UDES sigue la Ruta del Cóndor y las huellas de un paisaje único en Santander.

En las montañas de Cerrito, Santander, la conservación del cóndor andino encuentra un punto de encuentro entre la ciencia, las comunidades campesinas y el conocimiento del territorio. En este escenario nació el proyecto de investigación y creación titulado: “Valoración cultural y diseño para la implementación de un sendero interpretativo en la Ruta del Cóndor”, desarrollado por la Universidad de Santander, UDES.

La iniciativa fue liderada por el programa de Ingeniería Civil, con la participación de la investigadora PhD. Maya Sian Caycedo García, del grupo GAIA UDES, junto con los investigadores Diego Rafael Joya Cárdenas y Nurian Bibiana Munevar Pérez.
El proceso contó además con el acompañamiento de la Corporación Acción Viva, SENA SENNOVA y la Asociación Campesina Coexistiendo con el Cóndor.

Comprender el territorio
Más que diseñar un sendero, el proyecto buscó comprender el territorio y reconocer aquello que lo hace especial. A través de una metodología de investigación-acción participativa, la Universidad articuló el conocimiento académico con las experiencias y saberes de las comunidades de las veredas Boyagá, sector Mortiño y Corral Falso, en el complejo del Páramo del Almorzadero.
El trabajo permitió identificar que el turismo de naturaleza en ecosistemas de alta montaña no puede entenderse únicamente como una actividad recreativa. Requiere considerar simultáneamente la protección ambiental, las condiciones técnicas del territorio, la cultura local y la participación de quienes habitan estos paisajes.
Desde esta mirada, la Ruta del Cóndor se convirtió en un espacio para pensar el ecoturismo como una herramienta de educación ambiental, valoración del patrimonio y conservación.
Esta experiencia también dejó aprendizajes que trascienden el diseño de un sendero. El contacto directo con las comunidades permitió a la UDES comprender las dinámicas de un sistema socioecológico de alta montaña y fortalecer una forma de hacer investigación en la que la universidad no llega solamente a estudiar un territorio, sino que construye conocimiento junto con quienes lo conocen y lo viven.
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Hoy, esos aprendizajes encuentran continuidad en la participación de la UDES en las acciones adelantadas por la Corporación Autónoma Regional de Santander y la Fundación Neotropical para contribuir a la conservación del cóndor andino en el Páramo del Almorzadero.
Vale decir que el centro de educación superior fue convocado a jornadas interinstitucionales en las que autoridades ambientales, investigadores, organizaciones sociales y comunidades rurales comparten conocimientos y experiencias para fortalecer las estrategias de protección de esta especie emblemática.
La participación de la Universidad responde precisamente a la experiencia acumulada en la Ruta del Cóndor. El trabajo realizado en Cerrito aporta elementos relacionados con la gestión del paisaje, la gobernanza ambiental y la integración de los saberes locales en los procesos de conservación.
Así, una ruta pensada para acercarse al territorio termina convirtiéndose también en una ruta de conocimiento. Desde las comunidades campesinas de Cerrito hasta los actuales espacios de articulación para proteger al cóndor andino, la experiencia de la UDES demuestra que investigar también puede significar escuchar, caminar el territorio y aprender de quienes lo habitan.















