Quedan tres partidos del cuadrangular final para el Atlético Bucaramanga y para no jugar con las matemáticas que a veces engañan, hay que ganar los tres. Después de la inesperada derrota con Fortaleza de local, hay que vencer hoy en Techo. Es el camino directo para mantenerse con vida y pensar que todavía se puede llegar a la final.
Ya no hay tiempo de tristezas y golpes de pecho por el mal partido del miércoles en casa, los errores se cometieron y los jóvenes capitalinos se llevaron una victoria que ni ellos mismos se imaginaban. El leopardo no entendió que tuvo 20 minutos iniciales donde el rival no pasaba la mitad de la cancha y no lo supo aprovechar. Después a punta de ganas se logra igualar y a pesar del gol de Sambueza que debía motivar para la remontada por su tremenda factura, no alcanzó ni para empatar y se terminó perdiendo en otro error de marca de Intercolegiados. El plan de los seis puntos contra el mas débil del grupo se derrumbó en una mala noche, donde tampoco nos golearon, pero nos arrancaron una gran desazón del fondo del alma. Jamás se encontraron los caminos para propiciar un gol mas siquiera, se les olvidó a los dirigidos por Leonel que el goleador del campeonato jugaba de amarillo. Pons no tuvo una sola ocasión clara para anotar debido a que sus compañeros no pudieron acercarle el balón.
A pesar de que cada año se renueva el plantel, históricamente estos rivales como Fortaleza en circunstancias como estas nos complican, no nos gusta sentirnos cómodos, hay una predisposición al sufrimiento que aterra desde que tenemos uso de razón. El Bucaramanga no está eliminado, pero debe conseguir el triunfo y después hacer lo mismo contra Tolima y Santa Fe. Evidentemente, para tal efecto, hay que hacer la diligencia esta noche y no va a ser nada sencillo ante un equipo que resucitó con nosotros y que sabe que tiene la altura y la juventud a su favor. Habrá que saltar a la cancha con mucha conciencia y confianza, partiendo de una defensa y su aparato de contención sincronizada e inteligente para que de la mitad para arriba se pueda trabajar con libertad y efectividad. Seguro tenderemos cambios por línea, Charrupí no va mas por lesión y el técnico debe estar pensando si repite con Gil de muy floja actuación en la derrota en el Montanini y si pone a Londoño que tampoco fue de los mejores de la noche aquella. Mosquera y Moreno podrían ser titulares en ese orden de ideas reemplazando a uno o a los dos. Pero lo mas importante, actúe quien actúe es que el equipo debe sacar la casta y demostrar que está para pelear hasta el final y que lo de mitad de semana solo fue un accidente.
No hay una nómina amplia y no sobra, pero por algo se ha sido protagonista del campeonato. El año pasado les ganamos a los bogotanos en su campo, en un partido para emular por como se planteó. Vamos a ver si este tramo de tres episodios inicia como lo hemos imaginado, para seguir alimentando la ilusión. Tiene que ser así.












