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Miércoles 29 de abril de 2026 - 01:00 AM

“Oh Barrancabermeja la egregia, ciudad bella hija del sol”.

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Hay frases que no necesitan explicación. Esta es una de ellas. Porque no es solo una línea del himno: es la forma más precisa de nombrarnos.

Nuestra Barrancabermeja del alma llegó a sus 104 años de vida municipal. Son 104 años de historia, de impacto nacional, de una ciudad que no ha sido espectadora, sino protagonista.

Y ser “hija del sol” no es casualidad. Es crecer en una tierra intensa, que forma carácter. Una ciudad que te enseña a ser fuerte, a adaptarte, a salir adelante.

“En petróleo bañaron tu frente”, continúa el himno. Y eso somos, con orgullo: una ciudad petrolera. Esa historia nos marcó, nos dio identidad, nos puso en el mapa y nos convirtió en símbolo del país. Está en nuestra esencia y en lo que hemos construido como territorio.

También somos mucho más. Barrancabermeja fue y es comercio que mueve región. Es puerto que conecta al país. Es río, testigo de su historia. Es cultura viva. Es esa mezcla única de acentos, sabores y tradiciones que llegaron de todas partes y terminaron construyendo una identidad propia, fuerte, inconfundible. Ser hija del sol también es eso: ser diversa, ser abierta, ser capaz de recibir a propios y foráneos y convertirlos en parte de esta tierra. Aquí muchos han llegado buscando oportunidades… y han terminado encontrando hogar.

Hoy quiero rendir homenaje. A su gente trabajadora. A esas historias silenciosas que sostienen la ciudad todos los días. A quienes construyeron lo que hoy somos y a quienes están decididos a construir lo que viene.

Porque Barrancabermeja le ha dado mucho al país. Ha sido motor, ha sido símbolo, ha sido fuerza. Y aunque aún hay mucho por avanzar, esta ciudad no se detiene.

La hija del sol es carácter. Es resiliencia. Es esa fuerza que se siente en su gente, en su forma de hablar, de trabajar, de no rendirse.

Hoy, a sus 104 años, no solo celebramos su historia. Reafirmamos lo que somos. Porque ser de Barrancabermeja no es solo haber nacido aquí. Es llevar esa fuerza dentro. Es entender que venimos de una tierra que no se rinde.

Barrancabermeja, hija del sol, gracias, por tanto.

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