El balance delictivo del director de la Policía Metropolitana de Bogotá para el año 2025 expresa bien el principal problema de la capital: el hurto. Los 183.224 hurtos a personas y comercios, de automotores, residencias, bicicletas y celulares representaron el 70% de los delitos que fueron denunciados. ¿Acaso dejó de enseñarse el séptimo mandamiento de la ley de Dios? Siendo el principal problema social de la capital, habría que abordarlo con prelación. La pregunta es: ¿cómo se forma una cultura social del no robar? Los auténticos cristianos tenían temor de Dios, porque sabían que nada se ocultaba a su mirada. ¿A quién temen los bogotanos? ¿A unos funcionarios públicos que hurtan? ¿A unos policías que pasan raudos en sus motos sin mirar a nadie bajo sus cascos? El problema es que la autoridad no vigila con una mirada atenta, que a los funcionarios les tienen sin cuidado los hurtos ajenos y que los ciudadanos prefieren mirar para otro lado.
Una cultura del no hurtar requiere preceptos educativos, leyes severas, ejemplo de los funcionarios, reducción de la impunidad. Pero, más que nada, una educación de la mirada hacia el malhechor. No se requieren más policías, sino policías entrenados para mirar atentamente, una ciudadanía educada para observar los conatos de hurtos y no dejar pasarlos sin llamar a los encargados o prevenir a la víctima. En el fondo, se trata de un proceso de civilización de las costumbres sociales, en la que todos miran con atención y expresan de inmediato su intolerancia frente al hurto.
En la cultura de la decencia no vale todo, ni la carga de la culpa la lleva el que “dio papaya”. Es preciso construir una cultura de la vigilancia frente a los intentos de hurto, en la que todos miran y actúan para frustrar todo intento de hurto, pues entienden que la seguridad de una sociedad depende de todos. Frente a los terroristas, todos los israelíes miran con atención, a todas las horas, porque es su principal problema. Frente a los hurtos, todos los bogotanos tendrían que estar vigilantes, a todas las horas, porque es su principal problema.











