miércoles 02 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Europa: Una Navidad “sacrificada” por la pandemia

Las celebraciones navideñas se han suspendido de facto en la mayoría de los países europeos ante el repunte del coronavirus. Los gobiernos consideran imperativo reducir los contactos durante estas fechas, que podrían ser la antesala a la tercera ola del virus.
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Toques de queda masivos, confinamientos perimetrales, reuniones limitadas, contactos familiares mínimos, tapabocas obligatorio y cenas navideñas a puerta cerrada con pocos comensales. Así Europa se blinda contra la COVID-19 de cara a una Navidad atípica, en casa y sin celebraciones callejeras.

Repitiendo la fórmula del confinamiento, los países del Viejo Continente le hacen frente a la pandemia ante la llegada de la Navidad y las fiestas de fin de año, en plena segunda ola del coronavirus cuya virulencia es mayor que en marzo pasado, con contagios semanales que han alcanzado la cifra de hasta un millón.

El temor general es que de relajarse las medidas restrictivas, Europa, que ya suma más 400.000 muertos y 15,7 millones de casos, se embarque en una tercera ola del virus a comienzos de 2021.

Así lo ha advertido ya la Organización Mundial de la Salud, OMS, que ha alertado a los gobiernos a no bajar la guardia.

Angélica Duque, una bumanguesa de 23 años radicada hace dos años en Barcelona, en la región española de Cataluña, afirma que actualmente rige un toque de queda perimetral, es decir que no se puede viajar a ningún lado a menos de que sea justificado como desplazamientos de trabajo o por salud.

La restricción va de viernes a lunes y los otros días, sí se puede movilizar, agrega.

Además: España en tiempos de la pandemia del Covid-19

España es uno de los países europeos más azotados por la pandemia, y continúa en estado de alarma, declarado de nuevo el 25 de octubre pasado con drásticas medidas. Son necesarias, anota Angélica, porque “mucha gente no toma las precauciones del caso, y más ahorita en la Navidad”.

Aunque admite que serán unas fechas navideñas muy diferentes y raras, pues sólo se podrán reunir hasta 10 personas por familia.

Actualmente la joven recibe ayuda del Gobierno español por estar desempleada, y cree que la economía será una de las mayores sacrificadas.

Hace dos semanas reabrieron terrazas, teatros, restaurante y bares con aforos muy reducidos de entre cuatro a cinco personas por grupo, para que la economía no se resienta más, particularmente durante estas fechas.

Ximena Niño, una analista de seguros bumanguesa que hace 18 años echó raíces en Italia, permanece encerrada junto con su esposo por esta época. Solo sale a la calle a hacer mercado.

Trabaja desde su casa pero no sabe hasta cuándo. Vive en Pordenone, una pequeña ciudad de 50 mil habitantes situada al norte del país, que es zona naranja de contagio.

En Italia, anota, hay toque de queda desde el pasado 5 de noviembre. Desde las 10:00 de la noche hasta las 5:00 a.m., y Ximena no duda que se mantendrá por esta temporada.

Incluso, menciona que la CEI, Conferencia Episcopal Italiana, está evaluando adelantar la hora de la misa de Navidad.

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Según ella, cada semana le llegan noticias de familias de amigos que están en cuarentena porque están contagiados.

“Honestamente, ahora en Italia estoy viviendo lo que me sucedió a mitad de año con Colombia, tengo tantas personas conocidas que han muerto de COVID. Durante la primera ola no conocí nadie que tuviera un familiar enfermo. Ahora no. Ahora siento que el COVID me respira en la nuca”, se lamenta.

Es más, sentencia que “si no le ponen freno a los viajes entre departamentos (regiones), será un desastre. No lo hicieron en verano y ahora estamos pagando las consecuencias de una segunda ola más agresiva que la primera”.

Por el momento, Italia mantendrá el toque de queda nacional, y otras restricciones de horario.

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Alemania y Reino Unido son dos de los pocos países europeos que aliviarán las medidas debido al descenso en la curva de contagios, pero con ciertas limitaciones.

Clara Lucía Urbina, quien reside en la ciudad alemana de Bonn desde 2015, y hace teletrabajo en el área de Comunicaciones y Marketing, manifiesta que la mayoría de personas que conoce están de acuerdo con las medidas tomadas para Navidad.

No obstante, esta bumanguesa reconoce que “hay tristeza porque no se organizaron los mercados navideños que se realizan cada año y que hacen de este mes una época especial”.

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Como ha sido un año económicamente difícil para muchos sectores, en especial para el gastronómico y hotelero, la Navidad era una oportunidad para mejorar los ingresos, pero no fue posible, explica Clara Lucía.

“Antes podíamos reunirnos hasta 10 personas, ahora solo podemos reunirnos hasta máximo cinco personas de dos hogares diferentes”, señala esta periodista que vive en el estado de Renania-Westfalia del Norte.

Sin embargo, destaca que “la población alemana en general es muy disciplinada y acoge las reglas. Sí se reúnen, pero cumpliendo las normas y evitando el contacto físico, para prevenir el contagio del virus”.

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Más estrictos

En la vecina Francia, otra santandereana Laura Uribe, quien vive desde hace 16 años en este país, no sale de su casa sin el tapabocas porque es de uso obligatorio.

Esta auxiliar en una escuela materna en Estrasburgo, una pequeña ciudad del noreste francés, expresa que con la segunda ola del coronavirus, las autoridades se han vuelto más estrictas y la gente más disciplinada.

Tenga en cuenta: “Aquí se relajaron con el virus”: Bumanguesa cuenta cómo se vive la segunda ola en Francia

Especialmente, porque según ella, las cifras de contagio han superado las de la primera ola del virus, y son tiempos adversos que requieren sentido común y responsabilidad individual.

Francia, con 2,1 millones de infecciones, junto con Rusia (2,2 millones de casos), figura entre los cinco países del mundo con mayor número de casos en términos absolutos.

Distanciamiento social y burbujas sociales

Desde el punto de vista epidemiológico, la especialista Laura Andrea Rodríguez advierte que el virus sigue presente y circulando ampliamente de manera local, “así que si no se toman medidas para mantener y fortalecer las medidas preventivas podemos tener tiempos muy complicados a final de año y en enero”.

Además la doctora en Epidemiología y profesora de la Universidad Industrial de Santander, UIS, hace énfasis en que más que aislamiento, es recomendable el distanciamiento físico y favorecer actividades en ambientes abiertos con todas las medidas de bioseguridad, lo mismo que encuentros de pocas personas en grupos estables, lo que se conoce como burbujas sociales, para reducir la transmisión.

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