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Editorial
Viernes 25 de septiembre de 2026 - 01:00 AM

La justicia que aún les debemos a los animales

Publicado por: Editorial

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La decisión de la Corte Constitucional de prohibir el uso de animales para tirar carruajes con fines turísticos constituye un acto de justicia elemental, que eliminó una excepción que permitía someter a caballos y otros animales a un sufrimiento evitable en nombre de la recreación. Esta decisión, adoptada esta semana durante una sesión histórica en Bucaramanga y comunicada oficialmente desde Girón, honra la condición de seres sintientes que la Constitución les reconoce a los animales, constituyéndose en un avance que se esperó por años.

Sin embargo, la tranquilizadora decisión de la Corte llega en un momento en que Bucaramanga y Santander registran cifras en materia de maltrato animal que avergüenzan, pues el departamento suma ya 65 casos denunciados, la mayoría ocurridos en zonas urbanas y en espacios públicos, como es el caso de Kira, una perra criolla que murió por golpes que le causaron un trauma craneoencefálico irreversible. Su agresor, Abimelec Camacho, fue condenado, pero meses después quedó en libertad condicional, lo que ha dejado en la sociedad la idea de que, frente a delitos contra los animales, la justicia parece ablandarse.

Las herramientas legales se han multiplicado. La Ley Ángel, la Ley 2138, la Ley 2627 contra la zoofilia y ahora el fallo de la Corte sobre tracción animal conforman un andamiaje normativo importante. Bucaramanga cuenta incluso con una Patrulla Animal dotada para el transporte digno de animales rescatados y las campañas de concientización son cada vez más frecuentes, pero el abismo entre la norma escrita y la realidad cotidiana sigue siendo profundo y no pocas veces siniestro. La ley existe, pero su aplicación es lenta, parcial y a menudo complaciente con los agresores.

Las personas deben comprender que el respeto hacia los animales no es una concesión, sino que se enmarca en el cumplimiento de normas taxativas con consecuencias penales. El cuidado de los animales es un principio ético que debe regir la conducta humana con la misma fuerza con que rige la convivencia entre seres humanos, porque ya pasaron los tiempos en los que se consideraba que un animal era un objeto o una propiedad de la que se podía disponer a capricho, o un instrumento para el lucro o el entretenimiento.

La Corte acaba de reiterar que los animales son seres sintientes, capaces de experimentar dolor, miedo y sufrimiento; luego, tratarlos con dignidad es una conducta de coherencia moral. Pero, frente a la reincidencia en las agresiones, se hace imprescindible contar con rutas de atención, patrullas especializadas y protocolos de denuncia, pero también es fundamental que el aparato judicial muestre la debida sensibilidad y firmeza en los casos de maltrato o muerte de un animal, pues la impunidad, en cualquier grado, envía el equívoco mensaje de que la vida animal vale poco.

Publicado por: Editorial

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