viernes 16 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Contrarreloj

A diferencia de lo que sucede a nivel global en donde el uso de energías fósiles (petróleo, carbón, gas) genera la mayoría de las emisiones de GEI, en Colombia este lugar lo ocupan la deforestación y la ganadería.
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Este año empezó a regir el Acuerdo de París para combatir el cambio climático. Este acuerdo, firmado por la totalidad de países del mundo (excepto por Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero, GEI) busca limitar el calentamiento global en 1,5° C por encima de los niveles preindustriales (periodo entre 1850 y 1900). Para lograr esta meta, las emisiones de GEI deben disminuir anualmente en más de 7%. De lo contrario, los efectos del cambio climático podrían ser devastadores e irreversibles; aumentaría la frecuencia e intensidad de las olas de calor, tormentas, incendios e inundaciones, lo que generaría mayores catástrofes ambientales, sociales y económicas.

De acuerdo con el último reporte “Unidos en la Ciencia” de las Naciones Unidas, si bien se estima una reducción global del 4% al 7% de las emisiones de CO2 en 2020 producto del confinamiento, las concentraciones de GEI han seguido aumentando. Septiembre fue el mes más caluroso registrado y el 2020 podría alcanzar el mismo récord. Los esfuerzos deben ser significativos y continuos, pues los resultados solo se verán en el largo plazo. Por lo tanto, se deben tomar acciones inmediatas para evitar que los cambios deban ser cada vez más drásticos. Si bien Colombia contribuye con menos del 0,5% de las emisiones globales, su producción tiende a crecer más rápido que en los países desarrollados y a todos los ciudadanos del planeta nos corresponde asumir nuestra responsabilidad para solucionar esta problemática común.

A diferencia de lo que sucede a nivel global en donde el uso de energías fósiles (petróleo, carbón, gas) genera la mayoría de las emisiones de GEI, en Colombia este lugar lo ocupan la deforestación y la ganadería. Según el Inventario Nacional y Departamental de GEI con corte a 2012, Santander sigue un patrón similar al del nivel nacional, pero el sector de hidrocarburos evidencia una mayor participación. De ahí que es satisfactorio conocer las buenas prácticas del sector privado en esta materia; por ejemplo, la Refinería de Ecopetrol estableció un plan para reducir en 20% las emisiones de GEI al 2030 y Ganadería Manzanares siembra más de 50.000 árboles al año. El crecimiento verde debe ser una realidad. Estamos en una carrera contrarreloj en la que no hay excusa para no dejarle un mejor planeta a las próximas generaciones.

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