Publicidad

Columnistas
Domingo 08 de febrero de 2026 - 01:00 AM

Cachaco en la Guacherna

Compartir

Esta semana se llevó a cabo La Guacherna, el desfile nocturno que marca la antesala a la fiesta más grande Colombia: el Carnaval de Barranquilla. Para un “cachaco”, participar en este desfile es una buena manera de introducirse al carnaval al evitar exponerse a temperaturas que pueden superar los 30 °C durante el día. Es impresionante ver el empeño y esfuerzo de las comparsas. La temática de este año fue “Río de Voces y Faroles” y reunió a más de 20.000 personas que desfilamos a lo largo de 4 kilómetros. Decenas de miles de espectadores estaban pendientes del paso de 197 grupos folclóricos conformados por artistas, bailarines, músicos y personas disfrazadas como fue mi caso. Viejos, adultos, jóvenes y niños se aglomeraban junto a las vallas de contención para disfrutar del desfile e interactuar con los bailarines. El costo de la silla iba desde 45.000 hasta 200.000 pesos en palco.

Tuve la oportunidad de hacer parte de la comparsa de la fundación Santo Domingo que este año se caracterizó por ser la más grande al reunir 1.200 personas. Los disfraces eran una obra de arte y hacían alusión al jaguar, el águila y los micos. Una gran experiencia que hace parte de una industria que se moviliza gracias al Carnaval de Barranquilla. El año pasado, el Carnaval registró una concurrencia de 5,5 millones de personas de los cuales 800.000 fueron turistas, generando una derrama económica de cerca de 900.000 millones de pesos. No en vano es Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad y es considerado el segundo más multitudinario después del carnaval de Río de Janeiro.

Pero lo más valioso es ver como toda una ciudad se vuelca en la organización y disfrute de la fiesta. Indistintamente del estrato, la edad o el género, hay un gran sentido de pertenencia y orgullo por su tradición e identidad. En cada grado en los colegios se escoge a la reina y el rey Momo del Carnaval, se organizan bailes y el vestuario se convierte en una prioridad. En el Garabatico desfilan niños desde un año. Ahora con vuelos directos entre Bucaramanga y Barranquilla a través de Wingo y Satena vale la pena pegarse el viaje para disfrutar del carnaval, aprender de esta cultura y ver cómo nuestra región podría insertarse en esta gran cadena turística y de espectáculos.

Posdata: Si visita Barranquilla no deje de ir al ecoparque Ciénaga de Mallorquín. Son 4.5 km de senderos elevados en madera que permiten recorrer un ecosistema de manglar de cara al río Magdalena y protegiendo el medio ambiente. ¿Qué tal si se construye algo parecido alrededor del embalse de Topocoro y en la ciénaga el Llanito en Barrancabermeja?

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día