Quisiéramos estar escribiendo hoy que se disputaría esta noche la fecha definitiva para que el leopardo llegara a la final del fútbol colombiano pero los números no dieron por los puntos perdidos en casa lamentablemente. El encuentro que se perdió con Fortaleza inexplicablemente todavía, fue la chispa que prendió el incendio y que sumado al empate en La Bordadora también el miércoles anterior, le dieron vía libre al Tolima para llegar a donde queríamos estar todos los hinchas del Atlético Bucaramanga.
A pesar de las ganas y el esfuerzo final del equipo, los pijaos supieron mantener el empate que necesitaban para sumarle en caso de necesidad la ventaja deportiva o punto invisible que llamamos todos. La campaña del semestre es buena, a hoy se tienen buenos números, incluso para estar entre los mejores pero la realidad no miente. El plantel es corto y no hubo respaldo de los suplentes a los titulares en la mayoría de las ocasiones. Muy pocas veces se consiguieron puntos gracias a las pocas alternativas que tenía Leonel Álvarez en el banquillo. Aunque físicamente se manejaron muy bien las cargas y vimos un conjunto que corría y aguantaba sin problemas el trajín, futbolísticamente se notaron lagunas que al final terminaron cobrando con la temprana eliminación a disputar el título otra vez. Mantener un ritmo dinámico e insistente, ofensivo y seguro atrás simultáneamente fue imposible y eso hubiese sido fundamental para llegar a la última instancia. No habrían aguantado los rivales esa manera de jugar seguramente. Se lograron sin embargo cosas interesantes en el año como las victorias de visitante en Argentina y Brasil y las buenas actuaciones por fuera y de local en los torneos nacionales, que volvieron a ilusionar a una hinchada cada vez más comprometida y plagada de buena energía y contención. No se consiguieron más estrellas pero si se afianzó el vínculo entre todos nosotros como santandereanos y eso es invaluable.
Ahora queda terminar bien con Santa Fe en El Campín que ya nos dejó celebrar el año pasado para cumplir y darle la posibilidad a Luciano Pons de que marque para quedarse con el botín de oro entre otras cosas que colaboren a dejar una buena imagen y empezar a solidificar la idea del 2026.
Ahora sigue aprender de los errores que no permitieron reforzar bien, aprovechando el gran técnico que tenemos para que guíe a una directiva bien intencionada pero que todavía no termina de llenarse de experticia para estos procesos. A Leonel hay que darle las herramientas que necesita para empezar en enero a trabajar con todos los elementos necesarios a tiempo y no que lleguen unos pocos y después se vayan acomodando. Ese es el inconveniente recurrente de siempre que no se debe repetir igual que la excusa de que no es fácil. Gracias al leopardo querido por mantener la ilusión de todos hasta que se pudo y representar esta tierra con honores. Sígannos acostumbrando a estar pelando por la gloria, y a renovar las alegrías que han ido reemplazando las decepciones del pasado. A Vanguardia mi agradecimiento también y hasta una próxima oportunidad de acompañar al amor de mi vida.












