Es hora de que el país inicie el debate de hasta dónde el derecho a lo no discriminación se cumple y si verdaderamente se respeta el mandato constitucional de que todos somos iguales ante la ley.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Tres hechos han ocurrido en los últimos días que ponen sobre la mesa el tema de la discriminación.
El primero, la sanción por parte del presidente Juan Manuel Santos de la llamada "Ley contra la discriminación", que castiga con prisión entre 1 y 3 años a quienes tengan conductas racistas o discriminen a alguna persona por condición de su nacionalidad, género u orientación sexual.
El segundo hecho fue la polémica foto publicada en la revista española Hola, en la que, acompañando un reportaje sobre la familia Zarzur de Cali, aparecen cuatro mujeres de esta familia sentadas en una sala campestre y en el fondo, dos empleadas del servicio de raza negra, cargando bandejas de plata y sin mirar al frente. La fotografía desató la furia de muchos que la calificaron de racista y de estereotipar la imagen de los negros como esclavos al servicio de las familias adineradas.
El tercer hecho fue la decisión del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, de quitarle al periodista estadounidense Chandler Burr la custodia de dos niños de 13 y 10 años, abandonados desde pequeños y analfabetas, que un mes atrás le habían sido entregados en adopción. El ICBF tomó la decisión, al conocer la condición homosexual del adoptante. No obstante, el pasado lunes los hijos fueron entregados de nuevo a su padre, pues se consideró que la orientación sexual no es un argumento jurídicamente válido para negar una adopción.
Fue un caso excepcional, dijo el Director del ICBF, Diego Molano, en el que se tuvieron en cuenta los derechos del niño a tener un padre y una familia, pues por la edad de los menores las probabilidades de su adopción eran casi inexistentes.
Ahora el Procurador General, Alejandro Ordoñez, anunció que impugnará la adopción y pidió al ICBF que revise todas las solicitudes de adopción de personas solas
En Colombia, una persona sola puede adoptar, sin importar su género. Lo que importa es que tenga la capacidad de darle al menor una familia donde sea protegido y amado.
¿Somos realmente una sociedad que ha superado la discriminación en todas sus formas? ¿Será posible aplicar la nueva ley o todavía creemos que hay situaciones en las que el trato discriminatorio sí se justifica?
Es hora de que el país inicie el debate de hasta dónde el derecho a lo no discriminación se cumple y si verdaderamente se respeta el mandato constitucional de que todos somos iguales ante la ley y tenemos los mismos derechos, sin excepciones.









