “Lo que más me conmueve de Floridablanca es su gente”, dice, como quien observa un paisaje diverso y lleno de posibilidades. La ciudad que vio su nacimiento político sigue siendo, para ella, un mapa de historias entrelazadas, de esfuerzos colectivos y sueños compartidos. Floridablanca, esa ciudad que fue su casa, sigue siendo su orgullo, su legado, y un recordatorio constante de que la política no tiene género: tiene vocación.

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Publicado por: Paola Esteban

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