Fueron numerosos los compromisos establecidos en la reunión de trabajo realizada el pasado viernes entre la Alianza por Santander y los ministerios de Vivienda y Transporte, que reunió a más de 150 líderes políticos, gremiales, sociales y académicos. Resalto principalmente la voluntad de estructurar una concesión entre Bucaramanga y Zipaquirá, que permitiría reducir de 9 horas el trayecto a Bogotá a tan solo 5 horas y media. La primera fase consistiría en la construcción de una doble calzada entre Bucaramanga y San Gil, con túneles y viaductos, y terceros carriles entre San Gil y Ubaté. El objetivo es que quede adjudicada en este gobierno y su construcción dure 6 años. Algunos dirán que 10 años es demasiada espera, pero ya se ve la luz luego de más de 50 años de deterioro exponencial de la vía.
“Hoy me siento orgullosa de ser santandereana”, me dijo una importante dirigente unas horas después de haberse finalizado la reunión. La ministra, Elsa Noguera de la Espriella, quien aplaudió la propuesta, lo dijo con claridad: “Da gusto llegar a una región y encontrar la solución. Nos vamos llenos de tareas, pero también de ilusión porque hay consenso. (…) Nos llevamos proyectos en fase 3 y la importancia estratégica no solo para el departamento sino para el país”. El senador Óscar Villamizar señaló que “se ha logrado que por fin la bancada parlamentaria se ponga de acuerdo para priorizar unos proyectos. (…) Es la primera vez, al unísono”. “Quiero felicitar a la Alianza por Santander”, dijo el representante a la Cámara Diego Fran Ariza, y el representante Jonathan Pineda manifestó que “hoy estamos confirmando que lo que llamamos Alianza por Santander es una realidad”.
Estas palabras generan esperanza, lo que contrasta radicalmente con el mito de que los santandereanos no nos ponemos de acuerdo. En un estudio realizado en el marco de la construcción de la visión Santander 2050, luego de más de 150 entrevistas a líderes de las provincias, fueron recurrentes afirmaciones como “no se van a poner de acuerdo” y “el Gobierno nacional no va a escuchar”. Encuentros como el de esta semana demuestran que Santander es mucho más que ese sentimiento de recelo y desconfianza.
Gracias al ministro de Vivienda, Jaime Beltrán, se logró esta mesa de trabajo. Hay una nueva bancada parlamentaria dispuesta a trabajar de manera articulada y mandatarios locales que vienen de un proceso de coordinación de la mano de los gremios, la academia, los empresarios y la sociedad civil. Este ambiente no sucede de manera espontánea. Esto requiere método, rigurosidad, disciplina, apertura y empatía por parte de múltiples actores. Lo que viene es seguir trabajando con el convencimiento de que el futuro de Santander es más grande que su pasado.












