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Martes 21 de octubre de 2025 - 01:00 AM

Trabajar bajo presión: no es estrés, es estrategia

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¿Trabajar bajo presión es sinónimo de los malos tratos laborales? ¿O será que lo podemos ver como una verdadera ventaja competitiva?

Hace unos días tuve una controversia sobre el tema con una empresaria de gran trayectoria. Su posición, respetable, es que trabajar bajo presión puede generar caos, errores, decisiones apresuradas, desmotivación y, sobre todo, estrés en los equipos. Ella puede tener razón; sin embargo, los indicadores financieros, de productividad y eficiencia suelen cumplirse acorde a los tableros de control y los presupuestos. Le aseguré que, en escenarios competitivos, dichas mediciones están muy por encima y generan mayor valor agregado a largo plazo cuando se aplica una metodología estratégica y bien estructurada de trabajo bajo presión.

Su óptica, algo afable, es que a los equipos se les debe exigir de acuerdo a las metas que impone el líder presupuestalmente y no con las que ellos (los equipos), se propongan ejecutar por iniciativa y voluntad propia. Allí surge el verdadero punto de inflexión. ¿Castigo o estrategia?

Cuando se habla trabajar bajo presión, sin filtros, sin contexto, puede llevar al interlocutor a creer que las órdenes impartidas por sus superiores tienen un componente autoritario, de sacrificio o improvisación, generando una presión negativa e indebida. ¿Por qué? Porque cuando las metas, los objetivos y el propósito no están bien definidos por la dirección, se produce desgaste emocional en los equipos y, lo más grave, un bajo desempeño.

Veamos la parte positiva: trabajar bajo presión, si se hace de manera estratégica y controlada, permite alcanzar mejores resultados de los esperados, con objetivos retadores pero alcanzables. Los equipos fortalecen la confianza en sus propias habilidades, aumentan su tolerancia al cambio y desarrollan autonomía, creatividad, motivación y sentido pertenencia.

Descubren que lo importante supera con creces a lo urgente y salen de la comodidad para impulsar soluciones innovadoras.

La clave está en encontrar líderes conscientes, éticos, inspiradores y pragmáticos, capaces de tomar decisiones ágiles y de mantener una comunicación clara y honesta. Estos líderes deben retroalimentar de manera permanentemente a sus equipos, acompañarlos y convertir la presión en un momento de verdad para su crecimiento personal y profesional. Además, es esencial mantener un equilibrio en el reconocimiento y la motivación, ya sea económica o emocional.

Quiero dejar algunos ejemplos de empresas que han sabido implementar esta herramienta competitiva para diferenciarse: Nvidia, McKinsey & Company, Netflix, Grupo Éxito, Rappi y Bancolombia con Nequi.

IMPORTANTE: “La presión es un privilegio: solo llega a quienes han hecho lo suficiente para merecerla” - Billie Jean King. Tenista ya retirada e ícono del movimiento por la igualdad de género.

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