Un oportuno artículo publicado por Vanguardia (abril 23/2026) se titula: “Persisten quejas por malos olores en Bucaramanga: esto dice la autoridad ambiental”. Se informa que, en varios barrios, localizados en el norte, centro y otros sectores de la ciudad “los malos olores se han vuelto recurrentes en lo que va de 2026”. Uno de los vecinos entrevistados señaló: “Antes eran los domingos; ... y ahora es casi que todos los días”. “Nosotros como ediles y líderes de más de 52.000 habitantes de este sector le pedimos a la autoridad ambiental que haga visitas y que realicen los controles necesarios”.
Importante que las autoridades competentes atiendan con urgencia las demandas de los afectados por los llamados olores ofensivos, reglamentados por la Resolución 1541 de 2013 y otras disposiciones legales. Diferentes publicaciones académicas e institucionales acreditadas señalan los riegos para la salud mental y física asociados a los olores ofensivos.
Por ejemplo, la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR), una agencia de salud pública federal de los EE.UU., tiene un portal dedicado a la importancia de “Comprender el riesgo que corres ante los olores ambientales”. Entre otros aspectos señalan: “Muchas sustancias presentes en el ambiente pueden producir olores. Estos olores suelen percibirse al aire libre y, a veces, incluso en interiores con las ventanas abiertas. Las personas sensibles a los olores ambientales deben permanecer en interiores cuando estos sean intensos o abandonar la zona durante unas horas”.
Advierten que cada persona reacciona de forma diferente a los olores. “Algunas son más sensibles a los olores ambientales que otras. Quienes son más sensibles a un olor pueden presentar síntomas incluso con una baja concentración de este en el aire. En general, a medida que aumenta la concentración, más personas presentarán síntomas. Si usted es sensible a los olores ambientales, podría reaccionar incluso a bajas concentraciones de una sustancia en el aire. Estos olores pueden resultar molestos e incomodar a las personas, provocando síntomas temporales como dolor de cabeza y náuseas. Otras sustancias químicas pueden ser tóxicas y tener graves efectos nocivos para la salud. La duración de la exposición es importante, independientemente de si usted es sensible o no. Las personas con asma, los fetos, los niños y los adultos mayores pueden ser más sensibles a los efectos de los olores ambientales”.
En este contexto sorprende la respuesta de la autoridad ambiental a Vanguardia: “Finalmente la CDMB enfatizó que los compuestos asociados a malos olores no representan un riesgo para la salud pública”. “Si bien es cierto que afecta la calidad del aire por la inmisión de sustancias de olores ofensivos que se generan por esta actividad. Las sustancias producidas en los procesos térmicos no causan un riesgo, subrayaron”.











